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Hong Sungchul. recreando el cordón umbilical. Dresslab. Diciembre


Ojos que fijan su limpia mirada en quien se pare frente a ellos, manos inquietas que buscan, que se agarran como si temieran caer al vacío si la otra mano las suelta, personajes que no necesitan de un rostro para transmitir sus angustias, su sed de contacto con los otros…

La obra del artista sur coreano Hong Sungchul (1969) gira entorno a un tema que parece no agotarse nunca: la comunicación. Pero no es el tema lo que ha generado la gran repercusión que su obra está alcanzando, sino la originalidad de la técnica desarrollada por este artista especializado en escultura por la Hongik University de Seul y en Medios Integrados por la California Institute of the Arts.

Hong Sungchul crea obras tridimensionales a gran escala que muestran fragmentos de distintas partes del cuerpo. Las imágenes han sido impresas en un conjunto de cuerdas elásticas colocadas en diferentes planos.

A Sungchul le gusta contar con la cooperación del espectador y, como si de un cuadro puntillista se tratase, su obra requiere que quien la contempla se aleje de ella para poder apreciar la imagen final.

Como conceptos de referencia de su obra String Mirrors, el artista surcoreano recurre al cordón umbilical, que supone la conexión más urgente y necesaria con otra persona desde el inicio de nuestra vida, y al sentido de comunidad tan apreciado en la cultura de su país.

El objetivo final del artista es hacernos reflexionar sobre el profundo deseo que siente el ser humano de tener contacto dentro de la sociedad.

Para quienes se hayan quedado con ganas de ver sus esculturas en directo en Europa, pueden acercarse a la galería londinense HADA Contemporary.

Hong Sungchul. Recreating the umbilical cord

Eyes that fix their limpid gaze on whoever chooses to pause in front of them. Searching, restless hands that seem to hang on as if afraid they would fall into the abyss if they were let go. Individuals without the need for a countenance in order to be able to transmit anguish and a thirst for contact with others…

The work of South Korean artist Hong Sungchul (1969) deals with one of the truly eternal subjects, communication. However, it is not the subject itself which has generated the remarkable notoriety currently surrounding his work, but the originality of the techniques developed by an artist who specialised in sculpture in the Hong-ik University of Seoul and studied Integrated Media in the California Institute of the Arts.

Hong Sungchul creates large-scale, three-dimensional works revealing different fragments of the human body. The images have been printed across myriads of strings assembled in different planes.

Anyone wishing to see his sculpture on display in Europe may visit the London gallery HADA Contemporary

OSAMU YOKONAMI. Dresslab. Noviembre

ENGLISH VERSION BELOW 



OSAMU YOKONAMI. Fotografías que sugieren emociones

¿Qué sucede cuando a un individuo lo vistes igual que a otros siete y lo colocas en medio de la inmensidad del paisaje junto a los demás? Sucede que el individuo desaparece y cuando observas la imagen solo percibes al grupo y la belleza de la composición en su conjunto. Desaparece la personalidad de cada uno de sus componentes y casi de forma inmediata nuestra imaginación empieza a fabular historias sobre cómo un grupo de adolescentes uniformadas, que parecen recién salidas del colegio, han acabado en medio de bosques, montañas y lagos…

Como si nos encontrásemos frente al fotograma de una película, con cada imagen de la serie Asembly, Osamu Yokonami es capaz de proyectar distintas emociones: el deseo de aventura, la sorpresa del descubrimiento, el entusiasmo y la energía de la adolescencia, la libertad que parece abrirse ante nosotros ante un paisaje por explorar, el juego…

El fotógrafo japonés Osamu Yokonami (Kyoto, 1967) empezó a hacer fotos con una cámara que le regalaron sus padres, copiando las imágenes de las revistas. Años más tarde, se graduó en Artes Visuales en Osaka y, antes de dedicarse a desarrollar sus propios proyectos, trabajó para el Bunka Publishing Bureau. Ahora compagina sus proyectos personales con algunos trabajos para publicidad y revistas.

Amante de la fotografía analógica y reticente al uso de photoshop en su obra, Osamu encuentra la belleza en la inocencia y la pureza y eso ha determinado que en los últimos años se haya decantado por fotografiar a niños y adolescentes.

Mientras idea su siguiente aventura, a Osamu Yokonami le gusta escuchar música folk japonesa…

OSAMU YOKONAMI. Photographs that evoke emotions

What happens when you dress one person the same as seven others and place them all beside each other in an infinite landscape? What happens is that the individual disappears and when you look at the image all you see is the beauty of the composition as a whole. The personality of the individual components disappears and almost immediately our imagination begins to conjure up stories as to how a group of uniformed adolescents who look like they have just finished school for the day have ended up here amidst the woods, mountains and lakes…

As though we were observing film stills, every image of the Asembly series Osamu Yokonami is capable of projecting a different emotion, be it the desire for adventure, the surprise of discovery, the enthusiasm and energy of adolescence, the sense of freedom that suffuses us when faced with an unexplored landscape, playtime…

Japanese photographer Osamu Yokonami (Kyoto, 1967) began taking pictures with a camera her parents gave her, copying images she had seen in magazines. Years later she graduated in Visual Arts in Osaka and, before dedicating herself to her own projects, worked for Bunka Publishing Bureau. She currently combines personal projects with occasional advertising and magazine jobs.

A lover of analogue photography and a reluctant user of Photoshop, Osamu has discovered beauty in innocence and purity, a fact that in recent years has led her to lean towards photographing children and adolescents.

While dreaming up her next adventure, Osamu Yokonami likes listening to Japanese folk music…

 






 

Parejas creativas. El Costurero. Octubre

Mr. Wonderful.                                                                              María Herreros y Adrián Moreno.
Olula se casa.                                                                                María Aparicio y Claudio Troncoso.

María y Claudio son dos inquietos arquitectos chilenos que confiesan su gusto por lo visual y su interés por aprender de otras profesiones y realizar un trabajo interdisciplinar. Antes de ser pareja ya hubo un precedente de su colaboración artística: “elaboramos una imagen sumando distintos elementos a un soporte común, un collage digital vía email. Un año y medio después nos planteamos trabajar juntos”. María ya intervenía imágenes con hilos y hacía collages y Claudio se dedicaba a la fotografía. “Nos invitaron a una exposición colectiva en la galería Maxó durante una estancia en Barcelona y fue la primera vez que trabajé sobre fotografías de Claudio que me invitaran a completarlas con la costura.”

“Para nuestra relación es una especie de motor, de encontrarnos en torno a las ideas, la creatividad, lo lúdico, la belleza, el sentido del tiempo y el trabajo. Conversamos, vemos trabajos anteriores, acordamos un hilo conductor y hacemos tomas. Operamos de forma fluida y natural, dándonos las libertades necesarias para proponer sobre el trabajo del otro. Ha sido bonito encontrarnos a partir de nuestras aficiones. Trabajar juntos en un proyecto nos hace dialogar visibilizando elementos que nos unen en pos de construir una postura conjunta para afrontar el trabajo visual, los gustos personales y lo que puede aportar el uno al otro desde su campo creativo.”

Como prueba de lo bien que trabajan juntos, María y Claudio también colaboran en dos plataformas en las que muestran a sus artistas preferidos: time of the thieves (internacional) y Panamericana (chilena)-.

Pie de Foto
Nuestro estudio está compuesto por dos recintos: nuestro taller, donde guardamos los materiales, y nuestra sala de estar-comedor, donde solemos trabajar. El primer espacio es un contenedor y en nuestro espacio de trabajo estamos rodeados de las imágenes, objetos, libros, cuadros de artistas que nos encantan, nuestros propios trabajos, hay más luz y muchas plantas. Nos sentamos en la misma mesa, cada uno en su rinconcito. Lo que más nos inspira es el ambiente que hemos creado en nuestro hogar.

La ilustradora María Herreros y su pareja, el tatuador Adrián Moreno, han colaborado juntos en muchas ocasiones. La última, en el original proyecto The Merry Hipster, en el que se han unido al fotógrafo Alejandro García para ofrecer una sesión conjunta de tatuaje, retrato y sesión fotográfica en el estudio que la pareja comparte en Valencia.

María cuenta que The Merry Hipster surgió un día en que la convencieron para dejar el trabajo a un lado y salir a tomar una caña, “estaba tan saturada, que fue pisar el bar y empezar a salir ideas. Los tres ya éramos amigos y habíamos colaborado habitualmente de manera cruzada: ilustradora-tatuador, fotógrafo-ilustradora y tatuador-fotógrafo. A veces solo hay que desconectar un poco y las cosas empiezan a fluir.”

Para ellos, trabajar juntos aporta un sentimiento de equipo: “tienes que confiar en el otro, cuentas con que va a poner el cien por cien de su parte para crear una experiencia inolvidable”. Para los que dudan de los celos que podrían surgir al trabajar en el mismo campo que tu pareja, ellos replican: “nos animamos y motivamos mucho el uno al otro hasta un punto en que los logros de uno de nosotros parecen de los dos”.

Su espacio de trabajo es como “dos estudios, con mucho espacio para cada uno, pero sin pared en medio. Eso nos permite trabajar cada uno en sus proyectos y comunicarnos cuando estamos creando algo más colaborativo o simplemente queremos contar con la opinión y las ideas del otro. El domingo intentamos mantenernos alejados del espacio de trabajo.”

Pie de Fotos
Los objetos que más nos inspiran son algunos libros de ediciones muy especiales y nuestra colección de ilustraciones y serigrafías. Ahora estamos también trayendo de Oporto piezas de porcelana preciosas.

 
Cristina y Javi llevan juntos más de 11 años. Cuando se conocieron, Cristina se dedicaba a la publicidad y Javi, a la consultoría. Cristina fue la primera en lanzarse a crear la marca de diseño de complementos hechos a mano. Cuando decidieron montar la tienda, Javi, que tenía ganas de un cambio, se unió a Olula.

Cristina cuenta que trabajaba sola en casa y cada vez se embarcaba en más proyectos “el rinconcito en el que guardaba todo se me quedaba pequeño y los clientes me preguntaban si tenía un showroom en el que pudiesen ver la colección completa. El volumen de pedidos fue aumentando y resultó evidente que necesitaba un espacio más grande para trabajar y almacenar telas, prototipos y papeles. Tuve claro que aprovecharía para mostrar al público lo que salía del taller y otros productos que nos encantaban y contribuían a crear una atmósfera especial en Olula-la”.

La pareja cuenta que trabajar juntos nunca ha sido un problema a pesar de que “mucha gente nos dice que les parece increíble que pasemos tanto tiempo juntos sin volvernos locos”. En el taller se compenetran muy bien: “nuestro rincón favorito es el sofá donde nos sentamos después de comer, con la tienda cerrada, y pasamos un rato leyendo, dibujando o escuchando música, mientras tomamos café. Es el momento más tranquilo del día y suele ser el más productivo. Siempre estamos haciendo garabatos y, poco a poco, salen cosas interesantes. Tenemos cuadernos llenos de dibujos por todas partes. Para los dos es la parte más divertida de nuestro trabajo. Cuando vemos algo con posibilidades, lo desarrollamos: pensamos en materiales y cómo producirlo, hacemos prototipos y los subimos a la tienda para ver la reacción de la gente. Cuando cerramos la tienda, la olvidamos hasta el día siguiente.”

Pies de foto:

“Los dos nos ocupamos de diseñar, producir, preparar pedidos o atender a los clientes, así que no tenemos un rol ni un lugar fijo en la tienda o el taller. Únicamente la silla que está frente a la máquina de coser es mi territorio particular.” - dice Cristina

“Encontramos inspiración en la naturaleza, en las formas geométricas sencillas y en los productos creados por el matrimonio Eames”.
 
Hablando de parejas creativas, teníamos que contar con Mr. Wonderful, una iniciativa empeñada en acercar el diseño a la gente que surgió a partir de la boda de sus impulsores: “diseñamos un montón de cosas que tuvieron mucho éxito entre los invitados y Angi se planteó continuar ideando artículos para las bodas de los demás” - cuenta Javi.

Angi y Javi se conocieron trabajando en un estudio de diseño, así que ya contaban con la experiencia de haber trabajado juntos por cuenta ajena: “Lo nuestro fue un flechazo de los gordos, enseguida nos fuimos a vivir juntos y compaginamos ser pareja y compañeros de curro”.

Tenían ganas de hacer “cosas pequeñas, diferentes y que nos dieran libertad creativa” y empezaron a compatibilizar con su trabajo el diseño de regalos con un componente basado en las relaciones humanas. Para entonces cada uno estaba en una agencia diferente. “Poco a poco esto fue requiriendo más tiempo y acabamos reencontrándonos laboralmente en Mr. Wonderful”.

Angi nos da sus claves para trabajar en pareja: “somos un mini equipo de publicidad: yo soy la copy y Javi el ilustrador”.
- La base es que nos respetamos mucho a nivel personal y laboral.
- Cada uno tiene sus roles dentro del estudio dependiendo de lo que más le gusta y lo que mejor se le da.
- Lo mejor es compartir todo lo que estamos viviendo.
- Lo peor, que nunca me puede venir a buscar por sorpresa a la salida del trabajo.

Cada slogan de Mr.Wonderful que se posa en láminas para decoración, bolsas de tela, artículos de papelería y tazas, rebosa optimismo: “Detrás de la marca estamos nosotros y nuestra personalidad. Los dos nos tomamos la vida con mucha filosofía. Los mensajes que lanzamos han sido muy virales, pero el hecho de "contagiar" llegó después. Lo importante es que cada uno viva a su manera”.

Mr.Wonderful no para de crecer (ya son 9 en el equipo) y no dudan de que el secreto de su éxito reside en la pasión que le ponen a su trabajo: “dedicación, mimo y no parar”.

Pies de foto:

Mr. Wonderful en su estudio en Barcelona: “al principio estábamos los dos solos y compartíamos estudio con dos fotógrafos pero, al crecer el equipo, nos mudamos a otro local donde cada uno tiene su mesa y sus objetos fetiches”.
Angi: “Mi mueble preferido es un precioso sofá antiguo que compré para los ratos de relax. El sofá está ahí, los momentos de relax son otro tema”

Nuria Mora. Dresslab. Octubre

English version below



Nuria Mora. Nunca hice distinción entre mi carrera y mi vida

Me gustan las sorpresas. Una de las cosas que más me gusta de pasear por la ciudad es su potencial para contener tesoros a la disposición de quien quiera descubrirlos. Entre esos regalos capaces de marcar la diferencia en una de mis -a menudo improvisadas- rutas a pie, algunos de mis favoritos llevan la firma de Nuria Mora.
Figuras geométricas que se muestran y se esconden en lugares estratégicos que antes de su intervención parecían olvidados, selvas de flores y montañas y estrellas de papel que crecen en las aceras de la ciudad asomándose a las ventanas-marquesina de un día gris cualquiera…
Nuria cuenta que vive la ciudad a pie: “conozco a todos mis vecinos, me lío de charla a la mínima y hablamos de Proust todo el rato”. También dice que no se toma muy en serio a sí misma y que prefiere que sea su obra la que hable por ella; intentaré que esta entrevista nos ayude a conocer un poco más a la autora de ese “amigo invisible” de quienes nos topamos con sus obras por la ciudad.

Nuria, ¿eres como imaginabas ser cuando eras pequeña?
Sigo siendo pequeña
¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de tu trabajo?
Lo que más, lo que más, es hacer lo que me da la gana sin dar explicaciones y cuando algún comisario me pide un texto sobre mi trabajo, decir que soy artista plástica, no escritora.
¿Cómo surgió el proyecto de las flores en las marquesinas de Madrid?
Divina casualidad. Estaba haciendo flores de resina para otro proyecto, pasé por delante de un anuncio lleno de flores y rápidamente olvidé mi proyecto inicial.

El lugar más inspirador en el que has trabajado y por qué
No creo en las musas, creo en el trabajo y en los planes fallidos, en trabajar en una dirección y llegar a otra.
¿Qué límites te auto-impones cuando creas?
Todos los del mundo, me pongo muchas reglas, de eso va.
Si no te hubieras dedicado a esto, ¿qué te habría gustado hacer?
Juguetes para los huevos kinder, tiro con Arco y cantante country.
Y además, tejes ¿no?
Sí, tejo, coso, hago inventos y chapuzas, arreglo un mueble o una casa… Soy una auténtica experta en inutilidades.
Recomiéndanos a alguien que hace algo interesante
My roomy de estudio Sean Mackoui, que hace collagues y objetos; mi madre, Lilla Moreno, que hace un programa de manualidades en el Canal DeCasa y me salva cada vez que me meto en planes imposibles; mi padre “el mora” que tiene todos los discos del mundo y nos los pone en su submarino.
Los amigos que visitan nuestro estudio : Carlos Risco, que escribe que flipas; Alberto Martín Expósito, que sabe todo de toros y más de humor absurdo; mi hermano, que ayuda con todo; Kiko Pérez, artista al que admiro profundamente y al que le debo llegar viva a mi última exposición; mis compis del equipo plástico “sixe, Nano4814 y eltono”; Laurita y Jaime de “peseta”.
Como ves, como los gitanos, “to lo mío” y a Jhonny Cash.
Un tema de conversación del que nunca te cansas
De lo absurdo, de hacer chistes tontos con gente que me sigue el rollo, como ves nada muy del otro mundo.
Un balance de tu carrera hasta ahora y un deseo para el futuro
¿Mi carrera? no hice nunca distinción entre mi carrera y mi vida, una es consecuencia de la otra y el futuro no existe pero, por favor, con nata.
Nuria se trae entre manos unos murales en Mallorca y en septiembre ha estrenado editorial en AD y expuesto en Sevilla. ¿Algún proyecto interesante a la vista?
Sí pero shhh… todavía no se puede decir nada.

Nuria Mora. I have never made a distinction between my career and my life

I love surprises. One of the things I like best about strolling around town is the possibility of finding hidden treasures that are available to anyone with a desire to discover them. Among the gifts that distinguish my often improvised strolls, some of my favourites are the work of Nuria Mora.
Geometric figures that both reveal and conceal themselves in strategic locations that went unnoticed before Nuria’s intervention. Jungles of flowers and paper mountains and stars that seem to grow out of the city’s pavements and appear in shop front windows and information panels on any dreary day…
As Nuria says, she lives city life on a grass-roots level: “I know all my neighbours. We start chatting for any reason whatsoever and we’re always talking about Proust”. She also says she doesn’t take herself too seriously and prefers her work to speak on her behalf. I hope this interview will help us acquaint ourselves a little more with the creator of this “invisible friend” who we encounter in the form of her works throughout the city.

Nuria, are you as you imagined you would be when you were little?
I’m still little
What are the aspects of your work that you like best and least?
The best, the best is doing what I like doing without having to give explanations and, when some curator asks me for a text about my work, telling him I’m a plastic artist, not a writer.
How did you get the idea for the flowers in the information panels in Madrid?
Divine coincidence. I was making resin flowers for another project when I passed in front of an advertisement full of flowers. I quickly forgot about my initial project.
The most inspirational place you have worked, and why?
I don’t believe in muses. I believe in work itself and in plans that fail, in working in one direction and ending up somewhere else.
What limits do you self-impose when you create?
All imaginable limits. I make a lot of rules for myself. That’s what it’s all about.
If you hadn’t dedicated yourself to this, what would you have liked to do?
Make toys for Kinder eggs, be an archer, or a country singer.
You’re also a weaver, right?
Yes. I weave, I sew, I invent and do odd jobs like fixing a table, or a house… I’m a real expert in all things useless.
Recommend someone who does something you consider interesting:
My studio room-mate, Sean Mackoui, who does collages and makes things. My mother, Lilla Moreno, who does a crafts programme on Canal DeCasa and who comes to the rescue whenever I make impossible plans. My father, “el mora”, who has every record ever made and plays them for us in his submarine.
Friends who visit our studio:
Carlos Risco, who is an incredible writer. Alberto Martín Expósito, who knows everything about bullfighting and even more about absurd humour. My brother, who is always willing to lend a hand. Kiko Pérez, an artist I have a lot of admiration for and who I have to try and drag along to my exhibitions. My plastic arts partners, “sixe, Nano4814 and eltono”. Laurita and Jaime from “peseta”.
As you can see, as the gypsies say, “to lo mío” (my entire world), and Johnny Cash.
A subject of conversation you never get tired of:
The absurd, making silly jokes with people who can follow me, you know, nothing special.
A balance between your career so far and your wish for the future:
My career? I have never made a distinction between my career and my life; one is a consequence of the other. And as for the future, it doesn’t exist, but can I please have it with a dollop of whipped cream?
Nuria is currently working on murals in Majorca and has recently had an editorial in the magazine AD and an exhibition in Seville. Any interesting projects on the horizon?
Yes, but shhh… I can’t say anything about it yet.




 


Gustavo Lacerda. Dresslab. Septiembre

ENGLISH VERSION BELOW





Gustavo Lacerda. Lo que soy ahora es la suma de lo que fui en el pasado

 

Hay trabajos fotográficos que consiguen captar nuestra atención pese a la cantidad de imágenes que cada día se asoman a nuestro campo visual. A menudo lo logran por gozar de una belleza particular. Hay proyectos que, además de esa belleza, nos hacen reflexionar sobre los retratados y modificar nuestra mirada sobre ellos. Gustavo Lacerda ha conseguido este objetivo con su serie dedicada a los albinos.

Gustavo Lacerda nació en Belo Horizonte (Brasil) en 1970 y vive en Sao Paulo desde 2000. Después de estudiar periodismo, comenzó a trabajar como fotoperiodista. Ahora sus fotos acaparan miradas en el mundo del arte y la publicidad.

Gustavo, ¿te han condicionado tus estudios de periodismo para desarrollar una mirada personal que no solo cuida la estética sino que se preocupa por un contexto social?

Creo que sí. Elegí periodismo porque me gusta leer y quería trabajar en algo que me permitiera aprender sobre la gente y hacer cosas que quizá pudiesen ser útiles.

¿Cómo empezaste a trabajar como fotógrafo?

Empecé como asistente en un pequeño estudio de mi ciudad donde aprendí técnicas y las posibilidades de la fotografía. Al mismo tiempo, tuve la suerte de haber estudiado en una universidad en la que los profesores me habían hablado de Diane Arbus, Robert Frank y muchos otros grandes fotógrafos.

¿Qué movimientos estéticos te interesan?

Me gusta mucho el cine y, en particular Antonioni y las primeras películas de Win Wenders. También me gusta mucho Edward Hopper. En general, el Renacimiento y el Impresionismo son grandes influencias como amante de los retratos.

¿Qué pretendes comunicar?

Creo que cualquier artista cuenta mucho de sí mismo. Mis motivaciones están conectadas a mis pasiones. Me gusta trabajar con aquello que me apasiona, que me hace sentir vivo y más humano -aún cuando cada vez descubro cuán incompletos e imperfectos somos-. Quizá mi arte me ayuda a conectarme conmigo mismo.

¿Cuál fue el origen de la serie dedicada a los albinos?

Albinos surge de mi interés por quienes son “diferentes”. Estudiando un poco sobre el albinismo, me di cuenta de que son invisibles socialmente. En mi país, por ejemplo, no hay ni estadísticas sobre el número de albinos. Viven en una vía secundaria y se sienten excluidos y discriminados. A partir de estas averiguaciones quería retratarlos, valorar su belleza y ponerlos en el punto de mira.

¿Qué significó esta serie en tu carrera?

Creo que este proyecto puso mi nombre en la escena artística. Aunque siempre he trabajado en proyectos personales, antes estaba considerado como un fotógrafo comercial.

¿Cuál es el proyecto de tus sueños?

Realmente, no tengo un “proyecto de mis sueños”. Al menos para mí, los mejores proyectos comienzan como cosas pequeñas y paso a paso, mi pasión por el tema lo convierte en mayor y mejor.

¿Cuáles son tus mayores miedos profesionales y personales?

No suelo pensar en ello… Probablemente, mi miedo profesional es que mi trabajo sea ignorado. Hacer algo que no le interese a nadie.
Personalmente mis miedos giran en torno a cómo de bueno será el mundo en el que crezca mi hija.

¿Con qué trabajo te sientes más identificado?

Como artista, me identifico mucho con el trabajo que estoy realizando ahora, pero me siento muy conectado con mis trabajos anteriores. Lo que soy ahora es la suma de lo que fui en el pasado.

¿Cuál es tu ambiente de creación ideal?

El “ambiente ideal” se produce cuando tu “ambiente interno” es bueno. Cuando quiera que esto ocurra.


Gustavo Lacerda. What I am now is the sum of what I was before

 

Despite the number of images that come into our visual area every day, there are some photographers who still manage to catch our eye. This most usually happens due to the particular beauty of the images. But there are also projects which, apart from mere beauty, demand a thought on their subjects and change the way we look at them. With his series dedicated to albinos, Gustavo Lacerda has achieved this objective.

Gustavo Lacerda was born in Belo Horizonte (Brazil) in 1970 and has lived in Sao Paolo since 2000. After studying journalism he began to work as a photojournalist. His photographs have caught the eye of many people in the art and advertising fields.

Gustavo, has this background as journalist conditioned a career as photographer interested not only in getting a beautiful image but also in pointing to social issues?

I think so, yes. I chose journalism because I like to read and to work in a field that allows me to learn about people and do something that may even be useful.

How did you first start working as a photographer?

I began as an assistant in a small studio in my home town, where I learnt about the technical aspects and possibilities of photography. At the same time I was lucky enough to have studied in a university where the professors had spoken to me about Diane Arbus, Robert Frank and many other great photographers.

Which aesthetic movements interest you?

I’m very fond of cinema, particularly Antonioni and the early films of Wim Wenders. I also like Dennis Hopper. In general, as a lover of portraits, the Renaissance and Impressionism are major influences.

What are you trying to communicate?

I think all artists tell a lot about themselves. My motivations are connected to my passion. I like to work with subjects that really move me, that make me feel more alive and more human, even while I increasingly discover how incomplete and imperfect we are. It’s possible that my art helps me to connect to myself.

What was the origin of the series dedicated to albinos?

The ‘Albinos’ series grew from my interest in people who are “different”. When I did a little research about albinos, I realised that they are socially invisible. In my country, for example, there are not even any statistics about the number of albinos. They live on a secondary plane and they feel excluded and discriminated against. On the basis of these findings, I wanted to portray them, appreciate their beauty and put them in the spotlight.

What has this series meant to your career?

I think this series has added my name to the artistic scene. While I have always worked on personal projects, before this I was always considered a commercial photographer.

Can you identify an evolution in your work, and in what direction is that evolution headed?

Yes, of course. Since my very first project, I have always preferred working with people who are on a secondary plane. Ordinary people are more interesting, more human and imperfect, like I am. I think nowadays I am more capable of producing work that has a greater consistency because I do a lot of research before I start.

The last objective you have attained?

My latest project was ALBINOS, and I am still working on that, preparing the book. At the same time I am preparing a new project with the provisional title of METANOIA.

What is your dream project?

I don’t really have a “dream project”. In my case the best projects begin on a small scale and, little by little, my passion for the subject converts it into something bigger and better.

What are your greatest professional and personal fears?

I don’t generally think about that… My professional fear is probably that my work be ignored. To do something that nobody is interested in.
On a personal level, my fears are related to the kind of world my daughter will grow up in.

What project do you most identify with?

As an artist, I identify the most with the project I am currently working on, but I also feel very much in touch with my previous work. What I am now is the sum of what I was before.

What is your ideal creative environment?

The “ideal environment” manifests itself when your “internal environment” is good, so, whenever that happens.


 

Oriol Angrill. Dresslab. Agosto

ENGLISH VERSION BELOW


Oriol Angrill nació en Barcelona en 1986 pero ha pasado la mayor parte de su vida en Palma de Mallorca, donde estudió ilustración. Oriol sueña con tener un castillo, le encanta comentar el final de la película de Terrence Malick “El árbol de la vida” y confiesa estar en el camino para encontrar su estilo propio pero nosotros hemos decidido hacer una parada en esta etapa de su recorrido y disfrutar con una serie en la que ya ha logrado plasmar la belleza y la poesía en cada imagen.

Oriol, cuentas que tu incursión en el mundo del arte fue más resultado de desarrollar aquello que se te daba bien que de una pasión, como le sucede a muchos otros artistas, pero me imagino que en algún punto tu trabajo ha acabado convirtiéndose en tu pasión ¿es así?
Sí, era como si la pasión estuviera latiendo, impaciente por descubrir en qué enfocarse. A pesar de dibujar bien desde pequeño, no lo entendía como algo de valor y aprovechable. Esa consideración cambió radicalmente después de muchos años algo problemáticos en el momento en que tuve que decidir en qué dirección iba a guiar mi vida.
Cuando uno se da cuenta que tu futuro no solo puede estar en los libros sino en tu propio esfuerzo, si no pones pasión en lo que haces, difícilmente los demás llegarán a apreciarlo. Por ello hay que dedicarle todo el tiempo que tengas y más para descubrirte a ti mismo y que los demás también lo hagan. En en el mundo del arte hay mucha competencia, gente muy buena y otra quizá no tanto, por lo que es necesario trabajar más que la media.

¿Cómo fue la búsqueda hasta conseguir un estilo propio y cómo definirías tu estilo?
Pues la verdad es que es difícil responder a eso desde mi perspectiva. Cuando sienta que he encontrado mi estilo o hecho alguna obra con la que no dude de mí mismo, me daré por satisfecho.

¿Qué pretendes transmitir?
Esencialmente empiezo mezclando varios conceptos, vinculados u opuestos entre sí en una misma imagen.
En la última serie blendscapes, trato de unir dos ejemplos de belleza: mi ideal de belleza femenina y algunos de los elementos naturales más impresionantes y hermosos para mí. Trato de representarlos con las acuarelas y retocando el color para conseguir una sensación exagerada de la realidad.

¿Quiénes son tus referentes?
Siempre digo que quien me motivó a dibujar en serio por primera vez fue MC Escher. Hoy en día, intento estar informado de los artistas más representativos. Resulta interesante ver cómo se adapta y evoluciona el arte en cada época.

¿Qué banda sonora pondrías a tu obra?
Es complicado. Quizá la que más se acerca es la de “Moonrise Kingdom”.

Un mito caído
Dalí. Aparte de su pedantería y absurda exageración conceptual, me molestó una escena que vi en un documental sobre él: no recuerdo muy bien la situación pero creo que había una chica que se paró a recogerle algo que se le había caído y la pobre recibió una sopa de insultos delante de todo el mundo… Me pareció un completo capullo (perdón por la palabra, pero es la más indicada).

Un balance de tu carrera hasta ahora y un deseo para el futuro
Estoy muy contento de que mi trabajo guste, para mí eso no tiene precio. Lo único que deseo es seguir disfrutando del trabajo con nuevos y cada vez mejores proyectos con los que colaborar y seguir produciendo obra para sorprender en la próxima serie que estoy preparando.


El mejor consejo que te han dado.
El otro día me lo dieron: “necesitas un ordenador nuevo, así no puedes trabajar…” Quizá no es el mejor consejo, pero seguro que al que más caso he hecho.

Una propuesta que no podrías rechazar
Un retrato para Charles Saatchi.

El lugar más inspirador para este verano
Un viaje en coche mirando (si conduce otro) los campos y las montañas del paisaje Mallorquín.

Oriol Angrill. Interior Landscape

Oriol Angrill was born in Barcelona in 1986 but has spent most of his life in Palma, Majorca, where he studied drawing. Oriol dreams of owning a castle, loves to recount the end of Terrence Malick’s film, The Tree of Life, and confesses to being on the road to discovering his own, personal style. We, however, have decided to make a pit-stop at this stage of his career and enjoy a series of works in which he has managed to encapsulate beauty and poetry in every image.

Oriol, you have mentioned that your incursion into the world of art came about more as a result of developing what you were good at, rather than being the result of a passion, as is the case with many artists. I imagine, however, that, at some point, your work has become a passion. Would you agree?
Yes, it’s as though the passion was ticking away in there, anxious for something to focus on. Although I drew well from an early age, I never understood it as something to value or to make the most of. That point of view changed radically after some problematic years when I had to decide in which direction I wanted my life to go.
When you realises that the future not only resides in books, but in the effort you make, you also realise that if you don’t put passion into what you do it will be very difficult for others to appreciate your work. For that reason you have to dedicate yourself fully to what you do and make that extra effort to discover yourself and let others discover you. There’s a lot of competition in the art world, some people are brilliant, others less so, so you have to work harder than the average person.

Tell us about the search for your personal style, and how would you define your style?
The truth is it’s hard to answer that from my perspective. When I feel I have found my own style or when I create a piece without having a sensation of self-doubt, then I’ll be satisfied.

What is it you are hoping to transmit?
Basically I begin by mixing several concepts, either similar or conflicting, into one single image.
In my last series, blendscapes, I attempt to unite two models of beauty, namely my ideal concept of feminine beauty plus some natural elements that I find both fascinating and beautiful. I try to represent them using watercolours then retouch the colours to achieve an exaggerated sensation of reality.

Who are your role models?
I always say that the person who motivated me to draw seriously for the first time was M.C. Escher. These days I try to keep abreast of the more representative artists. It’s interesting to see how art adapts and evolves according to the era.

What would be the soundtrack to your work?
It’s complicated. Perhaps the music that comes closest would be the soundtrack of “Moonrise Kingdom”.

A fallen idol?
Dalí. Aside from his pedantry and absurd conceptual exaggeration, there was a scene in a documentary about him that annoyed me. I don’t remember the situation very well but I think there was a girl who stopped to pick up something he had dropped and he grossly insulted her in front of everyone… He came across as a complete asshole (excuse my language but I think it’s the most appropriate word).

A synopsis of your career so far and a wish for the future…
I’m very happy that people like my work, that’s impossible to put a price on. The only wish I have is to continue enjoying working, find new and better projects to collaborate on, and to keep producing work and surprise people with the next series I am preparing.

The best advice you have been given…
The other day I was told, “…you need a new computer. You can’t keep working like this”. Maybe it’s not the best advice, but it’s certainly the advice I have paid most heed to.

An offer you couldn’t refuse…
A portrait of Charles Saatchi.

The most inspiring place to visit this summer…
A car trip, gazing (if someone else is driving) at the fields and mountains of the Majorcan landscape.

Reseña El desorganismo de Daniel Johnston. MeLibro



Érase una vez un ser de ésos que no pasan desapercibidos. Érase una vez alguien que sentía una incontenible necesidad de expresarse a través del arte y desde muy joven empezó a grabar sus propias canciones en cassettes cuyas portadas dibujaba él mismo. Érase una vez alguien que soñó con salir en la MTV, con grabar canciones con la gente que admiraba, con tocar en Nueva York… y no paró de moverse y repartir cintas caseras hasta ir consiguiendo convertir sus sueños en realidad.

Probablemente este material ya daría para escribir una novela sobre un luchador que logró sus objetivos pero lo cierto es que carecería de uno de los ingredientes principales del libro que ahora publica Edicions de Ponent. Porque el atormentado protagonista de esta historia compagina esta andadura profesional con una obsesión mental basada en un eterno combate entre el bien y el mal y con la consecuente batalla personal en busca del equilibrio entre mantener controladas sus visiones internas e impedir que la medicación lo sumiera en una apatía incompatible con el desarrollo de esta actividad creativa que le daba la vida…
Érase una vez Daniel Johnston.

Al otro lado del charco, un ilustrador amante del arte outsider llamado Ricardo Cavolo un día hace unos cinco años veía el documental de Jeff Feuerzeig, The Devil and Daniel Johnston, al que tanto debe esta novela gráfica; y su fascinación por el personaje de Johnston le llevó a empezar un proyecto en el que representaba las disfunciones de los órganos del artista, más dedicados a la poesía que a las tareas que deberían acometer para que el cuerpo de Daniel funcionase como debiera.

El desorganismo de Daniel Johnston toma como punto de partida aquella primera idea y supone un derroche de pasión producto tanto de la admiración que siente el autor por el personaje como del abigarramiento, el fuego y los rojos característicos del estilo de Cavolo.
Su mayor acierto es ese aire naif que refleja lo bien que Ricardo ha sabido impregnarse de la esencia de Johnston. Dan ganas de aislar cada una de sus viñetas para detenerse mejor a observar cada detalle.
Pasen, vean y lean.

El desorganismo de Daniel Johnston
Ricardo Cavolo
Edicions de Ponent
Reseña @LuisaBescribe

Mapas. Arte para no perdernos. Dresslab. Junio

ENGLISH VERSION BELOW





Pensamos en las vacaciones y pocos llevaremos un mapa en el coche ahora que los GPS parecen haber ganado la partida. Sin embargo, hasta los mapas políticos más obsoletos aún tienen mucho que contar.
Dice Shannon Rankin que los mapas son subjetivos, que cada mapa es una interpretación, que pueden hacer referencia a lo físico y lo psicológico simultáneamente, que despiertan nuestros recuerdos y se convierten en una metáfora de la vida y las cosmologías personales. Quizá sea por eso que los mapas dan tanto juego estético y conceptual.
Nos adentramos en la obra de tres artistas que usan estas representaciones del paisaje que pisamos como base de su trabajo.

Joao Machado fue a la escuela de cine y trabajó como director y guionista. “Me sigue interesando contar historias y me gusta su poder de transformación. Creo que cada historia precisa de un medio para alcanzar su mayor potencial. Estaba trabajando en un proyecto muy autobiográfico y quería representarme como un viajero. Nací en Brasil, me mudé a París cuando tenía 8 años. Tengo 34 y he vivido en Italia, Los Ángeles y muchos otros lugares. No creo que sea el único pero es como si hubiese vivido muchas vidas en una. Quería tratar esta deslocalización, esta sensación de ser un hombre compuesto de pedazos de todos los sitios en los que he ido viviendo. Así empecé a trabajar con mapas”.


“La gente necesita un mapa para entender el mundo físico en el que vivimos. También miramos mapas para entender el mundo espiritual en la astrología, por ejemplo. Necesitamos mapas para entendernos los unos a los otros en esta exploración constante de la galaxia y de nuestro espacio interior”.
“Siempre busco relaciones entre las imágenes y los mapas usados. La obra African War Dance, que mostraba una danza de guerra de la tribu Massai, estaba hecha con mapas de guerra. En ocasiones los mapas son un contrapunto a la imagen o busco el mapa ideal para componer el agua, la piel, la ropa… Puedo pasar semanas buscando el mapa ideal en cada librería de segunda mano.”

“He trabajado en las series de mapas entre 2006 y 2012. Hay una frase que dice que el explorador es un individuo que anda siempre perdido. El artista está en el mismo camino y yo me he embarcado en el reto. Esta vez sin un mapa.”
Entre los lugares inspiradores para este viajero reconocido están el Peine de los Vientos de Chillida en San Sebastián, “un monumento a las fuerzas de la naturaleza y el arte”.

Para Ed Fairburn la obra con mapas, que empezó a finales de 2012, está de alguna manera relacionada con su proyecto anterior en el que estudiaba y exageraba los intrincados patrones del cuerpo humano. “La textura que creé me condujo a explorar nuevas posibilidades acerca de tomar una textura ya existente, como un mapa y sincronizar ambos patrones.”
“Para ser alguien que observa mapas cada día, sé bastante poco de cartografía -me importa más la estética-. Dicho esto, una vez quise ser cartógrafo y tengo un interés general por las ciencias, la geografía y la tecnología. Me encantaría crear mis propios mapas pero creo que la apariencia con la que la información se muestra sería más importante que la información.”


“Me gustaría que mi trabajo enfatizase la relación entre nosotros como raza y el espacio que ocupamos. Siento que la industria y todo lo no natural se está apoderando del mundo en la actualidad. Hay que recordar que nosotros somos un producto de la naturaleza, como lo es el paisaje. Mi obra es una manifestación literal de esta idea.”
“Compro mapas en tiendas de caridad, librerías y cualquier otro lugar donde puedo encontrarlos -los acumulo en mi estudio y uso una pequeña parte de lo que compro-. Cuando empiezo a trabajar, identifico las zonas clave del mapa y la figura antes de empezar y elegir el tipo de técnica que emplearé.”
Hablemos de los lugares que pueblan esos mapas: “Me encanta viajar pero viajo menos de lo que me gustaría. Más que un lugar inspirador, fue un viaje a lo largo de Europa haciendo auto-stop con un amigo para recolectar dinero para caridad. Empezamos en el Reino Unido pero en Francia encontramos otro amigo que nos acompañó hasta la costa en el sur de España. Fueron 9 días y 30 viajes (31 contando uno a la policía). La variedad de gente que conocimos y los sitios que vimos fueron increíbles. Disfruto descubriendo en los mapas de Europa las ciudades y pueblos que me son familiares”.

Shannon Rankin pasó parte de su niñez recorriendo los Estados Unidos de costa a costa, aún recuerda la vista desde la ventana de los aviones y fue eso lo que despertó su interés por la representación del espacio a nivel micro y macro.
“Empecé a trabajar con mapas hace unos 15 años, cuando aún estaba en la escuela de arte. Buscando en algunas cajas de mi infancia, me topé con algunos mapas que mi abuelo me había dado. En esa época los mapas eran una metáfora para buscar y entender la muerte de un amigo”.


“Aunque trabajo con diversos medios, los mapas siempre vuelven a aparecer. Poseeen una inherente belleza y significados potenciales, una riqueza inagotable capaz de empujar mi trabajo en todas las direcciones posibles. Sigo con la esperanza de que me revelen nuevas conexiones, buscando dónde me llevará el trabajo”.
“Incorporando fragmentos de mapas, homenajeo nuestro frágil medio-ambiente y espero que nos haga reflexionar sobre cómo nosotros, como especie, contribuimos al bienestar de nuestro planeta”.

Imagino que alguien acostumbrada a tratar con mapas, sabrá mucho de lugares inspiradores: “No viajo tanto como me gustaría pero lo que más me inspira es la naturaleza. Cuando era niña, pasé mucho tiempo en Yosemite y aún lo considero muy inspirador por sus dramáticos acantilados y las sequoias gigantes”.

MAPS: Art that prevents us from losing our way

It’s holiday season again and, now that GPS seems to have won the day, few of us keep maps in the car. However, even the most obsolete political maps still have a story to tell.
In Shannon Rankin’s opinion maps are subjective. Every map is an interpretation and may reference the physical and the psychological simultaneously. They elicit our memories and become a metaphor for life itself and personal cosmologies.
Perhaps for this very reason maps are such a good source of aesthetic and conceptual material. Here we present three artists who use these representations of the landscape on which we tread as the basis for their work.

Joao Machado studied cinema and worked as a director and script writer. “I’m interested in stories and the power of transformation inherent in them. I’ve subscribed to the idea that each story deserves to be materialized in a certain medium in order to reach its full potential. I was working on a project that was very autobiographical (as it most often is) and I wanted to address what it was like to be a traveller. I was born in Brazil and moved to Paris when I was eight years old. I’m thirty four today and I have not stopped. I have lived in Italy, in Los Angeles and in many other places. I don’t think I’m alone in this but it’s as if I have lived many lives in one. I wanted to address this dislocation, this feeling of being a human patchwork of all the different places I have lived. The map series was born this way”.


“Everybody needs a map to understand the physical world we live in. We look to maps to understand the spiritual world, as in astrology, for example. We need maps to understand each other in this constant exploration. An exploration of both the extent of the galaxy and the depths of our own inner-space”.
“I always search for relationships between the images depicted and the maps used. There was a map called African War Dance and it depicted a Maasai tribal war dance and it was made with war maps. Other times the maps used work in a way that is contrapuntal to the images. There have been occasions also where the challenge was technical in the search for the perfect map to portray water, skin, cloth or whatever. I would spend weeks hunting for the perfect map, search in every used book store I could visit”.

“The map series began in 2006 and lasted until 2012. There’s a saying that the explorer is an individual who is always lost. The artist is the same way and I have embarked upon a new challenge, this time, without a map”.
One of the inspirational places for this traveller is the Peine de los Vientos, by Chillida, in San Sebastian, “a monument to the forces of nature and art”.

For Ed Fairburn, his work with maps, which began towards the end of 2012, is in some way related to his previous project in which he studied and exaggerated the intricate patterns found on the human body. “The textured mesh which I created led me to explore new possibilities – including the idea of taking a pre-patterned surface (such as a map) and simply synchronising the patterns between the two”.
“For somebody who looks at maps every day, I know remarkably little about cartography – I’m more concerned with the aesthetics of what I work with, and this is something that I am passionate about. Although saying that, I did once want to become a cartographer and I do have a general interest in science, geography and technology. I would love to create my own maps but I think it would be more about the appearance of the information that is shown, rather than the information itself”.


“I’d like my work to emphasise the relationship between us as a race and the space which we occupy and I feel that today, as the world becomes increasingly taken-over by industry and everything else that’s unnatural, it’s important to remember that fundamentally, we are a product of nature in the same way that the landscape is. My work is a very literal manifestation of this idea”.
“I shop for maps in charity shops, book shops and anywhere else I can find them. I tend to hoard them in my studio and only use a fraction of what I buy. When I begin work I identify key areas, both on the map and the figure, before selecting the technique I will use”.

When speaking about the places represented by these maps: “I love to travel! I don’t travel as much as I’d like to though. The most inspirational place I’ve ever been is not so much a place but rather a journey. A few years ago I hitch-hiked across Europe with a friend to raise money for charity. It started in the UK with the two of us, but we actually met a fellow hitch-hiker in France who tagged along with us all the way to the South coast of Spain. It took us 9 days and 30 rides to get that far (31 rides if I were to count the police). The variety of people that we met and the places we saw were incredible. I’ve drawn into several maps of Europe since then and I’ve enjoyed spotting familiar towns and villages that we travelled through”.

Shannon Rankin passed part of her childhood crossing the US from coast to coast. She still remembers the views from the airplane windows and this is what sparked her interest in the micro and macro qualities of landscape.
“I began working with maps about 15 years ago while I was still in art school. While searching through some boxes from my childhood, I stumbled upon a few maps that my grandfather had given to me. At that time, the maps I used in my work were a metaphor for searching and understanding after the loss of a dear friend”.


“Although I work in a variety of media, maps always seem to resurface. I have yet to tire of the inherent beauty and potential meaning that emerges from working with them. I mine the inexhaustible wealth of subject matter and material in order to push my work in every possible direction. In hopes of discovering new and revealing connections, I press on to see where the work leads me”.

“By incorporating map fragments, I am paying homage to our fragile environment and I hope to create a means to consider how we, as a species, contribute to the well-being of our planet”.

One would imagine that someone used to working with maps would know a lot about inspiring places: “I don’t travel as often as I would like to but I am most inspired when I am in nature. As I child I spent a lot of time in Yosemite which I still find awe-inspiring for its dramatic cliffs and giant sequoias”.






 

 





Matt Wisniewski. Dresslab. Mayo 2013

ENGLISH VERSION BELLOW




Matt Wisniewski (EEUU, 1990) tiene apellido polaco pero nació en Philadelphia y vive en Nueva York. Matt se dedica de manera profesional al desarrollo de páginas web, pero uno se debe a sus pasiones y su incipiente fama en las redes se debe a sus obras como artista gráfico: a collages digitales capaces de mostrar el abismo que llevamos dentro.
Matt cuenta que siempre ha hecho arte: “me gusta aprender y crear cosas nuevas. Sería difícil ignorar el arte. Profesionalmente, apenas trabajo como artista y, en lo que a mí concierne, es más una novedad”.

Matt afirma que no quiere comunicar nada a través de sus obras. “Cuando tengo un claro objetivo de qué imagen quiero conseguir, busco en todas las fuentes disponibles y empiezo a superponer capas de manera rápida hasta que encuentro la que más se asemeja a mi idea mental. Después paso bastante tiempo limpiando la imagen, suavizándola y haciéndola más refinada. Cuando juego sin tener una meta definida, utilizo cualquier imagen que me gusta y hago combinaciones hasta encontrar algo bello”.

¿Cuál es el punto de partida de tus collages?¿De dónde obtienes las fotos originales?
Almaceno fotografías de otros artistas siempre que puedo. Normalmente proceden de blogs dedicados al arte y de Tumblr. Al final, acabo combinando las dos cosas que me gustan: coleccionar imágenes y experimentar con Photoshop. La mayoría de técnicas que uso proceden de otras disciplinas con las que experimenté anteriormente (retoco, entinto y coloreo como en el cómic).
 
¿Pides permiso a los autores de las imágenes para utilizarlas en tus collages?
Pido permiso cuando quiero imprimirlas o sacar algún beneficio con ellas.

En tus collages, los paisajes cobran un gran protagonismo, ¿cuál es el lugar más inspirador en el que has estado y por qué?
En realidad no me encantan los paisajes, me gustan las cosas bonitas en general. No estoy seguro de cuál es el significado de “lo más inspirador”. ¿Lo que me inspira más frecuentemente?. Tendría que contestar que mi dormitorio, me imagino. Aunque no suena nada excitante.

¿Cuáles son tu ambiente de trabajo y tu proyecto ideales?
Me gusta tener más artistas alrededor con los que trabajar. Más opciones. Tengo muchas ideas que aún no soy capaz de ejecutar y por ahora no son más que ideas.

¿Cuál es tu tema de conversación favorito?
No lo sé. Me gusta aprender cosas nuevas y actuar de una forma ridícula.

¿Qué sorpresa te gustaría que te dieran hoy?
Nuevas oportunidades. No tengo muchos paisajes maravillosos o pinturas en alta resolución con los que trabajar así que recibir un email que adjuntase esto, me haría feliz.

¿Eres muy activo en las redes sociales?¿Qué han significado éstas en la difusión de tu trabajo?
Más o menos. Tengo un tumblr en el que comparto los collages cuando están acabados. Me da una sensación de que el trabajo está finalizado y así no desperdicio demasiado tiempo modificando detalles sin importancia. También me previne de juzgar si un collage es suficientemente bueno como para colgarlo. Yo creo que algunos de mis trabajos más conocidos son basura pero alguien disfruta con ellos así que seguramente está bien así.
Eso es prácticamente todo lo que hice para promocionar mi trabajo durante un tiempo. Al principio solo unos cuantos amigos lo veían y lentamente fue creciendo. No soy mucho más activo más allá de esto. Abrí una página en facebook de mala gana y la he actualizado una o dos veces. Eso ha sido todo.


Matt Wisniewski. The landscapes in us

Matt Wisniewski (USA, 1990) has a Polish surname but was born in Philadelphia and lives in New York. While he is a web developer by profession, everyone is accountable to their passion, and his incipient popularity on the web is due to his work as a graphic artist: his digital collages that have the ability to reveal the abyss inside us all.
According to Matt, he has always been creative: “I In terms of making art, it’s something I’ve always done. I like learning and making new things. Art would be hard to ignore. Professionally, I barely work as an artist and it’s more of a novelty as far as I’m concerned”.
Matt affirms that he doesn’t wish to communicate anything through his work. “If there’s a goal in mind I’ll sort through whatever resources I have and do quick overlays until I have something that matches what I’m going for. Then I spend time cleaning it up, making things look smoother and more refined. If I’m just playing around things are mostly the same but my resources are any images I like and what I’m going for is anything that looks pretty.”

What is the starting point for your collages? Where do you get the original photos from?
I always store photos from other artists when I can. I like playing around in Photoshop and collecting neat images on Tumblr so at some point I combined the two. The majority of techniques that I use come from other disciplines that I used to experiment with at an earlier stage (retouching, comic inking and colouring).

Do you ask the authors permission to use their images in your collages?
I do if it’s something that I want to print or make money off of in some way.

Landscapes play an important role in your collages. What is the most inspiring place you have been, and why?
I don’t really love landscapes. I just love pretty things. I’m not really sure what ‘most inspiring’ means. Most frequently inspiring? My bedroom I guess. That’s not very exciting though.

How would you describe your ideal work environment and your ideal project.
I just like having more artists to work with. More options. I certainly have ideas that I can’t execute yet but those are just ideas.

What is your favourite topic of conversation?
I don’t know. I love learning and acting ridiculous.

What would be a great surprise for you today?
New opportunities. I don’t have a lot of great landscapes or paintings to work with in high-res so that’s always a happy email to see.

Are you very active in the social networks? What have they meant to you as regards disseminating your work?
Sort of. I have a tumblr where I share collage as it’s finished. It gives me some closure that the work is “done” so I don’t spend too much time fussing over inconsequential details. It also prevents me from judging whether a collage is “good enough” to be shared. I think some of my most popular work is rubbish but it’s enjoyed by someone so that’s probably for the best.
That’s pretty much all I did to promote myself for a while. At first only a few friends were watching, and that slowly grew. I’m not terribly active beyond that. I reluctantly set up a Facebook page that I updated once or twice but that’s about the extent of it.

 



Riki Blanco. Calle 20. Mayo


Tiene una admirable capacidad de concretar emociones en metáforas visuales, quizá sea por eso que acabó el pasado año ganando el Primer Premio Internacional Libro Animado Interactivo en Español Conaculta. En 2007 ya había recibido el segundo Premio Nacional de Ilustración del Ministerio por Cuentos pulga. Entrevistamos al polifacético ilustrador.
Riki Blanco (Barcelona, 1978) cuenta que cuando trabaja intenta huir de los lugares comunes, de lo fácil y previsible. También se desmarca de quienes asocian el trabajo de ilustrador a la infancia: “Uno de mis objetivos es exorcizarme de esa caprichosa cosa que llaman el "niño que llevamos dentro”. Ese niño es un recuerdo idealizado de nuestra infancia al que nos encomendamos como si se tratase de una divinidad cuando descubrimos que en nuestra vida "falta algo" o no somos capaces de mantener la pose de adulto por mucho tiempo. Ser adulto implica tener sentido de la responsabilidad. Eso no quita que tengamos que ir por la vida reprimiendo algo que forma parte del ser humano: emoción, ilusión, juego, humor, cariño, etc... Eso se tiene de niño (algunos aún lo tienen) y se debería tener de mayor, no es incompatible con la madurez y la inteligencia. "El niño que fui" sigue estando presente, pero trato de que habite bajo la barba”.
¿De qué otras cosas huyes a la hora de enfrentarte a una ilustración?

Trato de no auto-censurarme sobre la temática o el tono con el que se trata. Otra cosa bien diferente es aprovecharse del dolor ajeno para ser provocativo y jactarse de ello.

Riki se independizó temprano. Poco tiempo después, se mudó a Sevilla y se recluyó en un piso para pintar, ¿eras autodidacta por aquel entonces?

A los 17 acabé un ciclo de Formación Profesional de telecomunicaciones y me busqué la vida legal y alegalmente, casi siempre pintando. Estudié un año en una escuela de cómic de cuyo nombre no quiero acordarme y a los 19 decidí que quería pasar un año sabático en Sevilla para dedicarme a descifrar quién era. Allí pinté mucho. Al final tenía algunas deudas y muchos cuadros pero por suerte me propusieron exponer en un bar de la Alameda. Lo vendí todo, pagué mis deudas y, con lo que me sobraba, compré un billete de vuelta. Salió redondo. Fue un año duro pero precioso. Creo que algo aprendí de mí y del mundo pero de pintar no tenía ni idea, la verdad.
¿Tuviste siempre una vocación clara?¿Cómo fue el paso de pintar en un piso en Sevilla a inscribirte en la Escola Massana?
Tardé mucho tiempo en saber que eso era un oficio y que hasta se podía estudiar. Hice telecomunicaciones con la falsa esperanza de dibujar robots. Pero allí sólo diseñábamos sus entrañas. A los 16 conocí a los chicos del taller Art a part en un Centro Social de la ciudad. Allí lo supe. Esperé a acabar los estudios para darme cuenta que no quería delegar el dibujo a un simple hobby. En la escuela de cómic me hacían dibujar robots, pero yo ya no quería saber nada de ellos. Al llegar de Sevilla, me hablaron de la Massana y ahí es donde aprendí.

Nada como escuchar el relato de su primer encargo profesional, para descubrir otra de las facetas del ilustrador como gran contador de anécdotas:

Precisamente fue para pagarme los estudios de la Massana: necesitaba 40.000 pesetas. Un amigo que trabajó en la construcción me contó que su jefe buscaba a alguien que le pintara un cuadro. En mi empeño por impresionarle, me presenté ante él con un chaleco de brillantes, los ojos pintados y aspecto de loco. Lo que este tipo con aspecto de mafioso quería, era una reproducción hiperrealista de una de esas postales en blanco y negro de niños besándose con un detalle de color en una rosa. Por lo visto le recordaba a su primer amor. Tenía una habitación llena de cuadros con esa misma imagen. ¡Ah, bueno. Ahí quien estaba zumbado era él!. Me preguntó cuánto quería cobrar. Pestañeé. “40.000” -le dije. “-Bien, pero si no es exactamente igual no te doy nada”. Sudé la gota gorda pero lo conseguí.

Cuando aún estudiaba en la Massana, Riki se lanzó a la aventura editorial con Garabattage junto a un grupo de compañeros que echaban de menos una publicación especializada en ilustración en aquel tiempo. Lo dejó para fundar Ediciones Frágil, ¿tienes una vena emprendedora o tus necesidades creativas te impulsan a crear nuevas plataformas de difusión de tu trabajo?

En realidad hay un punto en el que el único propósito es materializar lo que te gusta, tanto si es tuyo como si no. Así salió mi primera publicación "Usted", bajo seudónimo, luego vinieron "Marxa Fúnebre", de Pau Masiques y "Los Niños de Praga", de Azucena C. y Alto. Eran ediciones limitadas, manufacturadas y cuidadas. Sin promoción ni distribución. Se trataba de crear una publicación en la frontera entre lo popular y lo exclusivo. Ahora Frágil está invernando.

¿Cuál es el proyecto profesional al que te sientes más vinculado?

El libro animado "Touché!". En él, mientras hablo con tristeza sarcástica sobre la separación, dejo caer todo lo que he aprendido sobre el amor. Lo concebí desde cero, lo escribí, lo animé, le puse música, lo programé... Y ahora lo estoy promocionando: en la red se puede ver y descargar gratis.

Ya has probado la faceta de escritor, ¿qué tal la experiencia, fue algo puntual o es una faceta que desarrollas en paralelo?

Una de las cosas que más me gusta de escribir es que, al no tener soltura, no me puedo permitir florituras ni artificios y eso me obliga a ir directo al grano. Escribo a ráfagas y me siento más cómodo componiendo microcuentos, aforismos, microcanciones, sms... Si me pongo en ese modo, puedo pasarme una buena temporada frente al teclado pero, por cuestión de proporciones, no podría decir que es una faceta en paralelo sino una satélite.

¿Qué temas son los que más te interesan?

Los que tengan que ver con la condición humana de una forma directa. Disfruto especialmente con los sentimientos encontrados, los dilemas y límites morales, las mentiras piadosas, la ignominia del que cree tener la vida arreglada, los mecanismos que tiene este sistema de mierda para que celebremos la inercia con ingenuidad, el humor negro, lo agridulce, los binomios...

¿Qué hace alguien en su tiempo libre cuando ya se dedica a lo que más le gusta?

Buena pregunta. Aunque en el concepto de "gustar" diferenciaría el placer de la satisfacción. Mi trabajo me satisface siempre, pero no siempre me da placer. Por lo menos un placer inmediato. Así que supongo que mi tiempo libre lo dedico, mayoritariamente, a cosas que me dan placer pero no siempre satisfacción.

¿Cuáles son esas fuentes de placer?

Mi pareja, las tiendas de antigüedades, la música triste, las tertulias, Six feet under, mi imagen distorsionada e idílica de Rusia, el café, mi familia, el teatro, los chistes malos, los bosques húmedos y frondosos, mis amigos, mi bici, mi imagen distorsionada e idílica del pasado, el invierno, el futbolín, el olor a chimenea y el olor a estiércol, el vino tinto, las corales, el sexo, el tiro con arco, la mafia, el juego por el juego, la literatura, la improvisación, la construcción de artilugios absurdos, la pizza con albahaca, el arte y el ensayo, la auto-sugestión y mi imagen idílica de todo lo que he mencionado.

¿Cuál es la mayor diferencia en el proceso de producción para una editorial o una escenografía?

Ninguna hasta que se tiene que aplicar el trabajo conceptual al soporte. Primero te empapas, dejas que el imaginario pulule sobre tu cabeza y justo en el momento que intuyes una estrategia es cuando debes pensar en la idiosincrasia del medio.

En tu faceta de profesor, ¿qué lección que echaste de menos que te dieran a ti, te gustaría transmitir a tus alumnos?

De la Massana solo eché de menos tener más tiempo para asimilar lo aprendido. Pero en el colegio al que fui de pequeño, casi me echaron por hacerle preguntas al profesor de religión. En mis clases trato de enseñar las herramientas que considero esenciales para que cada alumno construya su propia metodología. Una que le permita poder moverse en cualquier dirección y que no le haga ampararse en ninguna fórmula. Digamos que es una pedagogía en la que las discrepancias argumentadas y el debate son vitales.¿Qué aventura tienes pendiente?
Aquellas que no hice de jovencito: Sacarme el carnet de conducir, aprender inglés y diplomarme en un Grado de Arte y Diseño. Ahora para enseñar un oficio al que te dedicas es necesario un título. Un capricho de la administración.
PD.- Riki acaba de enviarme un mensaje: “He aprobado el carnet de conducir”.