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JOAN AS POLICE WOMAN. Vanidad, Junio 2014

 

A Joan Wasser, Joan as Police Woman, la conocía por su música al margen de modas; por su presencia en el escenario -la había visto en la Sala El Sol de Madrid algunos años atrás-; por sus vídeos, que revelan su sentido del humor... Preparando la entrevista, supe que eligió tocar el violín cuando un cuarteto fue a actuar a su colegio, que siempre tuvo “problemas para aceptar la autoridad”  y que su madre biológica la dio en adopción por haberse quedado embarazada siendo una adolescente.
Cuando su asistente me recibió en el lugar acordado y antes de que nos diéramos cuenta me estaba contando que el amor de su vida vive en España, pensé que también se conoce a las personas a través de aquellos de los que eligen rodearse y es que, a poco que inicias la conversación con Joan, piensas que puedes hablar de cualquier cosa con ella...







Joan Wasser ha pasado tanto tiempo de gira en estos últimos años, ya fuera al frente de su propia banda, Joan as Police Woman, o como violinista de Antony and the Johnsons o Rufus Wainwright, que cuenta que cuando a finales de 2012 se encerró en Nueva York a componer este último álbum, por un momento se sintió deprimida. Por suerte, sus amigos le aconsejaron observar sus emociones desde fuera y de ahí surgió Witness, la canción que abre el disco que la vuelve a poner en la carretera.

Joan, al empezar a componer un nuevo álbum, ¿tienes una idea previa sobre el tipo de sonido, atmósfera o mensaje te gustaría que transmitiese el resultado final?
  • Me gustaría decir que hay un “gran plan” pero no, solo escribo lo que me está pasando en el momento y la unidad se la da reflejar el mismo período de tiempo. En este caso, también lo grabamos de una manera muy particular: buscábamos transmitir la energía de nuestro directo y decidimos que sonase más salvaje y libre, menos pulido.
En tu página web presentas este nuevo álbum con una poderosa declaración: “Estoy en el mejor lugar que he estado en toda mi vida”, ¿qué ingredientes tiene ese lugar y cómo se reflejan en The Classics?
  • Supongo que hay un sentimiendo de libertad y apertura. Cuando estaba escribiendo este disco, me permití a mí misma no juzgar las canciones incluso antes de haberlas terminado, como solía hacer antes. En cada nuevo trabajo intento deshacerme de más y más límites que me autoimpongo. Creo que no habría sido capaz de escribir este disco cuando compuse el primero porque en The Classics hay canciones que entonces habría pensado que hablaban de cosas que no merecían la pena. Ese tipo de autocensuras solo tienen que ver con mi relación conmigo misma. Esta vez realmente intenté dejarme llevar por lo que me hacía sentir bien. Cuando te das esa oportunidad, pasa algo interesante porque te acostumbras a ese espacio y te preguntas: “¿por qué antes pensé que no podía estar aquí?”.
    Por otro lado, antes de empezar a componer, me quedé soltera, lo cual no me había pasado en un largo tiempo y era algo que necesitaba de verdad. Me di cuenta de que no podía seguir teniendo relaciones con gente con la que era incompatible. Me encanta estar enamorada y el romanticismo pero sentía que me involucraba todo el tiempo con la gente equivocada. No mala gente, solo no la adecuada para mí. Una vez que me quedé soltera, toda la energía que estaba poniendo en otra gente, la puse en mí misma.

    ¿Y sigues siendo una soltera convencida? 

     - Te diré algo: escribí algunas canciones en el disco sobre alguien que me gustaría. Acabé de escribir, grabé el disco y conocí a la persona. Si hablo de ello, aún me emociono. Es maravilloso. Estoy súper feliz.
La inspiración para el primer single del álbum, Holy City, te llegó después de visitar el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén y ver el estado de éxtasis que experimentaban los peregrinos...
- Después de un concierto en Tel Aviv, viajé por la zona con una amiga que vivía allí. Cuando vi a toda esa gente flipando, ¿has estado allí?, están realmente en éxtasis. Fue estupendo ser testigo de algo así. Yo no puedo relacionar esa sensación con la religión pero puedo asociarla con la música o con estar enamorada. Así que, de alguna manera, utilicé ese sentimiento considerando al amante definitivo como una ciudad sagrada.
El nombre de tu banda es un homenaje al papel de Angie Dickinson en la serie de los años 70 Police Woman por ser una mujer fuerte y sexy a la vez, ¿tienes alguna otra referencia o artista con quien te sientes identificada?
- Me encantan Nina Simone, Johnny Mitchel, M-People... pero no pienso en una persona en concreto. Escucho su música como la de otra mucha gente que me transmite fuerza y positivismo, como Stevie Wonder, y no necesariamente positiva simplemente buena, como Elliott Smith. Esa música está en mí pero yo no escucho absolutamente nada de música cuando estoy componiendo. Puedo pensar “¿qué haría Diana Ross aquí?” pero no necesito escucharla, solo pensar qué haría acciona algo en mí que hace que salga lo que busco. Es algo mágico.
Antony and the Johnsons, Rufus Wainright, Beth Orton, Guillemots... ¿por qué has seguido tocando con otras bandas después de tener la tuya propia?
  • Me encanta tocar con otra gente y ellos son muy especiales y siempre me apoyaron y me han ayudado a continuar.
Ahora que estás en la carretera, dime, ¿qué echas más de menos: tu casa cuando estás de gira o salir de gira cuando te toca quedarte en casa?
- Es una buena pregunta. El primer mes de gira es fantástico, el segundo mes aún es bueno pero ya empiezas a pensar: “¿cómo era acostarse en mi cama?...”. Pero ir de gira es muy divertido y cuando estoy demasiado tiempo en casa, sin duda empiezo a volverme un poco loca y estoy deseando volver a la carretera así que hay un poco de ambas. Siempre nos planteamos no ir de gira más de un mes pero nunca pasa. Ahora, por ejemplo, van a ser dos. Al final de dos meses te encuentras completamente agotada pero no destrozada. No destrozada es un buen lugar, aún puedes refrescarte.
Joan tocará en el próximo festival La Mar de Músicas de Cartagena. No se la pierdan si la quieren ver cantando a capela metida en la piel de una cantante doo wop, coreografía con el resto de la bada incluída.




Asaf Avidan. Neo2. Noviembre

El cantante israelí se ha acostumbrado a que comparen su voz con la de Janis Joplin / El remix de su Reckoning Song por Wankelmut fue nº1 en media Europa / La gira Different Pulses agota entradas por donde pasa 
 
A Asaf Avidan no le asustan los retos: dejó atrás una prometedora carrera como animador para empezar desde cero en la música, cuando triunfaba al frente de Asaf Avidan & The Mojos, decidió iniciar su carrera en solitario...

Inicios Antes de dedicarme a esto había escrito dos o tres canciones en toda mi vida y sabía los cuatro acordes típicos en la guitarra pero nunca aprendí a tocarla bien. Cuando rompí con mi pareja necesitaba expresarme de una forma más inmediata -hacer animación lleva demasiado tiempo-. Empecé a experimentar con ella como algo natural y sentí que era lo que necesitaba.

Animación Conmigo se podría hacer el chiste del hombre que no es capaz de hacer dos cosas a la vez. Soy una persona que una vez elige algo, se enfoca completamente hacia eso. Veo mucho cine pero no echo de menos la animación. Obtengo todo lo que necesito en este momento de la música pero sí que tengo el sueño de que cuando me retire, en mi casa tendré un pequeño estudio donde podré dedicarme a hacer stop-motion.

Escenario Me siento mejor sobre el escenario que como público. Estoy mucho más pendiente de mí mismo cuando asisto a un concierto y soy parte de la audiencia 
 
En solitario The Mojos y yo tuvimos una relación complicada: era mi música y mis decisiones sobre hacia dónde ir pero fuera del estudio éramos una banda. Era una mezcla extraña. Ellos estaban cansados de no poder hacer su propia música, como ahora hacen, y yo me sentía culpable porque, no es que yo fuese un dictador, pero la única razón por la que estoy en este mundo es para tocar mis canciones: yo no toco versiones, no me divierto haciendo cosas de otros. Además, aunque experimentábamos, acabamos siendo una banda de rock con un chelo. Para el último álbum que grabamos juntos, yo usé sintetizadores en la composición y al ir a grabarlo con ellos tuve que traducirlo a sus instrumentos y sentí que estaba pervirtiéndolo así que yo también estaba más limitado por el grupo. El proceso de escribir, componer y hacer mi parte, sigue siendo el mismo. Sigo teniendo un grupo de músicos que tocan conmigo con los que dialogar, lo único que es diferente es el sentimiento de que no todo el peso está sobre tus hombros pero ahora, para bien o para mal, soy responsable de mis propias decisiones y es más sencillo, no hay distracciones sobre egos, conflictos...
- La música son muchas profesiones en una. Me gusta considerarme cantautor, para mí es importante escribir las canciones, cantarlas, grabarlas...

Personalidad. Intento pensar en los artistas que me gustan y yo no sé cuál es la personalidad de Tom York pero me encanta Radiohead y voy a ir a ver a Roger Waters The Wall aunque él es anti-israelí, pero no me importa. A mí me gusta su música, creo que conecto con una parte de personalidad que aflora a través de su música. The Wall es un álbum muy personal y puedes escucharle a él en su arte pero para mí la personalidad no es lo importante. He estado en un par de conciertos de Leonard Cohen, que es el músico que yo más admiro, y he pensado en ir a verlo y me he dado cuenta de que para mí lo importante es verlo en el escenario, no en el backstage.
  • ¿Y David Bowie?
  • Su personaje va más allá de la música, pero yo no soy un gran fan de él. Me gustan sus canciones pero yo me siento más cercano a artistas como Bob Dylan, no sé si es el mejor ejemplo, pero quiero decir a músicos que son iguales sobre el escenario y cuando bajan de él. Cuando empecé a hacer conciertos fuera mucha gente me sugirió cambiar mi nombre por algo que sonase más internacional pero para mí es ridículo: este soy yo y aunque sea difícil de pronunciar, no me voy a ocultar. Tampoco en las entrevistas.
  • Tengo confianza en mi música, creo en lo que hago y creo que merece estar donde está y por eso invierto tanto tiempo en ello pero no soy una persona muy segura de sí misma.
Componer. Desgraciadamente cuando estás feliz, no te sientas solo en un rincón oscuro a escribir; estás ocupado siendo feliz. Lo haces cuando estás triste, deprimido, sientes dolor, melancolía... pero creo que esas son las emociones reales. Me siento privilegiado en los pequeños momentos en que soy feliz, los considero una distracción. Mis emociones más constantes son el dolor, la melancolía y una especie de fatiga por tratar de entender sin encontrar respuestas. Es un estado de búsqueda filosófica y psicológica.

Dirigir vídeos. Cada canción es una extensión diferente de mí mismo, no puedo elegir entre ellas. Love it or leave estaba sonando en la radio y queríamos hacer un vídeo pero no encontrábamos un director con el que nos apeteciera trabajar. Había encargado esta máscara de mí mismo por internet y la tenía en el salón de mi casa esperando que alguien hiciera algo con ella. Al final, llamé a mi discográfica y les ofrecí dirigirlo. Solía salir con una bailarina de una compañía de danza contemporánea muy conocida y ellos también tenían muchas ganas de hacer algo. Yo quería hacer algo muy simple, honesto, sin trucos, sin sexo, solo desnudez. Cuando lo enseñé a la discográfica estaban sorprendidos pero para mí es algo natural. Habla de aceptarse a sí mismo. Nadie se siente cómodo exponiéndose totalmente. Ellos se exponen usando mi cara y yo me expongo usando sus cuerpos. Es una metáfora física.

Visibilidad. El arte está para representar a la música y no al artista. El artista es solo una herramienta. Los álbumes que me gustan, como los de Pink Floyd, o los vídeos de Michael Gondry aportan una nueva dimensión; no solo poner la cara del artista, como las discográficas quieren. Hasta este último álbum en el que seleccioné al artista y le dije un poco mi idea y le dejé hacer; yo siempre fui el director artístico de mis portadas. Supongo que venir del mundo del arte hace que les dé mucha importancia.

Vacaciones. Ya tengo reservada la casa en la que pasaré enero y parte de febrero de vacaciones. Lo llamo vacaciones pero voy allí todos los años y es donde escribí mis dos últimos álbumes. Es una isla en el Pacífico: solo mi chica, yo y el océano.
¿En busca de inspiración?
  • En busca de tranquilidad. Absorbo tanta gente, emociones, sentimientos, altibajos... que necesito tiempo para asimilarlo.
Un deseo para 2014. Continuar como estoy. Quizá menos estresante. Echando la vista atrás, este verano fue ridículamente duro físicamente, no emocionalmente: hicimos unos 40 festivales.



Parejas creativas. El Costurero. Octubre

Mr. Wonderful.                                                                              María Herreros y Adrián Moreno.
Olula se casa.                                                                                María Aparicio y Claudio Troncoso.

María y Claudio son dos inquietos arquitectos chilenos que confiesan su gusto por lo visual y su interés por aprender de otras profesiones y realizar un trabajo interdisciplinar. Antes de ser pareja ya hubo un precedente de su colaboración artística: “elaboramos una imagen sumando distintos elementos a un soporte común, un collage digital vía email. Un año y medio después nos planteamos trabajar juntos”. María ya intervenía imágenes con hilos y hacía collages y Claudio se dedicaba a la fotografía. “Nos invitaron a una exposición colectiva en la galería Maxó durante una estancia en Barcelona y fue la primera vez que trabajé sobre fotografías de Claudio que me invitaran a completarlas con la costura.”

“Para nuestra relación es una especie de motor, de encontrarnos en torno a las ideas, la creatividad, lo lúdico, la belleza, el sentido del tiempo y el trabajo. Conversamos, vemos trabajos anteriores, acordamos un hilo conductor y hacemos tomas. Operamos de forma fluida y natural, dándonos las libertades necesarias para proponer sobre el trabajo del otro. Ha sido bonito encontrarnos a partir de nuestras aficiones. Trabajar juntos en un proyecto nos hace dialogar visibilizando elementos que nos unen en pos de construir una postura conjunta para afrontar el trabajo visual, los gustos personales y lo que puede aportar el uno al otro desde su campo creativo.”

Como prueba de lo bien que trabajan juntos, María y Claudio también colaboran en dos plataformas en las que muestran a sus artistas preferidos: time of the thieves (internacional) y Panamericana (chilena)-.

Pie de Foto
Nuestro estudio está compuesto por dos recintos: nuestro taller, donde guardamos los materiales, y nuestra sala de estar-comedor, donde solemos trabajar. El primer espacio es un contenedor y en nuestro espacio de trabajo estamos rodeados de las imágenes, objetos, libros, cuadros de artistas que nos encantan, nuestros propios trabajos, hay más luz y muchas plantas. Nos sentamos en la misma mesa, cada uno en su rinconcito. Lo que más nos inspira es el ambiente que hemos creado en nuestro hogar.

La ilustradora María Herreros y su pareja, el tatuador Adrián Moreno, han colaborado juntos en muchas ocasiones. La última, en el original proyecto The Merry Hipster, en el que se han unido al fotógrafo Alejandro García para ofrecer una sesión conjunta de tatuaje, retrato y sesión fotográfica en el estudio que la pareja comparte en Valencia.

María cuenta que The Merry Hipster surgió un día en que la convencieron para dejar el trabajo a un lado y salir a tomar una caña, “estaba tan saturada, que fue pisar el bar y empezar a salir ideas. Los tres ya éramos amigos y habíamos colaborado habitualmente de manera cruzada: ilustradora-tatuador, fotógrafo-ilustradora y tatuador-fotógrafo. A veces solo hay que desconectar un poco y las cosas empiezan a fluir.”

Para ellos, trabajar juntos aporta un sentimiento de equipo: “tienes que confiar en el otro, cuentas con que va a poner el cien por cien de su parte para crear una experiencia inolvidable”. Para los que dudan de los celos que podrían surgir al trabajar en el mismo campo que tu pareja, ellos replican: “nos animamos y motivamos mucho el uno al otro hasta un punto en que los logros de uno de nosotros parecen de los dos”.

Su espacio de trabajo es como “dos estudios, con mucho espacio para cada uno, pero sin pared en medio. Eso nos permite trabajar cada uno en sus proyectos y comunicarnos cuando estamos creando algo más colaborativo o simplemente queremos contar con la opinión y las ideas del otro. El domingo intentamos mantenernos alejados del espacio de trabajo.”

Pie de Fotos
Los objetos que más nos inspiran son algunos libros de ediciones muy especiales y nuestra colección de ilustraciones y serigrafías. Ahora estamos también trayendo de Oporto piezas de porcelana preciosas.

 
Cristina y Javi llevan juntos más de 11 años. Cuando se conocieron, Cristina se dedicaba a la publicidad y Javi, a la consultoría. Cristina fue la primera en lanzarse a crear la marca de diseño de complementos hechos a mano. Cuando decidieron montar la tienda, Javi, que tenía ganas de un cambio, se unió a Olula.

Cristina cuenta que trabajaba sola en casa y cada vez se embarcaba en más proyectos “el rinconcito en el que guardaba todo se me quedaba pequeño y los clientes me preguntaban si tenía un showroom en el que pudiesen ver la colección completa. El volumen de pedidos fue aumentando y resultó evidente que necesitaba un espacio más grande para trabajar y almacenar telas, prototipos y papeles. Tuve claro que aprovecharía para mostrar al público lo que salía del taller y otros productos que nos encantaban y contribuían a crear una atmósfera especial en Olula-la”.

La pareja cuenta que trabajar juntos nunca ha sido un problema a pesar de que “mucha gente nos dice que les parece increíble que pasemos tanto tiempo juntos sin volvernos locos”. En el taller se compenetran muy bien: “nuestro rincón favorito es el sofá donde nos sentamos después de comer, con la tienda cerrada, y pasamos un rato leyendo, dibujando o escuchando música, mientras tomamos café. Es el momento más tranquilo del día y suele ser el más productivo. Siempre estamos haciendo garabatos y, poco a poco, salen cosas interesantes. Tenemos cuadernos llenos de dibujos por todas partes. Para los dos es la parte más divertida de nuestro trabajo. Cuando vemos algo con posibilidades, lo desarrollamos: pensamos en materiales y cómo producirlo, hacemos prototipos y los subimos a la tienda para ver la reacción de la gente. Cuando cerramos la tienda, la olvidamos hasta el día siguiente.”

Pies de foto:

“Los dos nos ocupamos de diseñar, producir, preparar pedidos o atender a los clientes, así que no tenemos un rol ni un lugar fijo en la tienda o el taller. Únicamente la silla que está frente a la máquina de coser es mi territorio particular.” - dice Cristina

“Encontramos inspiración en la naturaleza, en las formas geométricas sencillas y en los productos creados por el matrimonio Eames”.
 
Hablando de parejas creativas, teníamos que contar con Mr. Wonderful, una iniciativa empeñada en acercar el diseño a la gente que surgió a partir de la boda de sus impulsores: “diseñamos un montón de cosas que tuvieron mucho éxito entre los invitados y Angi se planteó continuar ideando artículos para las bodas de los demás” - cuenta Javi.

Angi y Javi se conocieron trabajando en un estudio de diseño, así que ya contaban con la experiencia de haber trabajado juntos por cuenta ajena: “Lo nuestro fue un flechazo de los gordos, enseguida nos fuimos a vivir juntos y compaginamos ser pareja y compañeros de curro”.

Tenían ganas de hacer “cosas pequeñas, diferentes y que nos dieran libertad creativa” y empezaron a compatibilizar con su trabajo el diseño de regalos con un componente basado en las relaciones humanas. Para entonces cada uno estaba en una agencia diferente. “Poco a poco esto fue requiriendo más tiempo y acabamos reencontrándonos laboralmente en Mr. Wonderful”.

Angi nos da sus claves para trabajar en pareja: “somos un mini equipo de publicidad: yo soy la copy y Javi el ilustrador”.
- La base es que nos respetamos mucho a nivel personal y laboral.
- Cada uno tiene sus roles dentro del estudio dependiendo de lo que más le gusta y lo que mejor se le da.
- Lo mejor es compartir todo lo que estamos viviendo.
- Lo peor, que nunca me puede venir a buscar por sorpresa a la salida del trabajo.

Cada slogan de Mr.Wonderful que se posa en láminas para decoración, bolsas de tela, artículos de papelería y tazas, rebosa optimismo: “Detrás de la marca estamos nosotros y nuestra personalidad. Los dos nos tomamos la vida con mucha filosofía. Los mensajes que lanzamos han sido muy virales, pero el hecho de "contagiar" llegó después. Lo importante es que cada uno viva a su manera”.

Mr.Wonderful no para de crecer (ya son 9 en el equipo) y no dudan de que el secreto de su éxito reside en la pasión que le ponen a su trabajo: “dedicación, mimo y no parar”.

Pies de foto:

Mr. Wonderful en su estudio en Barcelona: “al principio estábamos los dos solos y compartíamos estudio con dos fotógrafos pero, al crecer el equipo, nos mudamos a otro local donde cada uno tiene su mesa y sus objetos fetiches”.
Angi: “Mi mueble preferido es un precioso sofá antiguo que compré para los ratos de relax. El sofá está ahí, los momentos de relax son otro tema”

Nuria Mora. Dresslab. Octubre

English version below



Nuria Mora. Nunca hice distinción entre mi carrera y mi vida

Me gustan las sorpresas. Una de las cosas que más me gusta de pasear por la ciudad es su potencial para contener tesoros a la disposición de quien quiera descubrirlos. Entre esos regalos capaces de marcar la diferencia en una de mis -a menudo improvisadas- rutas a pie, algunos de mis favoritos llevan la firma de Nuria Mora.
Figuras geométricas que se muestran y se esconden en lugares estratégicos que antes de su intervención parecían olvidados, selvas de flores y montañas y estrellas de papel que crecen en las aceras de la ciudad asomándose a las ventanas-marquesina de un día gris cualquiera…
Nuria cuenta que vive la ciudad a pie: “conozco a todos mis vecinos, me lío de charla a la mínima y hablamos de Proust todo el rato”. También dice que no se toma muy en serio a sí misma y que prefiere que sea su obra la que hable por ella; intentaré que esta entrevista nos ayude a conocer un poco más a la autora de ese “amigo invisible” de quienes nos topamos con sus obras por la ciudad.

Nuria, ¿eres como imaginabas ser cuando eras pequeña?
Sigo siendo pequeña
¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de tu trabajo?
Lo que más, lo que más, es hacer lo que me da la gana sin dar explicaciones y cuando algún comisario me pide un texto sobre mi trabajo, decir que soy artista plástica, no escritora.
¿Cómo surgió el proyecto de las flores en las marquesinas de Madrid?
Divina casualidad. Estaba haciendo flores de resina para otro proyecto, pasé por delante de un anuncio lleno de flores y rápidamente olvidé mi proyecto inicial.

El lugar más inspirador en el que has trabajado y por qué
No creo en las musas, creo en el trabajo y en los planes fallidos, en trabajar en una dirección y llegar a otra.
¿Qué límites te auto-impones cuando creas?
Todos los del mundo, me pongo muchas reglas, de eso va.
Si no te hubieras dedicado a esto, ¿qué te habría gustado hacer?
Juguetes para los huevos kinder, tiro con Arco y cantante country.
Y además, tejes ¿no?
Sí, tejo, coso, hago inventos y chapuzas, arreglo un mueble o una casa… Soy una auténtica experta en inutilidades.
Recomiéndanos a alguien que hace algo interesante
My roomy de estudio Sean Mackoui, que hace collagues y objetos; mi madre, Lilla Moreno, que hace un programa de manualidades en el Canal DeCasa y me salva cada vez que me meto en planes imposibles; mi padre “el mora” que tiene todos los discos del mundo y nos los pone en su submarino.
Los amigos que visitan nuestro estudio : Carlos Risco, que escribe que flipas; Alberto Martín Expósito, que sabe todo de toros y más de humor absurdo; mi hermano, que ayuda con todo; Kiko Pérez, artista al que admiro profundamente y al que le debo llegar viva a mi última exposición; mis compis del equipo plástico “sixe, Nano4814 y eltono”; Laurita y Jaime de “peseta”.
Como ves, como los gitanos, “to lo mío” y a Jhonny Cash.
Un tema de conversación del que nunca te cansas
De lo absurdo, de hacer chistes tontos con gente que me sigue el rollo, como ves nada muy del otro mundo.
Un balance de tu carrera hasta ahora y un deseo para el futuro
¿Mi carrera? no hice nunca distinción entre mi carrera y mi vida, una es consecuencia de la otra y el futuro no existe pero, por favor, con nata.
Nuria se trae entre manos unos murales en Mallorca y en septiembre ha estrenado editorial en AD y expuesto en Sevilla. ¿Algún proyecto interesante a la vista?
Sí pero shhh… todavía no se puede decir nada.

Nuria Mora. I have never made a distinction between my career and my life

I love surprises. One of the things I like best about strolling around town is the possibility of finding hidden treasures that are available to anyone with a desire to discover them. Among the gifts that distinguish my often improvised strolls, some of my favourites are the work of Nuria Mora.
Geometric figures that both reveal and conceal themselves in strategic locations that went unnoticed before Nuria’s intervention. Jungles of flowers and paper mountains and stars that seem to grow out of the city’s pavements and appear in shop front windows and information panels on any dreary day…
As Nuria says, she lives city life on a grass-roots level: “I know all my neighbours. We start chatting for any reason whatsoever and we’re always talking about Proust”. She also says she doesn’t take herself too seriously and prefers her work to speak on her behalf. I hope this interview will help us acquaint ourselves a little more with the creator of this “invisible friend” who we encounter in the form of her works throughout the city.

Nuria, are you as you imagined you would be when you were little?
I’m still little
What are the aspects of your work that you like best and least?
The best, the best is doing what I like doing without having to give explanations and, when some curator asks me for a text about my work, telling him I’m a plastic artist, not a writer.
How did you get the idea for the flowers in the information panels in Madrid?
Divine coincidence. I was making resin flowers for another project when I passed in front of an advertisement full of flowers. I quickly forgot about my initial project.
The most inspirational place you have worked, and why?
I don’t believe in muses. I believe in work itself and in plans that fail, in working in one direction and ending up somewhere else.
What limits do you self-impose when you create?
All imaginable limits. I make a lot of rules for myself. That’s what it’s all about.
If you hadn’t dedicated yourself to this, what would you have liked to do?
Make toys for Kinder eggs, be an archer, or a country singer.
You’re also a weaver, right?
Yes. I weave, I sew, I invent and do odd jobs like fixing a table, or a house… I’m a real expert in all things useless.
Recommend someone who does something you consider interesting:
My studio room-mate, Sean Mackoui, who does collages and makes things. My mother, Lilla Moreno, who does a crafts programme on Canal DeCasa and who comes to the rescue whenever I make impossible plans. My father, “el mora”, who has every record ever made and plays them for us in his submarine.
Friends who visit our studio:
Carlos Risco, who is an incredible writer. Alberto Martín Expósito, who knows everything about bullfighting and even more about absurd humour. My brother, who is always willing to lend a hand. Kiko Pérez, an artist I have a lot of admiration for and who I have to try and drag along to my exhibitions. My plastic arts partners, “sixe, Nano4814 and eltono”. Laurita and Jaime from “peseta”.
As you can see, as the gypsies say, “to lo mío” (my entire world), and Johnny Cash.
A subject of conversation you never get tired of:
The absurd, making silly jokes with people who can follow me, you know, nothing special.
A balance between your career so far and your wish for the future:
My career? I have never made a distinction between my career and my life; one is a consequence of the other. And as for the future, it doesn’t exist, but can I please have it with a dollop of whipped cream?
Nuria is currently working on murals in Majorca and has recently had an editorial in the magazine AD and an exhibition in Seville. Any interesting projects on the horizon?
Yes, but shhh… I can’t say anything about it yet.




 


Oriol Angrill. Dresslab. Agosto

ENGLISH VERSION BELOW


Oriol Angrill nació en Barcelona en 1986 pero ha pasado la mayor parte de su vida en Palma de Mallorca, donde estudió ilustración. Oriol sueña con tener un castillo, le encanta comentar el final de la película de Terrence Malick “El árbol de la vida” y confiesa estar en el camino para encontrar su estilo propio pero nosotros hemos decidido hacer una parada en esta etapa de su recorrido y disfrutar con una serie en la que ya ha logrado plasmar la belleza y la poesía en cada imagen.

Oriol, cuentas que tu incursión en el mundo del arte fue más resultado de desarrollar aquello que se te daba bien que de una pasión, como le sucede a muchos otros artistas, pero me imagino que en algún punto tu trabajo ha acabado convirtiéndose en tu pasión ¿es así?
Sí, era como si la pasión estuviera latiendo, impaciente por descubrir en qué enfocarse. A pesar de dibujar bien desde pequeño, no lo entendía como algo de valor y aprovechable. Esa consideración cambió radicalmente después de muchos años algo problemáticos en el momento en que tuve que decidir en qué dirección iba a guiar mi vida.
Cuando uno se da cuenta que tu futuro no solo puede estar en los libros sino en tu propio esfuerzo, si no pones pasión en lo que haces, difícilmente los demás llegarán a apreciarlo. Por ello hay que dedicarle todo el tiempo que tengas y más para descubrirte a ti mismo y que los demás también lo hagan. En en el mundo del arte hay mucha competencia, gente muy buena y otra quizá no tanto, por lo que es necesario trabajar más que la media.

¿Cómo fue la búsqueda hasta conseguir un estilo propio y cómo definirías tu estilo?
Pues la verdad es que es difícil responder a eso desde mi perspectiva. Cuando sienta que he encontrado mi estilo o hecho alguna obra con la que no dude de mí mismo, me daré por satisfecho.

¿Qué pretendes transmitir?
Esencialmente empiezo mezclando varios conceptos, vinculados u opuestos entre sí en una misma imagen.
En la última serie blendscapes, trato de unir dos ejemplos de belleza: mi ideal de belleza femenina y algunos de los elementos naturales más impresionantes y hermosos para mí. Trato de representarlos con las acuarelas y retocando el color para conseguir una sensación exagerada de la realidad.

¿Quiénes son tus referentes?
Siempre digo que quien me motivó a dibujar en serio por primera vez fue MC Escher. Hoy en día, intento estar informado de los artistas más representativos. Resulta interesante ver cómo se adapta y evoluciona el arte en cada época.

¿Qué banda sonora pondrías a tu obra?
Es complicado. Quizá la que más se acerca es la de “Moonrise Kingdom”.

Un mito caído
Dalí. Aparte de su pedantería y absurda exageración conceptual, me molestó una escena que vi en un documental sobre él: no recuerdo muy bien la situación pero creo que había una chica que se paró a recogerle algo que se le había caído y la pobre recibió una sopa de insultos delante de todo el mundo… Me pareció un completo capullo (perdón por la palabra, pero es la más indicada).

Un balance de tu carrera hasta ahora y un deseo para el futuro
Estoy muy contento de que mi trabajo guste, para mí eso no tiene precio. Lo único que deseo es seguir disfrutando del trabajo con nuevos y cada vez mejores proyectos con los que colaborar y seguir produciendo obra para sorprender en la próxima serie que estoy preparando.


El mejor consejo que te han dado.
El otro día me lo dieron: “necesitas un ordenador nuevo, así no puedes trabajar…” Quizá no es el mejor consejo, pero seguro que al que más caso he hecho.

Una propuesta que no podrías rechazar
Un retrato para Charles Saatchi.

El lugar más inspirador para este verano
Un viaje en coche mirando (si conduce otro) los campos y las montañas del paisaje Mallorquín.

Oriol Angrill. Interior Landscape

Oriol Angrill was born in Barcelona in 1986 but has spent most of his life in Palma, Majorca, where he studied drawing. Oriol dreams of owning a castle, loves to recount the end of Terrence Malick’s film, The Tree of Life, and confesses to being on the road to discovering his own, personal style. We, however, have decided to make a pit-stop at this stage of his career and enjoy a series of works in which he has managed to encapsulate beauty and poetry in every image.

Oriol, you have mentioned that your incursion into the world of art came about more as a result of developing what you were good at, rather than being the result of a passion, as is the case with many artists. I imagine, however, that, at some point, your work has become a passion. Would you agree?
Yes, it’s as though the passion was ticking away in there, anxious for something to focus on. Although I drew well from an early age, I never understood it as something to value or to make the most of. That point of view changed radically after some problematic years when I had to decide in which direction I wanted my life to go.
When you realises that the future not only resides in books, but in the effort you make, you also realise that if you don’t put passion into what you do it will be very difficult for others to appreciate your work. For that reason you have to dedicate yourself fully to what you do and make that extra effort to discover yourself and let others discover you. There’s a lot of competition in the art world, some people are brilliant, others less so, so you have to work harder than the average person.

Tell us about the search for your personal style, and how would you define your style?
The truth is it’s hard to answer that from my perspective. When I feel I have found my own style or when I create a piece without having a sensation of self-doubt, then I’ll be satisfied.

What is it you are hoping to transmit?
Basically I begin by mixing several concepts, either similar or conflicting, into one single image.
In my last series, blendscapes, I attempt to unite two models of beauty, namely my ideal concept of feminine beauty plus some natural elements that I find both fascinating and beautiful. I try to represent them using watercolours then retouch the colours to achieve an exaggerated sensation of reality.

Who are your role models?
I always say that the person who motivated me to draw seriously for the first time was M.C. Escher. These days I try to keep abreast of the more representative artists. It’s interesting to see how art adapts and evolves according to the era.

What would be the soundtrack to your work?
It’s complicated. Perhaps the music that comes closest would be the soundtrack of “Moonrise Kingdom”.

A fallen idol?
Dalí. Aside from his pedantry and absurd conceptual exaggeration, there was a scene in a documentary about him that annoyed me. I don’t remember the situation very well but I think there was a girl who stopped to pick up something he had dropped and he grossly insulted her in front of everyone… He came across as a complete asshole (excuse my language but I think it’s the most appropriate word).

A synopsis of your career so far and a wish for the future…
I’m very happy that people like my work, that’s impossible to put a price on. The only wish I have is to continue enjoying working, find new and better projects to collaborate on, and to keep producing work and surprise people with the next series I am preparing.

The best advice you have been given…
The other day I was told, “…you need a new computer. You can’t keep working like this”. Maybe it’s not the best advice, but it’s certainly the advice I have paid most heed to.

An offer you couldn’t refuse…
A portrait of Charles Saatchi.

The most inspiring place to visit this summer…
A car trip, gazing (if someone else is driving) at the fields and mountains of the Majorcan landscape.

Anja Niemi. Dresslab. Julio

ENGLISH VERSION BELOW



Anja Niemi. Personajes que tienen grietas en sus fachadas

Anja Niemi se define a sí misma como una fotógrafa noruega cuyo modo de vida se basa en jugar a disfrazarse.
Cuando Anja era una adolescente, se dio cuenta que mediante la fotografía podía hacer realidad lo que imaginaba: “Ése fue mi punto de inflexión. Yo nunca fui buena con las palabras y finalmente encontré una forma de comunicarme. Desde entonces nunca me imaginé haciendo otra cosa. Me siento muy afortunada por poder tener el trabajo que tengo: ¡un trabajo disfrazándome y contando historias es increíble!. Aunque tengo que admitir que trabajo muy duro cada día para hacerlo posible, ya que como artista no existen garantías. Pienso que cada factura pagada es un objetivo logrado y ¡hay muchas más facturas por llegar!”

Anja cuenta que le fascina todo lo que subyace bajo la superficie: “Tendemos a esconder toda la fealdad de la vida y yo quería crear personajes que tiene grietas en sus fachadas. Creo que la mayoría nos beneficiaríamos bajando la guardia de vez en cuando.”

Quizá es buscando esos resquicios en los que no somos tan conscientes, que esta fotógrafa se declara fan del cine surrealista y de imágenes como las de la oreja encontrada en la hierba de “Blue Velvet”… “Es una imagen de mi juventud que nunca me abandona. David Lynch tiene una bella forma de mezclar lo surreal dentro de la vida cotidiana y yo reviso su trabajo a menudo en busca de inspiración y hasta para admirar su increíble paleta de colores”.

Otra clave que puede ayudarnos a explicar la obra de esta noruega es el hecho de que Anja creció mirando las pinturas de Edvard Munch, “…mi abuela era pintora y me las mostró desde que era muy joven. Munch se utilizó a sí mismo en su obra y habló de la necesidad de usar lo privado, la experiencia subjetiva, para crear imaginería y definiciones universales. Lo surreal, lo mundano y lo personal están presentes en mi obra hoy en día”.

Una clave más con la que explorar su universo es en la película PINA, de Win Wenders, donde Pina Bausch dice a uno de los bailarines: “¡tienes que volverte más loco!”. “Esa idea me impactó. Fue como conseguir la motivación para hacer algo que siempre creí que debía evitar”.

Anja siempre ha hecho autorretratos pero cuando era más joven reconoce que no separaba su vida personal de su trabajo: “Después de convertirme en madre, empecé a ser más protectora y consciente de la exposición y me sentí más incómoda. Durante algunos años apenas trabajé hasta que con la serie *Do not disturb* encontré la forma de mezclarlo todo sintiéndome bien. Aún me usaba a mí misma pero protegida a través de personajes que creo. Sigo compartiendo experiencias personales pero prefiero no ser clara acerca de qué corresponde a la representación de un papel y qué a un momento más íntimo.”
  
Le pregunto a alguien que pone tanto de su experiencia subjetiva en su obra si existe un arte femenino: “Creo que el buen arte debería ser capaz de comunicar independientemente del género”.

La atmósfera perfecta para crear para esta artista es "la soledad y una interminable cantidad de tiempo en una habitación inspiradora con Lillies of the valley, de Jun Miyake, sonando a todo volumen”. Sin embargo, en su próximo proyecto, Anja, va a renunciar a esa soledad, lleva algunos años con ganas de colaborar con su hermana, la escritora Lena Niemi. “Finalmente hemos empezado nuestro proyecto que será parte de mi siguiente serie “The Flamingo Motel”. ¡No puedo esperar a empezar!”. 

Anja Niemi. Characters with cracks in their façades

Anja Niemi defines herself as a Norwegian photographer who plays dress-up for a living.
As a teenager, Anja realised she had the ability to manifest her imagined reality through photography: “It was a huge turning point for me. I was never good with words and finally I had found a way of communicating. I never imagined doing anything else ever since. I feel pretty lucky to be able to have the job that I have. Being able to dress up and tell stories for a living is pretty amazing! I have to admit, though, that I do work really hard every day trying to make it work, and as an artist there are no guarantees. I think every bill paid is a goal, and there are many more bills to come!”

Another key that may help us explain Anja’s work is the fact that she grew up in the presence of the paintings of Edvard Munch, “…my grandmother was a painter and she introduced me to his work when I was very young. Munch often used himself in his work and talked about the necessity of using private, subjective experience to create ‘universal’ statements and imagery. The surreal, the mundane, and the personal are all parts of my work today”.

Yet another key for exploring her universe is the film PINA, by Wim Wenders, where Pina Bausch says to one of the dancers, “You just have to get crazier!” “That really got to me. It was like getting encouragement to do what I always thought I needed to stay away from”.

While Anja has always been creating self portraits, she recognises that when she was younger she couldn’t separate her personal life from her work. “After becoming a mother I felt protective and began to become more aware and uncomfortable with the exposure. There were a few years where I hardly made any work, and it was not until *Do not disturb*, that I managed to find a way to combine everything in a way that I felt good about. Still using myself, but protected by the characters I created. I continue to share personal experiences, but prefer for it to be unclear what represents me playing out a narrative and what it is a more intimate moment”.

As an artist whose work contains so much subjective experience, I asked her if she thinks there is such a thing as women’s art, “I think great art should be able to communicate to anyone regardless of their gender”.
The perfect creative environment for this artist is “…solitude and an endless amount of time in an inspiring room with Jun Miyake`s Lilies of the valley playing loudly”. In her next project, however, she will be renouncing this solitude. For many years now she has wanted to collaborate with her sister, the writer Lena Niemi, “…finally we have begun our project which will be included in my next series which has the working title ‘The Flamingo Motel’. I can’t wait to get started!”.



 

 

Sarah Blasko. Vanidad. Julio

La cantante australiana Sarah Blasko estrena I Awake, un disco que grabó en Estocolmo rodeada de fotos de artistas como Frida Kahlo o Nina Simone, que le transmitían una sensación de honestidad. Sarah me recibe en su camerino antes de cantar en el antiguo cine DeRoma, en Amberes, y hablamos de este nuevo trabajo y de esa perseguida sinceridad.

Sarah, I Awake es tu cuarto álbum de estudio, ¿qué aporta a tu carrera?

- Es mi álbum más ambicioso porque lo he producido yo y he colaborado con la orquesta sinfónica de Bulgaria. Quería grabarlo con Björn Yttling pero nuestras agendas no coincidían y pensé que había llegado mi momento para producir. Tenía una clara idea de lo que quería conseguir y lo sentí como un paso natural. Siento que es mi álbum más sincero y emocionante. Creo que se nota en la voz.

Cuentas en tu web que pasaste la mitad de 2011 aislada en una casa de Brighton y que en algunos momentos pensaste que este álbum te mataría...

- Estuve viviendo en Londres durante un año y me fui a Brighton porque quería más tranquilidad para escribir. Creo que la mezcla de soledad y añoranza de tu país te lleva a un lugar muy honesto. Lo duro no fue el proceso de escritura sino la fase de producción, donde siempre hay gente que sugiere cosas y tienes que ser fiel a tu visión original; y cuando llegué a Bulgaria y me encontré frente a las 60 personas de la orquesta. Pensé que era un proyecto demasiado grande para mí pero estoy feliz de haber vencido mis miedos.

Brighton, Estocolmo, Bulgaria, ¿qué buscabas en Europa que no encontrabas en Australia?

- Buscaba un cambio. La escena musical australiana es relativamente pequeña y es bastante fácil acabar conociendo a todo el mundo. Quería salir de la zona de confort, conocer cosas nuevas. Vivir en otro país puede ser difícil pero te empuja a hacer mejor música.

Proyectas una imagen muy cuidada, ¿hasta qué punto te involucras en el diseño de la portada o las sesiones de fotos?

- Es difícil controlar las sesiones de fotos que realizo para las revistas pero me gusta elegir a los artistas con los que colaboro. Por ejemplo, vi la imagen de la portada de I Awake en una exposición en Estocolmo que había junto a la estación donde vivía. La veía cada día y no podía apartar mi vista de ella por la ambigüedad de sentimientos que proyecta: puede ser una persona que está muriendo, que tiene dolor, que está en éxtasis.... Me atraía la dificultad para descifrar su expresión. Tenía algo que me transmitía lo que este álbum significa para mí: todas las emociones están conectadas. Este disco trata de contrastes y tiene un lado oscuro y dramático que la imagen en blanco y negro representa muy bien. A veces, no es fácil encontrar artistas con la estética que deseas proyectar.

Estudiaste literatura inglesa y cine, ¿te gustaría escribir un libro o participar en una película?

- Me encanta el cine y me parece que la música juega un papel relevante en una película así que me gustaría implicarme en una banda sonora pero no siento la tentación de escribir un libro. Tengo suficiente con las letras de las canciones. La literatura la reservo como fuente de inspiración.

¿Hasta qué punto eres pudorosa o intentas no exponerte demasiado en tus letras?

- Ni siquiera me lo planteo cuando escribo. Mis letras salen de una manera natural. A mí me cuesta mucho mentir, fingir u ocultar mis sentimientos así que mis letras reflejan cómo soy. Si ahora nos vamos de aquí a tomarnos algo, en media hora te he contado mi vida. No es que sea una persona que no para de hablar pero si hablo, no me gusta hablar del tiempo. Me cuesta mucho no ser honesta o contenerme, para bien o para mal. Siempre he tratado de ser sincera pero con este álbum, lejos de casa, había un aire de rendirse, en un sentido positivo. Cuando lo escribes sobre el papel, deja de ser algo tan personal para convertirse en un sentimiento universal.


Sin embargo, en “God Fearing” hablas de obligarte a callar...

- Esta canción surgió después de una velada con gente de la industria musical con una visión de la música en la que prima la parte de la industria sobre la artística. Veían la música como un producto cuantificable que sube y baja. Es una postura muy alejada de la mía y volví a casa sintiéndome fuera de lugar. La canción habla de gente que toma algo bello y lo mancha.

En “Here” dices que hay momentos que configuran quienes somos. ¿Podrías identificar alguno de esos momentos de tu vida?

-   - Cuando tenía diez años recuerdo dos momentos que han sido muy importantes. Uno de ellos fue cuando senté a mi padre, que siempre nos ponía música clásica a mi hermana y a mí, y le dije: “Quiero que sepas que no me gusta la música clásica y nunca me va a gustar”. Ahora creo creo que era una forma de rebelarme contra algo que me gustaba y que tiene su continuidad hoy, que he buscado colaborar con una orquesta sinfónica. En parte por eso le he dedicado el disco a mi padre. También con 10 años decidí que creía en Dios y que iba a ser cristiana. Creo que eso ha afectado a mi visión de las cosas hasta el día de hoy.

¿Cuál es la situación ideal para escuchar este disco?

- Creo que escucharlo de noche y en soledad. Este disco habla de amor, de la muerte, de momentos de desamor, de enfrentarte a las cosas y no huir de ellas o asustarte. En muchas canciones hablo de despertar y valorar tus puntos fuertes.




LOS BOSNIOS, Velibor Čolić. Melibro. Junio


   Los Bosnios es un libro de relatos breves. El autor, Velibor Čolić, no necesita más que unos párrafos para narrar historias particulares capaces de mostrar las atrocidades de la guerra de los Balcanes que padecieron un hombre tras otro, una mujer tras otra.
   Unas frases para describir al protagonista de cada relato con unas cuantas características, las suficientes para demostrar que, en su mayoría, no tenían nada que ver con esa guerra. Para demostrar el sinsentido al que Manolo García se refería en Querida Milagros cuando escribía en la carta de un soldado “No estaría de más que alguien me explicara qué tiene esto que ver contigo y conmigo”. Enumerar muertes y resumir vidas. Un libro con una estructura repetitiva hasta dar la impresión de que la enumeración será interminable.

   Hay pocas concesiones. Aún así, hay espacio para la poesía, hay espacio para un obús que no llegó a estallar en Bosnia en el que alguien escribió apresuradamente “No todos los serbios son iguales”, hay humor negro, hay gente que salvó vidas…

   Velibor Čolić empieza Los Bosnios con una oración por los que se han ido, los que se irán y los que se quedan; y acaba con una carta a un amigo muerto. No se sabe si este escritor bosnio exiliado en Francia que quiere creer en la victoria del bien sobre el mal, escribe el libro para concienciar a quienes lo leemos de la barbarie y el absurdo de este (y de cualquier otro) enfrentamiento bélico o como un exorcismo para tratar de deshacerse de los sueños que siguen abrasándole.
“Ave María por las serpientes que tuvieron la sabiduría de meterse bajo tierra” –reza el autor-.

LOS BOSNIOS
Velibor Čolić
Traducción de Laura Salas. Periférica.
Cáceres, 2013. 128 páginas, 16 euros.

Gabriela Carrizo. Peeping Tom. Neo2. Mayo




Si tienes la suerte de que la compañía de danza-teatro belga PEEPING TOM se cruza en tu camino, no la dejes escapar. Si no la tienes, ve en su busca y sé tú el que se cruce con ella. No te arrepentirás.
Peeping Tom se enmarca en el denominado "nuevo teatro belga" y crea montajes con una fascinante escenografía cinematográfica. Los bailarines, actores y cantantes que pueblan la escena propician una atmósfera en la que todo parece posible (personas que se desdoblan, desaparecen y se desintegran, objetos capaces de bailar...) y que consigue envolver todos los sentidos del espectador.

En la actualidad, giran por el mundo sus espectáculos A Louer y 32 rue Vandenbranden pero su paso más inminente por España será en taller de investigación coreográfica que Gabriela Carrizo, co-directora de la compañía junto a Franck Chartier, impartirá en Draft.inn el próximo mes de junio.

Gabriela, ¿qué características queréis que definan a la compañía Peeping Tom?

- Ha habido una evolución porque, como muchos grupos, empezó sin pensar dónde lo llevaría el camino. Nació como un colectivo entre un grupo de amigos que se juntan a realizar un proyecto porque tienen afinidades artísticas comunes. Nos llamamos Peeping Tom haciendo referencia al voyeurismo. Siempre nos interesaron las historias íntimas de las relaciones humanas, no partir de los grandes temas aunque todas las historias nos llevan a la familia, al amor, a la muerte...
Después de esta primera obra colectiva, Franck y yo seguimos como núcleo. Hemos ido creciendo y paralelamente evolucionaron el lenguaje, nuestra búsqueda, la estructura, las giras, el perfil del grupo muchas veces cambia según los proyectos y el contexto económico.
Para nosotros es muy importante la cuestión de creación en equipo con un cierto tiempo de maduración para la concepción del decorado, la búsqueda de la música, el hecho de trabajar con intérpretes que son bailarines y otros que no lo son, de distintas generaciones...
Otras de nuestras características son tratar de ser lo más fieles a nosotros mismos, seguir cuestionándonos siempre y desarrollar un lenguaje propio, aunque sea difícil de definir. No queremos entrar en un proceso de producción continua sin cuestionarnos cosas.

¿Hay un ritmo de producción?
- Antes hacíamos una creación y la girábamos durante unos dos años. Luego probamos a vender la trilogía junta y funcionó. Ahora hay muchos factores que nos llevan a tener un nuevo ritmo de producción y también recibimos propuestas de colaboraciones externas desde una ópera hasta la artista Sophie Calle, que plantean otros retos pero al mismo tiempo suponen desviarnos un poco de esa búsqueda más casera y artesanal y nos gustaría poder combinarlas.


Gabriela vino a Europaen 1989, ¿cómo acaban una argentina y un francés formando una compañía de teatro en Bélgica?
- Frank y yo nos conocimos en la compañía de Alan Platel, surgió una afinidad artística y personal (fuimos pareja y tenemos una hija) y empezamos ese camino juntos en Bélgica. En los 2000 pensamos que era un lugar propicio para crear: pequeño y fértil. Si teníamos ganas de hacer algo, lo hacíamos. Teníamos ciertas ventajas por haber trabajado con Platel: nos prestaban estudios, conocíamos gente... Había cierta facilidad en esa época, las cosas han cambiado mucho.
Además, Bélgica era un lugar desprejuiciado artísticamente respecto a la mezcla de disciplinas visuales: Platel, Jean Fabre.... Hubo una ola flamenca muy fructífera y nosotros entramos ahí de alguna manera. Al principio nos costó desvincularnos de Alan Platel pero sentimos que finalmente hemos creado un nombre y lenguaje propios.

¿Es distinto el panorama de la danza y el teatro en Argentina del de Bélgica?
- Es muy diferente aunque yo me he desconectado mucho -hace más de 20 años que estoy en Europa-. La danza cuesta más pero hay un movimiento teatral muy fuerte, sobre todo el teatro independiente en Buenos Aires. En Europa, es más visual y hay más medios. A nosotros nos fascina trabajar con escenografía, encontrar un espacio donde ponemos los personajes y transcurre la historia -que en la danza no es muy habitual-. En Argentina se basa más en el texto, el contenido, el juego de los actores...

A partir de Le sous sol Franck y tú dejásteis de actuar como bailarines ¿era demasiado agotador, necesitábais distancia...?
- Nos quedamos sin bailarines y nosotros estábamos cansados, nuestra hija acababa de empezar la escuela... Cuestiones de organización y personales nos hicieron traer bailarines nuevos al grupo.
Es otra etapa y se disfruta de otra manera, profundizando en ciertos detalles. No lo vivo como algo frustrante. Aunque no descarto volver a bailar, me gusta poder observar.

Trabajáis como colectivo, ¿cómo se gesta una nueva obra? ¿Qué es antes el tema, la estética, el estilo musical?
- Muchas veces partimos de una escenografía. El lugar donde va a suceder siempre ha sido importante. Franck y yo lanzamos una imagen junto al tema y los intérpretes van generando elementos.

¿Es la decadencia un lugar común en vuestros montajes?
- Es verdad, la pérdida y lo efímero están presentes. El hecho de que cuando alquilas tu vida un día la tienes que devolver y todo tiene un tiempo: hoy tienes trabajo y mañana, no, el teatro se alquila por un tiempo y también la carrera artística se acaba.

¿Los personajes siguen estando solos pese a estar rodeados de gente?
- Hemos mezclado historias paralelas: Hay personajes que observan, que se observan a sí mismos y que no se saben observados. La soledad siempre está en esos personajes. Se trata de no hacer una narración lineal y lógica sino seguir los meandros del pensamiento que a veces nos llevan a sitios que no podemos explicarnos de manera inequívoca.

Como espectador, resultan inquietantes las ilusiones ópticas, las alteraciones de espacio y tiempo, la atmósfera de misterio en la que los personajes se desdoblan, desaparecen, parecen desintegrarse...
- Mucho procede de los bailarines e intentamos que no se quede en un truco sino que se inserte en el contenido. Los personajes se desdoblan como se intercala el personaje real y el recuerdo pero puede interpretarse de distintas maneras. También abunda en el escenario laberíntico borgiano en el que el espacio se multiplica creando una infinidad de espacios.

Otra sensación desconcertante como espectador es poder acceder a las voces internas de los personajes, a lo que escuchan cuando se tapan los oídos...
- Uno de nuestros puntos de búsqueda es entrar en lo invisible de los personajes: en lo que están pensando, sintiendo... Trabajamos mucho la sensación de meternos en su cabeza, hacemos ejercicios reflejando los momentos en una conversación en los que, mientras nos hablan, pensamos en otra cosa. Bifurcamos el discurso: escuchamos la conversación y seguimos lo que tú piensas.

Los nombres de personajes coinciden con los nombres reales de los bailarines
- En la primera obra nos pusimos nombres y para nosotros, que no tenemos formación de actores, resultaba extraño. Siempre ha estado presente ese borde entre realidad y ficción: en Le Salon estaba nuestra propia hija en el escenario. Hay algo que se va transformando en surrealista pero que siempre está ligado a una realidad.

¿Qué reacción o reflexión os gustaría provocar en el público?
- No nos planteamos “nos gustaría que que piensen esto o lo otro” pero sí dar el lugar para que el público sienta cosas, se cuestione, se sorprenda... Se trata más de intentar que experimente una dimensión diferente, que olvide su lugar de espectador de danza. A veces la gente espera comprender y, no es cuestión de hacer un arte sin ninguna conexión o no tener la generosidad de no importarme si no entienden, pero no se trata tanto de comprender sino de que algo llegue, te guste o no.

¿Se puede avanzar algo del próximo montaje?
- La siguiente se llamará Vader (Padre) y tendrá lugar en una residencia de ancianos. El padre tiene un secreto que será revelado durante la función. Se estrenará en mayo de 2014.

En tu faceta de profesora, ¿Qué pretendes transmitir en tus talleres?
- Nos gustaría hacer más. Muchas veces nos invitan y son los bailarines de la compañía los que los dan. En mis talleres trato el proceso de creación, doy llaves para abrir puertas y mostrar diferentes caminos de búsqueda. No hay un método sino muchas herramientas diferentes para crear material.

Avánzanos algo de esa colaboración con Draft.inn que te trae a Madrid
- En junio daré un pequeño workshop de tres días, organizado por Draft.inn. La colaboración con ellos comenzó el noviembre pasado cuando fuimos a actuar en Madrid en Danza con "A louer". Di un workshop y una master class y decidimos continuar una colaboración con José Manuel Mora (en la primera etapa estuvimos en el Festival XS en el Teatro National de Bruselas con Paco León, Carlota Ferrer y David Luque). La idea es seguir juntándonos para encaminar un proyecto juntos.




Entrevista a ENRIQUE VILA-MATAS. Culturamas. Abril




“El triunfo del best-seller daña la industria de la literatura”

Entrevista: Luisa Bernal @LuisaBescribe
Foto: Lisbeth Salas



Entrevisto a Enrique Vila-Matas en el Hotel Metropole de Bruselas poco antes de que protagonice una charla en un festival internacional de literatura.
Tras la presentación de su última novela El aire de Dylan, la editorial Seix-barral re-editó a finales del año pasado su novela más premiada: El mal de Montano. En junio re-editará París no se acaba nunca acompañado de un prólogo inédito del propio autor, titulado “Tan feliz que ni me enteraba”. Hablamos sobre su obra, sus personajes y el panorama literario actual.


En una conferencia citaba que, tras una primera fase dedicada al sinsentido del mundo y una segunda metaliteraria, con su última novela, Aire de Dylan, inicia una etapa dedicada a la búsqueda de la autenticidad.

- Solo estoy seguro de las dos primeras fases. La tercera es lo que deseo hacer. De todas formas, siempre he sido auténtico. Para mí, ficción y realidad se mezclan con la misma naturalidad que yo paso del catalán al castellano de manera inconsciente cuando estoy en Barcelona. Todo procede de algo real. El texto más representativo que he escrito sobre esto es el último cuento de Exploradores del Abismo, basado en el momento en que la artista Sophie Calle me pidió que escribiera su vida durante un año y ella la representaría. Me pareció que era el inicio de una novela que tendría lugar en las Azores. Al final ella no se trasladó a la isla y coincidió con un momento en que yo estuve enfermo con lo cual el plan no se llevó a cabo. Tras un momento de bloqueo, acabé convirtiendo un relato que partía de la realidad, en ficción.

Creo que cuando alude a la cita de Kafka “también quisiera yo que me pusieran a prueba en mi guarida de ratón” ya se adivina su postura frente a la eterna disyuntiva entre la preponderancia de la historia o del estilo...

- Las dos cosas van juntas pero el estilo es el propio autor, viene dado por cómo es uno. Me gusta citar a John Banville cuando afirmaba “el estilo avanza dando triunfales zancadas, la trama camina detrás arrastrando los pies”. La trama puede desarrollarse con cualquier pretexto: yo puedo estar en una ciudad varios días sin que me ocurra nada pero, como lo anoto todo, al final del día me daré cuenta de que han pasado muchas cosas. Hay escritores que saben convertir lo que no ocurre en algo que ha ocurrido.

Decía Berkley que el sabor de una manzana está en el contacto con el paladar. En el caso de los diarios de escritores, de los que se ocupa en El mal de Montano, ¿pueden ser literatura esos escritos personales?, ¿necesita la obra de una audiencia para ser arte?

- El arte está en el momento de la creación. Ese momento extraordinario en que el autor escribe sobre lo que le apasiona es insustituible. Da igual cuántas personas lo van a leer -aunque a la hora de escribir es interesante pensar en la comunicación con el lector a menos que se trate de un diario personal y entonces el diálogo lo establezcas contigo mismo-.

¿Por qué la fascinación por los oblomovs, por los personajes que se mantienen al margen de la acción, que atraviesan una crisis de identidad o que fantasean con su desaparición?

- En el origen de mi obra ya está mi atracción por las “máquinas solteras”. Aunque yo estoy casado, me gusta el funcionamiento en la literatura de los personajes con marcada personalidad, que se distancian de los demás, que son solitarios y vagan “like a rolling a stone”. Si una película comienza con la escena de un tipo melancólico y enigmático en una carretera perdida en la niebla que llega a un bar, de entrada, es una escenografía que me interesa.

Estuvo ligado al cine en su juventud (Vila-Matas dirigió dos cortos y hizo sus pinitos como actor)y fue durante el servicio militar cuando escribió su primera novela y siguió ligado a la literatura. Si tuviese la oportunidad de, como alguno de los protagonistas de sus novelas, recrear una identidad paralela, ¿habría dirigido una película?

- No, habría sido tenista porque cuando era joven me gustaba hasta que fui atrapado por la idea de la bohemia, el arte y la literatura.

Sus personajes a menudo se hayan en una búsqueda sin rumbo y eso les lleva a visitar distintas geografías.¿Escribe en distintas localizaciones siguiendo la trama de la historia?

- Escribo en Barcelona pero, por ejemplo, escribí El doctor Passavento sabiendo que visitaría el sanatorio de Herisau (Suiza) en el que estuvo internado Walser. La subida mientras nevaba fue muy emocionante para mí. Una vez en el despacho, pedí al director ser ingresado porque no sabía cómo continuar la novela después de mi visita. Escuché un “niet” y al final fue mejor porque de todas formas no hablaba alemán y habría tenido que recurrir a la imaginación igualmente.


¿Echa de menos que el tema de trasfondo de El mal de Montano no haya dado lugar en España a un debate entorno a si la situación actual de la literatura puede llevar al escritor a un callejón sin salida?

- La literatura se ha convertido en algo marginal que ha perdido su significación en el mundo. Hay una imagen que ilustra esto perfectamente: en el quiosco del aeropuerto buscaba el libro de conversaciones de Paul Auster con Coetze -el premio nobel y mejor escritor contemporáneo vivo-. A pesar de ser dos autores tan famosos y comerciales, me costó muchísimo encontrarlo. Cuando finalmente lo hice, estaba en el suelo. El triunfo del best-seller superficial es impresionante y se ha producido en muy pocos años. Pienso que va en contra de la industria de la literatura.

¿Quiénes son los responsables de esta situación?

- Eso que lo ha invadido todo: el dinero. Los directivos de las editoriales solo miran los resultados económicos inmediatos. Parece que tiene lógica pero, a largo plazo, se dañan a sí mismos al destruir la cantera de escritores jóvenes que, igual que en un equipo de fútbol, tiene que contar con jugadores que suben desde abajo.

¿Fueron muy distintos sus inicios en los años 80?

- Cuando empecé a publicar con Anagrama, los libros de esta editorial tenían una presencia suficiente. No era muy mediática, pero eso no era tan relevante para la literatura entonces. Las editoriales independientes que han surgido en los últimos años raramente tienen la valentía de publicar a nuevos autores nacionales. Siempre hay autores interesantes pero hay que crear las condiciones propicias para que crezcan.

¿Qué perspectivas de futuro deja la situación actual?
- Hay quienes defienden la postura de que es elemental que un escritor sea consciente del fin de la literatura para, a partir de una reflexión profunda, encontrar un nuevo sentido a la existencia a través de la literatura.

Un autor que pone en boca de uno de sus personajes “entre la vida y los libros, me quedo con éstos” y es una continua fuente de recomendaciones, ¿qué criterios tiene para elegir sus lecturas?
- El gusto personal. He viajado a Bruselas con tres libros porque, dependiendo de las circunstancias de cada momento, uno me interesa más que otro. Después, un libro te conduce a otro. Es una de las cosas que está en mis libros: las referencias, muchos lectores han descubierto libros gracias a ellas y me interesa esa faceta de la literatura como memoria cultural. Igual que un político debe mantener la memoria del pasado (que no lo hacen) para no repetir los mismos errores. Al fin y al cabo, para leer cuentan dos cosas: que te guste y que te lo creas, sabiendo que es una ficción.

Para terminar, ¿qué le queda pendiente?

- Todo, porque cuanto más sé y más me interesa en lo que estoy, más se acorta el tiempo para hacer cosas que me atraen.