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Espacios Creativos: Fauna y Flora. El Costurero Magazine






Texto Luisa Bernal
Fotos Sandra Rojo

Tras Fauna y Flora están Marta, Óscar y un montón de delicados complementos en tonos pastel. Están la naturaleza y “una actitud ‘slow’ y sencilla que intentamos que impregne nuestra marca, nuestras piezas, nuestra forma de trabajar y nuestra vida. Una especie de contraposición a los valores de la vida urbana: estrés, monotonía, consumismo, despersonalización...”

Cuando Marta acabó el agotador rodaje de “Lo Imposible” (en el que trabajó como secretaria de producción) y empezó a usar las manos para crear y desconectar así del teléfono y el ordenador, no imaginó que esta “revelación vital” pudiera acabar convirtiéndose en su medio de vida. El momento decisivo llegó cuando la llamaron para volver a trabajar: “Tenía la certeza de que lo peor no era el cansancio físico y mental sino que mi trabajo era incompatible con la vida que quería: en casa, cerca de mi familia, con hijos... Tuve que elegir entre ‘mi profesión’, que me permitía ganar mucho dinero pero me robaba la vida, y ‘mi sueño’ de trabajar en Fauna y Flora. Salté casi sin red por mi sueño y creo que desde ese momento cambió la energía con la que me dedicaba a ello y conseguí no solo llegar a fin de mes sino, al cabo de un año,  plantearnos que Òscar dejara su trabajo como gestor cultural para incorporarse al 100% a Fauna y Flora. El fin era agarrar las riendas de nuestras vidas y vivirlas como nosotros la entendemos: con calma y pasión para disfrutar cada día” Ahora sus metas son la internacionalización de la marca “y encontrar un taller en el pueblo para trabajar también allí y pasar temporadas cerca del bosque”.

¿Cómo es vuestro proceso de trabajo?

Invertimos muchas horas en buscar piezas especiales y bonitas. Para esta temporada queríamos trabajar con minerales y madera y hemos pasado meses seleccionando piedras, formas, proveedores... Dedicamos mucho tiempo a buscar proveedores. Queremos trabajar lo máximo posible con proveedores locales para generar actividad a nuestro alrededor.
A veces las ideas surgen jugando a combinar piezas que ya tenemos en el taller. Al final, el trabajo creativo representa menos del 10% de las tareas. El 90% es producción, gestión y números, y hay que tomarlo con las mismas ganas.

Uno de los mayores placeres de hacer un pedido a Fauna y Flora es el momento de recibir el paquete. El envoltorio ya es una sorpresa que demuestra con cuánto cariño y buen gusto se ha preparado. ¿Es vuestro truco extra para fidelizar clientes?

Forma parte de la esencia handmade, el envoltorio tiene casi tanta importancia como el contenido. Es lo que humaniza nuestras marcas, las hace cercanas y diferencia de las grandes, donde la experiencia de compra parece robotizada. Nosotros cuidamos los detalles y dedicamos mucho tiempo a personalizar el packaging.  Es bastante trabajo extra pero la gente lo valora muchísimo.

Vuestro blog no se limita a mostrar vuestras creaciones, abre una ventana a lo que os gusta, lo que os inspira, lo que cocináis...

Fauna y Flora impregna todo lo que nos rodea. No sólo es nuestra forma de ganarnos el sueldo, sino también nuestra manera de entender y vivir la vida. Intentamos que eso se vea a través del blog. Es uno de los aspectos que más queremos trabajar.

¿Qué es lo mejor y lo peor de trabajar en pareja?

Llevamos 10 años de relación y compartimos la misma visión sobre qué es el trabajo y cómo hay que hacerlo, la misma entrega y objetivo vital. Además, nos gusta pasar tiempo juntos. Lo menos bueno es que el trabajo acaba invadiendo todos los aspectos de tu vida. Es difícil poner límites cuando tu negocio eres tú, lo compartes con tu pareja y encima lo tienes en casa.

¿Qué es lo que más os gusta de vuestro estudio?

Nos gusta que es amplio, tranquilo, luminoso y ventilado. Es suficientemente grande como para poder tener tres zonas de trabajo: el taller de montaje con su zona de empaquetado, la parte de oficina y un pequeño espacio de costura. Yo estoy básicamente instalada en la zona de montaje y Òscar ocupa la zona de oficina (él lleva las cuentas, las tiendas y los papeleos). 
Queríamos una mesa grande para trabajar los dos a la vez y terminamos haciéndola con una encimera de cocina de 3 metros. Para lo demás, hemos aprovechado cajas, cajones viejos y palets que hemos encontrado en la calle.

Espacios creativos: Pablo Salvaje. El Costurero Magazine


Que alguien se haga llamar Pablo Salvaje ya es toda una poética y contundente declaración de principios: “Pablo es mi nombre y Salvaje, lo que siempre quise ser de mayor. Cuando eres salvaje, te acercas a tu lado animal y los animales no piensan en cosas raras como tener el mejor trabajo, la casa más grande o el coche más bonito, piensan en ser feliz con poco, un buen instinto de supervivencia y el cariño de tu entorno”.

También Salvaje porque  la creación es un acto pasional para él: “cuando nos enamoramos estamos más creativos, cuando somos felices nos sobran ganas de hacer y hacer. No entendería el arte de una forma cerebral y calculada.”
Ya de niño sus padres le grababan los programas de manualidades “que era como se llamaba en los 90` a toda esta burbuja craft". Con 18 años, se embarcó con Betty en Sweet Tweet “hacíamos pastelería francesa en miniatura en anillos, broches, colgantes... Ahí empecé a entender lo que era ser emprendedor y ser tu propio jefe”.
Pablo se queja de que en España el trabajo de un artesano abarca más tareas que la mera creación. “Desgraciadamente sigue funcionando el "yo me lo guiso, yo me lo como". En países como Noruega o Finlandia, los artistas tienen un gestor de arte que trabaja mano a mano con ellos y se encarga de la comunicación, la contabilidad y de dosificar el trabajo creativo de forma inteligente y con un punto de vista externo. En España, se tiene que extender la cultura de comprar piezas originales, de descubrir a artistas emergentes y apoyar ideas nuevas... Sin eso, todavía tendremos que dividir nuestro horario entre crear y organizar pero a mí me gustan más los estudios que las oficinas.”


¿Por qué elegiste el carvado de sellos?
El carvado de sellos y la estampación requieren muchos pasos. Da mucha libertad y nunca sabes el resultado hasta que levantas el sello. Me atrae el factor sorpresa. Además, me he criado en una imprenta. A diario veía imprimir pliegos y pliegos con máquinas enormes, rodeado de tintas y mesas para diseñar. No hacía sellos pero tenía todos los materiales a mi alcance para ello.
¿Cómo es tu espacio de creación ideal?
Para mi, una superficie de madera es fundamental a la hora de crear. Intento que en mi estudio estén presentes agua, tierra, aire y fuego. El resto se completa de troncos, piñas, plumas, hojas, flores, restos marinos, en fin, tesoros de la madre natura, que además de construir mi nido e inspirarme, me traen recuerdos de los lugares y viajes donde los encontré.
Para Pablo, bailar es sinónimo de estar feliz. Debe bailar mucho desde que se mudó de Sevilla a Barcelona: “estar feliz en lo personal, se refleja en lo profesional. Barcelona es una ciudad con muchas posibilidades artísticas y creativas. Está llena de estímulos. Existe un equilibrio entre belleza, caos y naturaleza”
¿Qué es lo que más te gusta de tu recién estrenado estudio?
Elegí este espacio por sus techos altos, sus baldosas hidráulicas y sus ventanales de madera. Además, es una cueva sin ruido ni prisas en pleno centro de la gran ciudad. El espacio tiene mucha versatilidad: me da libertad para tallar, tejer, charlar con amigos o que Lydia, mi compañera de vida, pueda pinchar su música y crear una atmósfera diferente cada día. Eso me inspira.
¿Cuál será tu próximo proyecto?
Tengo por delante un viaje a Tailandia y puede cambiar tantas cosas que no marco ningún objetivo más allá, pero ando inmerso en un proyecto para pequeños artistas titulado "Cómo ser un niño salvaje".

Parejas creativas. El Costurero. Octubre

Mr. Wonderful.                                                                              María Herreros y Adrián Moreno.
Olula se casa.                                                                                María Aparicio y Claudio Troncoso.

María y Claudio son dos inquietos arquitectos chilenos que confiesan su gusto por lo visual y su interés por aprender de otras profesiones y realizar un trabajo interdisciplinar. Antes de ser pareja ya hubo un precedente de su colaboración artística: “elaboramos una imagen sumando distintos elementos a un soporte común, un collage digital vía email. Un año y medio después nos planteamos trabajar juntos”. María ya intervenía imágenes con hilos y hacía collages y Claudio se dedicaba a la fotografía. “Nos invitaron a una exposición colectiva en la galería Maxó durante una estancia en Barcelona y fue la primera vez que trabajé sobre fotografías de Claudio que me invitaran a completarlas con la costura.”

“Para nuestra relación es una especie de motor, de encontrarnos en torno a las ideas, la creatividad, lo lúdico, la belleza, el sentido del tiempo y el trabajo. Conversamos, vemos trabajos anteriores, acordamos un hilo conductor y hacemos tomas. Operamos de forma fluida y natural, dándonos las libertades necesarias para proponer sobre el trabajo del otro. Ha sido bonito encontrarnos a partir de nuestras aficiones. Trabajar juntos en un proyecto nos hace dialogar visibilizando elementos que nos unen en pos de construir una postura conjunta para afrontar el trabajo visual, los gustos personales y lo que puede aportar el uno al otro desde su campo creativo.”

Como prueba de lo bien que trabajan juntos, María y Claudio también colaboran en dos plataformas en las que muestran a sus artistas preferidos: time of the thieves (internacional) y Panamericana (chilena)-.

Pie de Foto
Nuestro estudio está compuesto por dos recintos: nuestro taller, donde guardamos los materiales, y nuestra sala de estar-comedor, donde solemos trabajar. El primer espacio es un contenedor y en nuestro espacio de trabajo estamos rodeados de las imágenes, objetos, libros, cuadros de artistas que nos encantan, nuestros propios trabajos, hay más luz y muchas plantas. Nos sentamos en la misma mesa, cada uno en su rinconcito. Lo que más nos inspira es el ambiente que hemos creado en nuestro hogar.

La ilustradora María Herreros y su pareja, el tatuador Adrián Moreno, han colaborado juntos en muchas ocasiones. La última, en el original proyecto The Merry Hipster, en el que se han unido al fotógrafo Alejandro García para ofrecer una sesión conjunta de tatuaje, retrato y sesión fotográfica en el estudio que la pareja comparte en Valencia.

María cuenta que The Merry Hipster surgió un día en que la convencieron para dejar el trabajo a un lado y salir a tomar una caña, “estaba tan saturada, que fue pisar el bar y empezar a salir ideas. Los tres ya éramos amigos y habíamos colaborado habitualmente de manera cruzada: ilustradora-tatuador, fotógrafo-ilustradora y tatuador-fotógrafo. A veces solo hay que desconectar un poco y las cosas empiezan a fluir.”

Para ellos, trabajar juntos aporta un sentimiento de equipo: “tienes que confiar en el otro, cuentas con que va a poner el cien por cien de su parte para crear una experiencia inolvidable”. Para los que dudan de los celos que podrían surgir al trabajar en el mismo campo que tu pareja, ellos replican: “nos animamos y motivamos mucho el uno al otro hasta un punto en que los logros de uno de nosotros parecen de los dos”.

Su espacio de trabajo es como “dos estudios, con mucho espacio para cada uno, pero sin pared en medio. Eso nos permite trabajar cada uno en sus proyectos y comunicarnos cuando estamos creando algo más colaborativo o simplemente queremos contar con la opinión y las ideas del otro. El domingo intentamos mantenernos alejados del espacio de trabajo.”

Pie de Fotos
Los objetos que más nos inspiran son algunos libros de ediciones muy especiales y nuestra colección de ilustraciones y serigrafías. Ahora estamos también trayendo de Oporto piezas de porcelana preciosas.

 
Cristina y Javi llevan juntos más de 11 años. Cuando se conocieron, Cristina se dedicaba a la publicidad y Javi, a la consultoría. Cristina fue la primera en lanzarse a crear la marca de diseño de complementos hechos a mano. Cuando decidieron montar la tienda, Javi, que tenía ganas de un cambio, se unió a Olula.

Cristina cuenta que trabajaba sola en casa y cada vez se embarcaba en más proyectos “el rinconcito en el que guardaba todo se me quedaba pequeño y los clientes me preguntaban si tenía un showroom en el que pudiesen ver la colección completa. El volumen de pedidos fue aumentando y resultó evidente que necesitaba un espacio más grande para trabajar y almacenar telas, prototipos y papeles. Tuve claro que aprovecharía para mostrar al público lo que salía del taller y otros productos que nos encantaban y contribuían a crear una atmósfera especial en Olula-la”.

La pareja cuenta que trabajar juntos nunca ha sido un problema a pesar de que “mucha gente nos dice que les parece increíble que pasemos tanto tiempo juntos sin volvernos locos”. En el taller se compenetran muy bien: “nuestro rincón favorito es el sofá donde nos sentamos después de comer, con la tienda cerrada, y pasamos un rato leyendo, dibujando o escuchando música, mientras tomamos café. Es el momento más tranquilo del día y suele ser el más productivo. Siempre estamos haciendo garabatos y, poco a poco, salen cosas interesantes. Tenemos cuadernos llenos de dibujos por todas partes. Para los dos es la parte más divertida de nuestro trabajo. Cuando vemos algo con posibilidades, lo desarrollamos: pensamos en materiales y cómo producirlo, hacemos prototipos y los subimos a la tienda para ver la reacción de la gente. Cuando cerramos la tienda, la olvidamos hasta el día siguiente.”

Pies de foto:

“Los dos nos ocupamos de diseñar, producir, preparar pedidos o atender a los clientes, así que no tenemos un rol ni un lugar fijo en la tienda o el taller. Únicamente la silla que está frente a la máquina de coser es mi territorio particular.” - dice Cristina

“Encontramos inspiración en la naturaleza, en las formas geométricas sencillas y en los productos creados por el matrimonio Eames”.
 
Hablando de parejas creativas, teníamos que contar con Mr. Wonderful, una iniciativa empeñada en acercar el diseño a la gente que surgió a partir de la boda de sus impulsores: “diseñamos un montón de cosas que tuvieron mucho éxito entre los invitados y Angi se planteó continuar ideando artículos para las bodas de los demás” - cuenta Javi.

Angi y Javi se conocieron trabajando en un estudio de diseño, así que ya contaban con la experiencia de haber trabajado juntos por cuenta ajena: “Lo nuestro fue un flechazo de los gordos, enseguida nos fuimos a vivir juntos y compaginamos ser pareja y compañeros de curro”.

Tenían ganas de hacer “cosas pequeñas, diferentes y que nos dieran libertad creativa” y empezaron a compatibilizar con su trabajo el diseño de regalos con un componente basado en las relaciones humanas. Para entonces cada uno estaba en una agencia diferente. “Poco a poco esto fue requiriendo más tiempo y acabamos reencontrándonos laboralmente en Mr. Wonderful”.

Angi nos da sus claves para trabajar en pareja: “somos un mini equipo de publicidad: yo soy la copy y Javi el ilustrador”.
- La base es que nos respetamos mucho a nivel personal y laboral.
- Cada uno tiene sus roles dentro del estudio dependiendo de lo que más le gusta y lo que mejor se le da.
- Lo mejor es compartir todo lo que estamos viviendo.
- Lo peor, que nunca me puede venir a buscar por sorpresa a la salida del trabajo.

Cada slogan de Mr.Wonderful que se posa en láminas para decoración, bolsas de tela, artículos de papelería y tazas, rebosa optimismo: “Detrás de la marca estamos nosotros y nuestra personalidad. Los dos nos tomamos la vida con mucha filosofía. Los mensajes que lanzamos han sido muy virales, pero el hecho de "contagiar" llegó después. Lo importante es que cada uno viva a su manera”.

Mr.Wonderful no para de crecer (ya son 9 en el equipo) y no dudan de que el secreto de su éxito reside en la pasión que le ponen a su trabajo: “dedicación, mimo y no parar”.

Pies de foto:

Mr. Wonderful en su estudio en Barcelona: “al principio estábamos los dos solos y compartíamos estudio con dos fotógrafos pero, al crecer el equipo, nos mudamos a otro local donde cada uno tiene su mesa y sus objetos fetiches”.
Angi: “Mi mueble preferido es un precioso sofá antiguo que compré para los ratos de relax. El sofá está ahí, los momentos de relax son otro tema”

Entrevista y tutorial de Cherubina. El Costurero. Septiembre


No sé si cuando la madre de Ana García le recomendó que hiciera de su pasión su trabajo podría haber imaginado que esa pasión le iba a llevar tan lejos. Seguir su pasión por la moda y el oficio de la sombrerería la llevó a aparcar las oposiciones a la carrera juducial y fiscal, empezar a diseñar bolsos y artículos de bisutería y, animada por la buena acogida de sus creaciones, formarse en la London College of Fashion. Cuando volvió a Sevilla, abrió su primera tienda de tocados, sombreros y complementos elaborados a medida o en series limitadas de forma artesanal.
Ana habla de los inicios de Cherubina hace diez años y cuenta que bautizó su marca con el nombre de su abuela gallega: “una persona fuera de lo común que me sigue inspirando y dando ánimo diariamente aunque ya no esté”. También recuerda que comenzó “en un local muy pequeñito con una máquina de coser y mucha ilusión por mostrar al mundo toda mi creatividad. Desde el principio fue un no parar. Hasta ahora no sé lo que es el descanso”. Quizá sea una mezcla de esa creatividad, esa constancia y su buen hacer los que le han valido el premio a la empresaria del año 2008 otorgado por la Cámara de Comercio de Sevilla y el premio Aster al mejor emprendedor que entrega ESIC.
Ana se encarga de elaborar cada diseño “a mano, desde cero y uno a uno. La importancia se la doy a los acabados, quiero que nuestros clientes sientan que tienen joyas entre sus manos. En general estoy siempre trabajando con las máquinas y con las manos. Empiezo con una idea y la elaboro de principio a fin, hasta el último acabado”.
Encargada como está de todo el proceso de creación, Ana cuenta que no puede pasar todo el tiempo que le gustaría en la tienda de cara al público: “Me encantaría tener todo el tiempo del mundo para atender a toda mi clientela y elaborar los sombreros, tocados y complementos a la vez, pero no es posible. Hoy en día me cito casi en exclusiva con las novias, que son las que necesitan una atención más especial por mi parte”.
Por suerte, la marca sevillana cuenta en la actualidad con profesionales que asesoran a sus clientas para lograr que cada una destaque de forma personalizada. Entre los miembros del equipo, hay una persona muy especial para Ana: “mi hermana Lucía es mi mano derecha, es la que lleva el marketing y la comunicación”.
Ana reconoce la importancia que conceden a las redes sociales: “nos ocupan la mayor parte del día. En Facebook interactuamos instantáneamente con los más de 8.000 seguidores que tenemos. Nos dan sus opiniones y nos guían mucho en nuestro trabajo diario. En Pinterest también tenemos una comunidad internacional muy activa que a su vez da a conocer nuestro trabajo por todo el mundo”.
La historia de la indumentaria está íntimamente ligada a los complementos que acompañaron la ropa en cada momento, si Ana tiene que quedarse con una época, ésa es la victoriana “me gusta muchísimo su buen hacer y su elegancia”. Además de ese período, sus piezas respiran de todo lo que le rodea: “el cine, el street style, Nueva York, París... También lo retro y personajes como Isabella Blow o Elsa Schiaparelli”.
Seguro que alguien al frente de una marca que no se conforma con distribuir sus creaciones en tiendas nacionales que concuerdan con su estilo y en los Corte Inglés de las principales ciudades, y que ha empezado a abrir mercado en Asia; tiene grandes proyectos por cumplir: “me encantaría crear una línea de trajes de novia con la marca Ani Bürech, la marca especializada en novias y en tocados de alta gama de Cherubina”. ¿Sabéis de dónde viene este nombre que evoca a sofisticada dama alemana? Probad a leer Cherubina al revés.
Tengo la impresión de que Ana García alcanzará su sueño.


PIES DE FOTO:
“Intento transmitir una imagen impecable, muy limpia, romántica e innovadora a la vez”.
“Llevo en los genes la vena artística de mi madre, era profesora de BBAA y es la que me lo va enseñando todo”.

Diane Meyer. Dresslab. Marzo 2013

English Version Below



DIANE MEYER.  
“La fotografía transforma la historia en objetos nostálgicos”


Cuando Diane Meyer (1976, Estados Unidos) no está enseñando fotografía a sus alumnos en la Loyola Marymount University, le gusta pasear por museos y galerías. Luego vuelve a su estudio y se pone a coser fotografías intentando mantener a su gato alejado de tanta lana. A Diane le encanta que sus proyectos impliquen viajar y explorar ciudades nuevas…

Mi trabajo ha estado siempre muy influenciado por los espacios y es una respuesta a la cultura visual y la historia que me rodean. Creo obras para explorar las cualidades físicas, sociales y psicológicas que configuran cada lugar.
Igual que cada espacio es diferente, mi trabajo toma formas opuestamente distintas variando de estilo y temas. En general, me interesan los mitos americanos, el humor, los clichés y tradiciones cinematográficas que vuelven a estrenarse con formas inesperadas. A menudo fusiono cultura popular con historia tratando de difuminar las diferencias entre realidad y ficción.
 
Me gusta comparar ideas del siglo XIX con representaciones de construcciones y tecnologías del S. XX.

Diane narra ejemplos de obras anteriores a este proyecto de bordar fotografías que ahora ocupa su tiempo y nuestra expectación:
Cuando me trasladé de Nueva York a California, creé instalaciones a gran escala acerca del rol de la mitología en las representaciones del oeste americano. También acabé un proyecto en el que creé instalaciones en el coche-cama de un tren que atravesaba el país y proyectos específicos para dos espacios de arte de Nueva York.

Cuando me mudé a Los Ángeles, exploré la cultura de las celebrities fotografiándome a mí misma imitando a famosos. También, me interesé por la cultura de los coches y fotografié y entrevisté a cien personas que vivían sin coche en la ciudad (lo cual es bastante excepcional allí).

Las fotografías bordadas de Berlín son producto de mis recorridos por la ciudad durante una residencia artística allí. Tomé imágenes del centro y los suburbios siguiendo el rastro del Muro de Berlín. Me interesaba fotografiar lugares donde no quedase huella del muro pero subsistieran sutiles reminiscencias de su existencia. Estas pistas tenían forma de incongruencias en la arquitectura al construirse nuevos edificios en nuevas parcelas, cambios en las luces de las calles o vegetación más reciente. Además de los aspectos físicos que reflejan la anterior división de la ciudad, me interesaba el peso psicológico de estos lugares y las formas en las que el peso histórico permanece en el presente.

Me interesan los fallos en la fotografía, preservar la memoria y la historia personal. Pienso en cómo la fotografía transforma la historia en objetos nostálgicos que ocultan formas objetivas de entender el pasado.

Diane planea contar con una serie de 40 fotografías bordadas de Berlín para 2014, coincidiendo con el 25 aniversario de la caída del muro. Necesita tanto tiempo para completar el proyecto que mientras trabaja escucha películas, podcasts y música de lo más variada.
Normalmente, me documento mucho antes de comenzar un nuevo proyecto. Puede tratarse de una investigación técnica -como experimentar con distintos tipos de papel para las piezas bordadas- o más tradicional, acerca de los temas e ideas con los que estoy trabajando. Después, tomo fotografías y las edito lentamente. Me gusta trabajar en diferentes proyectos de manera simultánea durante el día.

Nos avanza otro proyecto que compagina con éste:
Lo próximo será un proyecto en el que customizaré máquinas expendedoras de souvenirs de barrios de Los Ángeles que han dejado de existir con el progreso y los derribos.

Como buena visitadora de museos y galerías, Diane Meyer, cuenta que los artistas que le influencian están en constante cambio: Gundula Schulze Eldowy, Peter Fischli and David Weiss, Mike Kelley, Tseng Kwong Chi, Tom Sachs, Ed Ruscha, Diane Arbus, Edward Hopper, Paul Kos, Philip-Lorca DiCorcia y Taryn Simon, están entre ellos.
Seguramente también Diane Meyer empieza a aparecer en la lista de favoritos de mucha gente.

 
Englihs Version

DIANE MEYER

Photography transforms history into objects of nostalgia

When Diane Meyer (1976, United States) is not teaching photography to her students at Loyola Marymount University, she likes to visit museums and galleries. Then she returns to her studio and sets about embroidering photographs, trying to keep her cat away from reams of thread. Diane loves the fact that her projects involve travelling and exploring new cities…
My work has always been highly influenced by space and it’s a response to the visual culture and history that surrounds me. I create pieces to explore the physical, social and psychological qualities that go to make up each place.
Just as each space is different, my work takes shape in ways that are diametrically opposed, varying in style and themes. In general I am interested in American myths, humour, clichés and cinematographic traditions that periodically re-emerge in unexpected ways. I often blend popular culture with history, seeking to blur the differences between reality and fiction.
I like to compare nineteenth century ideas with representations of twentieth century constructions and technologies.

Diane recounts examples of earlier projects prior to the present one involving embroidered photographs, which now occupies her time and arouses our anticipation:
When I moved from New York to California I created large-scale installations dealing with the role of mythology in representations of the American West. I also finished a project in which I created installations in the sleeping car of a train that criss-crossed the country and specific projects for two art spaces in New York.

When I moved to Los Angeles I explored celebrity culture by photographing myself imitating celebrities. I was also interested in car culture and photographed and interviewed 100 people who lived without a car in the city (something that is pretty unusual there).

The embroidered Berlin photographs are the outcome of my journeys across the city during an artistic residence there. I took images of the centre and the suburbs, tracing the line of the Berlin Wall. I was interested in photographing places where there is no visible remnant of the wall but there are still subtle reminders of its existence. These clues take the form of architectural incongruities such as when new buildings go up on undeveloped land, changes in street lighting or more recent vegetation. As well as the physical aspects reflecting the earlier division of the city, I’m interested in the psychological weight of these places and the ways in which the weight of history endures in the present.

I am interested in failures in photography, in preserving memories and personal histories. I reflect on how photographs transform history into objects of nostalgia that obscure objective ways of understanding the past.

Diane is planning to have a series of 40 embroidered photographs of Berlin for 2014 to coincide with the twenty-fifth anniversary of the fall of the wall. She needs so much time to complete the project that she is able to listen to a wide variety of music, podcasts and films while she works.
Normally I do all the background work long before starting a new project. It could be a case of technical research -such as experimenting with different types of paper for the embroidered sections- or more conventional, to do with the themes and ideas I’m working with. Then I take the photos and edit them slowly. I like to work on different projects simultaneously over the course of the day.

You have another project coming up that dovetails with this one:
In my next project I’m going to customise vending machines selling souvenirs of parts of Los Angeles that have been swept away by progress and demolition programmes.

As someone who haunts museums and galleries, Diane Meyer admits that the artists who influence her are in constant flux: Gundula Schulze Eldowy, Peter Fischli and David Weiss, Mike Kelley, Tseng Kwong Chi, Tom Sachs, Ed Ruscha, Diane Arbus, Edward Hopper, Paul Kos, Philip-Lorca diCorcia and Taryn Simon feature among their number.
No doubt Diane Meyer is starting to appear on many people’s lists of favourites, too.

 



Envoltorios de abrir y guardar. Calle 20. Febrero

Continentes que importan

Si te dedicas al diseño de complementos, es fácil adivinar que tus futuros clientes aprecian la belleza. Nos acercamos a tres diseñadoras de joyas que tienen muy en cuenta que la belleza de sus piezas comienza con la presentación y este pequeño detalle marca una gran diferencia.

A veces, los envases trascienden de su función protectora y su intención identificadora de una marca para convertirse en parte de la obra que contienen y añadirle un marco estético y semántico dispuesto a hacer nuestras delicias.
Hay una historia detrás de cómo Zoe Arnold, Betty Pepper y Lucía Vergara (Après Ski), acabaron interviniendo el continente de sus complementos en pos de multiplicar su capacidad de transmitir sensaciones.

Zoe cuenta que desde pequeña le gustaba decorar cajas. Le fascinan los envoltorios que se convierten, no solo en el contexto de la joya, sino en una especie de pequeño museo portátil. “Mis piezas son conocidas por ser inusuales y extravagantes, con un halo surreal, como si se tratase de tesoros desenterrados de las profundidades de nuestras cabezas. Son a menudo delicados y complicados con el uso de diversos materiales y técnicas. No me limito a emplear materiales preciosos. Me guío más por las formas y emociones que provocan que por su uso como símbolo de estatus monetario”."La caja actúa como un marco que añade otra capa de contenido y puede plantear un reto: «buscar una asociación que relacione satisfactoriamente la imaginería del continente con la de la pieza interior».

Lucía cuenta que la idea de que el packaging tuviera el formato de caja de cerillas se le ocurrió junto al artista Antonio Ladrillo (uno de los colaboradores que han customizado una serie de sus cajas). “Nos encantó la idea de que el exterior fuera una especie de soporte publicitario, como antiguamente. Nos pareció interesante colaborar con ilustradores que pudieran dar su trabajo a conocer a través de mi producto”. Hasta la fecha, Lucía ha contado con amigos o conocidos a los que admira pero reconoce que, ahora que vive en Londres, tiene una lista pendiente de ilustradores ingleses con los que le gustaría colaborar. “Les doy libertad total, la única limitación es que la impresión ha de ser a una tinta o dos”.

La inspiración literaria está muy presente en las piezas de Zoe Arnold y Betty Pepper. Zoe es poeta y toma sus poemas como punto de partida para la creación de sus piezas. Betty sueña con volver la vista atrás en el futuro y encontrar que ha creado una biblioteca secreta de libros/cofres de joyas con historias dentro de historias. “Me gusta usar libros antiguos como lecho narrativo en el que descansan mis piezas”. Betty suele usar libros “huérfanos” encontrados en mercadillos benéficos. “Me inspira la forma en que hablan de dónde han estado o a quién han pertenecido, independientemente de su contenido. Sus inscripciones, sus aromas, las pistas de cómo han sido tratados o maltratados...”
El principio de todo fue la serie Book keeping, basada en el poema de John Wood “Poem for Everyman”, que habla sobre lo que escondemos de nosotros mismos y lo que mostramos a los demás. “Pensé en la frase “nunca juzgues un libro por sus tapas” y, a partir de ahí, empecé a construir una biblioteca secreta en las que las cosas no siempre son lo que aparentan. Los libros eran cajas de joyas y las joyas no están hechas con los materiales tradicionales”.
Acorde con su gusto por recuperar objetos que han tenido una vida anterior, a Betty le gusta reutilizar telas antiguas como componente esencial de sus accesorios. “Me da pena la facilidad con que se desechan las prendas textiles después del tiempo y la ilusión invertidos en su elaboración. En las joyas, aún hay trazos de los perfumes, los patrones, los colores desgastados y los recuerdos”.

¿Qué tipo de cliente sabe apreciar estas piezas cuyo valor va más allá del mero accesorio de moda? Zoe cuenta que quienes mejor entienden su obra suelen ser aquellos “que miran más allá: personas creativas que no temen ser diferentes. La compran muchos diseñadores de joyas. "Me hace muy feliz cualquiera que tenga una de mis piezas no solo por ponérselas sino por el cariño con que las atesoran. Esto no es moda: no es algo que uses un día y descartes en un tiempo. Trata del pensamiento y el alma”.
A Betty le interesa la capacidad de contar historias de las joyas y su valor sentimental. Las joyas que nos ponemos suelen ir ligadas a una historia: a quién perteneció, cuándo y por qué se compró, etc. “Yo utilizo juegos de palabras, mensajes ocultos, secretos y cuentos y disfruto pensando en que el que las ve o las compra participan de esto”. Como si se tratase de un juego, invita a que quienes llevan sus obras “a que se pregunten por qué algunas palabras están subrayadas. Todas las respuestas son válidas”.

Más cerca del planteamiento de diseño de colecciones de accesorios de moda con una finalidad decorativa y comercial, Apréski, piensa en personas que, como a ella, les encante coleccionar cosas. “Me parece positivo que el envoltorio complemente el producto pero también que tenga valor por sí mismo. Los clientes coleccionan el packaging y a veces me escriben pidiendo una caja en concreto porque les gusta el trabajo de un ilustrador, eso me hace especial ilusión”.


Noelia Lozano: "Si eres apasionado y bueno en lo que haces, las puertas se abren solas". Dresslab. Enero 2013

English Below


Noelia Lozano: “Si eres apasionado y bueno en lo que haces, 
las puertas se abren solas”

La trayectoria de Noelia Lozano (San Sebastián, 1983)(http://www.noelialozano.com/) 
es un ejemplo de inconformismo, de no tener miedo a arriesgar buscando una ocupación 
con la que disfrutar las horas trabajadas. 
Dejó el periodismo y las telecomunicaciones en el camino y por fin, encontró lo que 
buscaba diseñando y creando imágenes de papel en 3D.

¿Qué te atraía del periodismo y las telecomunicaciones? ¿Qué te aporta
lo que haces ahora que no te proporcionaban tus ocupaciones previas? 

Siempre me ha gustado la comunicación y el mundo creativo, me atraía el
mundo de la publicidad y durante la carrera escogí asignaturas que tuviesen 
relación con el diseño gráfico, porque eran las que más me atraían. En aquel momento 
nunca pensé en dedicarme a ello como medio de vida porque tampoco existían estudios 
específicos a mi alrededor....
Continué formándome en telecomunicaciones porque era un mundo que estaba creciendo 
muy rápido y era un momento muy interesante pero tras dedicar tres años y medio de 
mi vida a ser delineante proyectista en ese área, el trabajo no me llenaba así que, 
pese a la crisis, decidí volver a formarme y continuar por la rama del diseño y la 
creatividad, que es lo que me apasiona de verdad, y apostar todo a ello. Ahora creo 
que fue la mejor decisión que jamás he tomado.

¿Qué has incorporado de tu formación anterior a tu trabajo actual?

De todo se aprende: del periodismo me llevé la base de la comunicación -muy 
importante en todos los proyectos- y de la época en la que me dediqué a
las telecomunicaciones, me llevo la parte profesional: el haber
aprendido y crecido, llevar proyectos de los que uno es responsable en tiempo y 
ejecución y la visión volumétrica y espacial trabajando con perspectivas y planos...
Creo que eso me condujo al trabajo táctil y volumétrico que desarrollo con papercrafts 
y el amor por los materiales muy básicos.

¿Cuándo empezaste a hacer esculturas de papel?

La primera vez que utilicé el papel de este modo fue durante la carrera:
necesitábamos un logotipo para poner de fondo en un programa que estábamos
grabando y necesitábamos algo muy plástico. El papel fue el medio más accesible con 
el que realizar un logo con volumen y llamativo, que era lo que buscábamos.
Años después, al estudiar diseño gráfico, me di cuenta de que había infinidad de 
diseñadores utilizando este material y volví a recuperarlo y trabajar con él porque 
me encanta el resultado final.

Siempre imagino que las personas que hacéis este tipo de trabajos, sois
metódicas, perfeccionistas y pacientes ¿me equivoco en tu caso?

En cierto modo, soy una persona muy tranquila a la que le gusta fijarse
en los detalles, me apasionan las texturas y los materiales básicos. Cuando me 
aparto del ordenador y me pongo manos a la obra, me relaja mucho cortar, pegar e ir
 creando a partir de un material plano algo con volumen. El proceso es muy 
laborioso pero al mismo tiempo gratificante porque vas viendo que cada pieza que 
pones es un paso más para dibujar la idea que tienes en mente. Es algo mágico.

¿Cómo es tu proceso de trabajo?

Normalmente, intento plasmar la idea que tengo en la cabeza mediante un
boceto, selecciono el papel y los colores que voy a utilizar y, después de
plantear un poco la escala en la que voy a trabajar, me pongo a recortar.
Antes esto era suficiente para comenzar el proceso de trabajo, pero
intentando mejorar y que todo vaya más fluido, actualmente utilizo
programas de 3D para visualizar más fácilmente el resultado final y poder probar 
cosas nuevas. Además, esto ayuda cuando los clientes quieren visualizar algo más 
cercano al resultado final y no únicamente un boceto.

http://vimeo.com/33109635

¿Qué pretendes transmitir?

En general intento que todo tenga una parte plástica y táctil, que sea muy colorido,
que sean formas y texturas que inviten a tocarlas y experimentar con ellas.

¿Quiénes son tus referentes?

Trabajando con papel: Stefan Sagmeister, Dan tobin Smith y Jullien Vallée 
Estudios que realizan un trabajo más táctil a través de bodegones, como el 
argentino Plenty y el madrileño SerialCut, en el que actualmente soy intern.

¿Qué banda sonora pondrías a tu obra?

Alguna canción divertida y fresca, por ejemplo Daylight, del grupo neoyorkino Matt 
and Kim, que transmite mucha energía y te activa en las mañanas más perezosas para 
ir a comerte el mundo o por lo menos intentarlo. Te empuja a seguir soñando -que 
también es el medio de mis trabajos-.

Un balance de 2012 y un deseo para 2013

La verdad que los dos últimos años han sido muy buenos para mí, no me puedo
quejar. He trabajado mucho y poco a poco han ido saliendo proyectos muy 
interesantes, gente que se ha interesado por mi trabajo. Proyectos que realicé 
mientras acababa los estudios de diseño gráfico, mi portafolio se ha movido muy 
bien por la red y creo que, aunque ha habido algún proyecto grande que al final se 
ha acabado cayendo, he tenido mucha suerte en todo lo que he hecho y en las 
decisiones que he ido tomando. A veces se han cerrado puertas que, con el
tiempo, te llevan a otras mejores... Estoy muy contenta: he podido aprender de 
gente que hacía trabajos geniales y con mucho gusto, que al final es lo que cuenta, 
hacer las cosas porque te gustan y con mucho amor.

Al nuevo año le pido poder culminar todos los proyectos comenzados hasta
ahora y seguir trabajando mucho, que es de la manera en que más se aprende.

El mejor consejo que te han dado.

“Si eres apasionado y meticuloso, bueno en lo que haces, las puertas se
abren solas. Muévete, haz ruido, visita gente, trabaja con otros, acumula
experiencias, haz lo que crees de corazón y sigue soñando.”
Estoy en ello, he seguido cada palabra de esa frase y la verdad que me está
yendo todo genial. He trabajado mucho, pero poco a poco he ido recogiendo frutos
de todo lo realizado.

¿Cuál es el proyecto de tus sueños?

¡Uno muy grande en donde mis trabajos se vean a gran escala, por soñar que no sea!. 
Todo el mundo sueña con un proyecto o campaña de gran difusión, que llegue a muchas 
personas, con una marca grande y en la que poder dar a conocer lo que haces, sin duda, 
sería genial.


Noelia Lozano: If you’re passionate and you excel at what you do, the doors will open by themselves

The career of Noelia Lozano (San Sebastián, 1983) is an example of non-conformism, of not being afraid to take risks in order to find a job that you enjoy doing. She left journalism and telecommunications behind only to find what she had been looking for in the design and creation of 3D paper images.

What attracted you to journalism and telecommunication? What did it give you that you didn’t get from previous jobs?
I have always had an interest in communications and the world of creativity. The world of advertising seemed attractive to me and throughout my career I have always chosen subjects related to graphic design because they were the subjects that interested me the most. At the time I never thought about dedicating myself to graphic design as a way of earning a living because there weren’t any specialised studios close by…
I continued to train in telecommunications because it was an area that was expanding very rapidly and, while it was a very interesting period, after spending three and a half years of my life as a project draughtswoman in the communications field, I no longer found the work satisfying so, despite the crisis, I decided to continue my training in creative design, which is what I really enjoy. I put everything I had into it and now I think it was the best decision I ever made.

What facets of your previous training have you incorporated into your current activity?
We learn from experience. Journalism taught me the basis of communications, which is very important in any project. When I worked in telecommunications I learned professionalism, how to learn and how to grow, how to accept responsibility for deadlines and project execution. I also learned about the volumetric and spatial point of view, working with perspectives and planes… I think this is what led me to the tactile, volumetric work I do now with paper crafts, and to my love of the most basic materials.

When did you begin to create paper sculptures?
The first time I used paper in this sense was during my early career days. We needed a logo for a backdrop for a programme we were recording and it had to be something really plastic. Paper seemed to be the most accessible way to create an eye-catching logo that also had volume, which was what we were looking for. Years later, when I was studying graphic design, I realised there were any number of designers using this material, so I began working with it again because I loved the end result.

I have always imagined that people who do this kind of work are methodical, perfectionist and patient. Would I be wrong in your case?
I’m a very calm person who likes to focus on detail and I love basic materials and textures. When I step away from the computer and really get down to business I find it very relaxing to cut and paste and create something voluminous from a flat material. The process is very labour intensive but at the same time gratifying because you can see how every piece you add brings you a step closer to creating the idea you have in your mind. There’s something magical about it.

Can you describe your creative process?
I usually try capture the idea I have in my head with a sketch, then I select the paper and the colours I’m going to use and, once I have considered the scale I’m going to work with, I start cutting. This used to be sufficient as a starting point in the work process but nowadays I’m trying to improve and to get everything to go a bit smoother, so I’m using 3D programmes in order to visualise the end result and try out new concepts. This also helps when clients want to see something closer to the end result, instead of just a sketch.

What are you trying to communicate?
In general I try to give everything a plastic, tactile feel, I like intense colours, with shapes and textures that invite people to touch them and experiment with them.

Who would you say are your influences?
Working with paper, Stefan Sagmeister, Dan Tobin Smith, Jullien Vallée and studios that create more tactile works using still life, such as Plenty, from Argentina and Serial Cut, from Madrid, where I am currently working as an intern.

What would be the sound track to your work?
Something fresh and entertaining, like Daylight, by New Yorkers Matt and Kim, that transmits a lot of energy and stimulates you on those lazy mornings, making you feel like taking on the world, or at least trying. They prompt you to keep on dreaming, which is another material I use in my work.

An assessment of 2012, and a wish for 2013
The truth is that the last two years have been very good to me and I can’t complain. I’ve been working very hard and little by little interesting projects have been coming together, people have expressed interest in my work. Projects that I did while finishing my graphic design studies, my portfolio, have been moving really well on the internet and I think that, while there have been some big projects that have fallen through, I have been very lucky with everything I’ve done and the decisions I’ve made. Occasionally a door closes but, in time, a better one opens… I’m very pleased, I’ve had the chance to learn from people who do amazingly tasteful work which, in the end, is what counts, doings things because you enjoy them and can put your heart into them.
For the New Year, I hope to be able to finish all the projects I have started and to keep working hard, it’s the best way to learn.

What’s the best advice you’ve been given?
“If you are passionate, meticulous and excel in what you do, the doors will open by themselves. Get about, make noise, visit people, work with others, accumulate experiences, follow your heart and keep dreaming.”
That’s what I’m doing, I’ve been following every word in that sentence and the truth is everything’s going great. I’ve worked very hard, but little by little I’ve been gathering the fruits of all I’ve done.

What’s your dream project?
A really big one, where my work can be seen on a large scale! It wouldn’t be for want of dreaming! Everyone dreams about a big project, or campaign, with a big brand name. A project that introduces your work to a lot of people. That would be wonderful. No doubt about it.

Federico Uribe. Dresslab. Noviembre 2012



Federico Uribe. Acércate un poco más.

Las obras del artista de origen colombiano Federico Uribe (1962) son de ésas que le piden a uno moverse en la sala de exposiciones:  hay que verlas primero de lejos y luego muy de cerca para poder apreciar su verdadero valor. Uribe nos cuenta que es muy disciplinado y prácticamente vive enclaustrado en su estudio. Quizá ése sea el secreto de que su obra sea tan prolífica en cuanto a la variedad de materiales utilizados y su trabajo tan meticuloso independientemente de cuál sea la técnica empleada en la realización de cada pieza.
Federico, tú naciste en Colombia, vives en Miami y, por el camino, has estudiado en Cuba, Mexico, Rusia e Inglaterra. ¿Qué ha aportado cada uno de estos sitios a tu obra?
Mucho y nada: yo he vivido en mi cabeza más que en ningún otro lugar. Trabajo muchas horas, soy muy disciplinado y siempre estoy en mi estudio así que me da un poco igual si estoy aquí o en China. 
Sin embargo, hay una excepción que fue mi paso por México. Este país, con su tradición de artesanía de buena calidad, me enseñó mucho.

  ¿Cuál es el punto de partida de tu trabajo? 
Yo desarrollo varias cosas al mismo tiempo: pinto obra abstracta, con la parte matemática de mi cabeza. Con la parte psicológica y filosófica, compongo cuadros con objetos, cables, cordones o lápices. Y, con el lado ecológico y sentimental de mi corazón, construyo animales.

>> ¿Cómo es tu proceso de creación?¿Normalmente tienes una imagen y buscas el material para llevarla a cabo o al revés?
Me suceden los dos procesos indistintamente: algunas ideas vienen de los objetos, otras de las palabras, de la casualidad, la gente me regala cosas o me hace saber de cosas que hay y yo las recojo y algún día las uso... Otras veces tengo ideas con materiales específicos que tengo que encontrar. Por ejemplo estoy haciendo una serie con cables que conectan la naturaleza con Dios, con el perro, etc. Este proyecto me ha obligado a buscar cables usados para pintar los cuadros.
 
>> ¿Sientes una especial debilidad por algún material en concreto? Ninguno en particular, hay materiales que son más maleables para trabajar pero si tengo que quedarme con uno, me gusta usar los lápices de colores para componer objetos: tienen una connotación infantil en la memoria de todos y plásticamente son muy dóciles a pesar de constituir líneas rectas.
 
>> Elige un objeto inspirador de tu estudio y dinos por qué ése... Los libros, porque me encantan y suelo escuchar audio-libros mientras trabajo todo el día todos los días. Sobre todo, de literatura clásica y historia. Al final, se establece una relación sentimental con ellos. Pensar que además proceden de los árboles constituye una idea romántica que me gusta especialmente.
 
>> ¿Puedes encontrar un punto de conexión entre todas tus obras?
Si hay uno, ése es la obsesión por la manufactura, la artesanía y la relación con la naturaleza.
 
>> ¿Hay algún personaje de ficción con el que te identifiques?
Sí, yo, que me inventé una imagen de mí mismo que la gente cree que soy yo.

Federico Uribe. Get a little closer

The works of Colombian artist Federico Uribe (born in 1962) are the kind that make you move around in the exhibit hall: you have to see them from far away first and later close up in order to appreciate their true value. Uribe tells us that he’s very disciplined and practically lives holed up in his studio. Maybe that’s the secret behind why his works are so prolific in terms of the variety of materials used and his work that is so painstaking, no matter which technique is used in the creation of each piece.

Federico, you were born in Colombia, you now live in Miami, and along the way you’ve studied in Cuba, Mexico, Russia and England. What has each of those places contributed to your work?
A lot, and nothing–I’ve been living in my head much more than any other place. I work long hours, I’m very disciplined, and I’m always in my studio so it really doesn’t matter to me whether I’m here or in China.
​But there is one exception, which was my time in Mexico. That country, with it’s tradition of high quality artisanship, taught me a lot.

What’s the starting point for your work?
I develop several things at the same time–I paint abstract works with the mathematical part of my mind. With the psychological and philosophical part, I create pictures with objects, cables, cords or pencils. And with the ecological and sentimental part of my heart, I build animals.

What is your creative process like? Do you usually have an image in mind and then you find the material to bring it to life or the other way around?
Both processes happen to me, and it doesn’t matter which: some ideas come from the objects, others from words, or from mere coincidence. People give me things or tell me about things that exist, and I take those and use them someday… At other times I get ideas with specific materials that I have to find. For example I’m making a series of cables that connect nature with God, with dogs, and the like. This project has made me go find used cables for painting the pictures.

Do you feel like you have a soft spot for any specific material?
None in particular. There are materials that are more malleable for working but if I had to choose one, I like colored pencils for creating objects: they have a childish connotation in our memory and they are plastic and docile despite making straight lines.

Choose an inspiring object from your studio and tell us why you find it inspiring…
Books, because I love them and I tend to listen to audio-books while I work all day, every day. Especially classical literature and history. In the end, you establish a sentimental relationship with them. And to think that they also come from trees creates a romantic idea that I’m particularly fond of.

Can you find one point in common that connects all of your works?
If there is one, it’s an obsession with manufacturing, artisanship, and their relationship to nature.

Is there any fictional character that you identify with?
Yes, myself. I’ve invented an image of myself that now people think is me.

Billie Zangeva. Dibujando con tela. Dresslab. Junio 2013

ENGLISH BELLOW

 

Billie Zangewa (1973, Blantyre, Malawi) es una artista con una trayectoria poco habitual: desde pequeña ha sido una apasionada sobre los aspectos internos del mundo de la moda y todo lo relacionado con su expresividad. Esta afición la ha llevado a trabajar en distintos departamentos relacionados con la industria textil.

Como artista, empezó a experimentar con textiles, especialmente con seda, después de estudiar diseño gráfico y serigrafía. Sus composiciones, a modo de apuntes de una historia en telas con cortes irregulares que parecen necesitar de la mirada del espectador para ser completadas, el color, el gusto por el detalle en contrate con los fondos planos… cada aspecto de su obra muestra que Billie tiene mucho que contar pero, atendiendo a su biografía me surge la duda de cómo alguien con una vocación tan clara por el mundo de la moda, no se convierte en diseñadora
Tenía claro que quería ser artista. Me encantaba la moda pero el arte me conmovía de una forma que nada había logrado hacerlo antes.

¿Cuáles fueron tus comienzos en la utilización de textiles para desarrollar tu expresión artística?
Empecé con bordados, después me centré más en la textura de la superficie y evolucioné hacia el patchwork y el collage.

Zangewa considera que ella aporta una perspectiva muy personal al concebir sus piezas y que ese toque artesanal puede apreciarse en cada una de sus obras. Sin embargo, hay un proyecto que le proporcionó una satisfacción inolvidable para ella:
Mi primera exposición de obras textiles, llamada Hot in the City (Calor en la ciudad), siempre estará ligada a una sensación irrepetible por ser la primera vez que experimentaba esa sensación.

Zangewa ha gozado de residencias artísticas en Europa y ha vivido en Londres pero también en Botswana y Johannesburgo, por lo que se convierte en una persona interesante para preguntarle por las diferencias entre el panorama artístico europeo y el africano:
La situación socio-política en cada continente y de la que se nutre la creatividad de sus residentes, es muy diferente, pero el lenguaje del arte es universal.

Como prueba de la universalidad del arte (y también de que su pasión por el diseño de moda sigue muy presente en su carrera artística), su mayor sueño profesional sería
colaborar con un diseñador tan innovador como Issey Miyake. Sus innovaciones textiles son siempre una fuente de inspiración.
Antes de despedirse, Zangewa nos deja una recomendación para seguir explorando el arte de una artista con una trayectoria vital tan interesante como sus obras: Yayoi Kusama.

Billie Zangewa. Drawing with Fabric


Billie Zangewa (1973, Blantyre, Malawi) is an artist with an unusual career: from a very early age she has been an enthusiast of the fashion world’s inner aspects and everything related to its expression. This interest has lead her to work in various different departments related to the textile industry.
As an artist, she began experimenting with fabrics, particularly silk, after studying graphic design and silk screen printing. Her compositions -as notes of a story in fabrics with irregular cuts that seem to require the spectators glance to be completed-, the colour, the sense for detail in contrast to plain backgrounds… 
Every aspect of her work shows that Billie has a lot to tell, but looking closer at her biography, I wonder how someone with such a clear vocation for the fashion world doesn’t end up becoming a designer.  
It was clear that I wanted to be an artist. I loved fashion already but art moved me in a way nothing had before.

How did you begin using fabrics to develop your artistic expression?
I started doing some embroideries and then progressed to a patchwork /collage technique as I focused on the surface texture.


Zangewa believes she brings a very personal perspective when it comes to devising her work and the craftsmanship can be appreciated in each and every one of her pieces. However there is a project that, in her eyes, gave her unforgettable satisfaction:
My first exhibition of textile pieces “Hot in the City” will always be special as it was the first time. That time can never be repeated.


Zangewa has benefited from artistic residencies in Europe and lived in London, as well as in Botswana and Johannesburg, making her an interesting person to ask about the differences between the artistic scene in Europe and in Africa:
The socio-political situations in which creativity is being nurtured are different, but “art” language is universal.




As proof of the universal nature of art (and also that her passion for fashion design still remains very present in her artistic career), her greatest professional dream would be
to collaborate with an innovative designer like Issey Miyake. His innovations are always a source of inspiration.
Before she bids us farewell, Zangewa leaves us with a recommendation to keep exploring the art of an artist with a life career that is as interesting as her work: Yayoi Kusama.