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Moda en Amberes. Aún queda mucho por inventar...

El pasado fin de semana Amberes se convirtió en punto de encuentro de amantes, fabricantes y diseñadores de moda, agencias de estilismo, prensa y cualquier persona en busca de inspiración creativa. El motivo: el desfile anual del Departamento de Moda de la prestigiosa Artesis - Plantijn Hogeschool en el que estudiantes provenientes de una gran variedad de países y culturas presentaron sus colecciones.

Comienza a sonar el intenso tema principal de la banda sonora de 2046 y la pasarela se puebla de mujeres-ventanal. El recién graduado diseñador belga Wim Bruynooghe consigue sumergirme con sus poéticas creaciones en una colección que explora la relación entre un artista y su musa y cómo la personalidad de la musa queda cubierta por los ideales del artista.



La coreana Minju Kim, ganadora del H&M Design Award 2013 y cuyo diseño fue el protagonista del cartel de esta edición, confió en su lema “tus manos nunca te traicionan” para presentar una colección en la que los nuevos materiales tejidos artesanalmente y los volúmenes eran los protagonistas de una historia en la que la diseñadora buscaba la belleza de lo inesperado. 


La alternancia de tejidos protagonista de la colección inspirada en los Sioux, “Keen at Ease”, de Misora 
Nakamori

 

 

El viaje a Perú de la mano de la colorida colección “Keep in Balance” de Marketa Martiskova. 




 

Los juegos de volúmenes y movimiento de la colección “Ravine Resort” de Yuki Hashimoto


 

Las lujosas amas de casa de Felix Böhm cubiertas de perlas y rígidos delantales. 

Jezabelle Cormio moviéndose en su colección The Continental por un terreno movedizo entre los tejidos lujosos y los baratos para vestir a un hombre que cumple los estereotipos del hombre clásico que consigue ser atractivo pese a su mal gusto. 

La reinterpretación del mito de Daphne hecha por Jack Davey. 

Las nuevas razones para la esperanza de que no todas las posibilidades están agotadas en la moda masculina, gracias a diseñadores como Mattia Vanseveren, Casper Werner o Jino Lee... 

Definitivamente, nada como pasarse por esta pasarela de prometedores talentos para convencerse de que el mundo de la moda nos seguirá sorprendiendo.

Casas que guardan eventos. Unfollow. Marzo


 
Fin de semana de frío. Llueve fuera; me quedo dentro. Hay días en que solo apetece quedarse en casa. No me importaría que no fuese en la propia... Estoy en mi sofá apoyada en cojines heredados de mi abuela, rodeada de los cuadros que a mí me gustan, de estanterías con los libros que yo he leído y de recortes de aquí y de allá. Siempre he pensado que una casa es ese espacio para el que se añadió un octavo día a la creación con el fin de que cada uno pudiese disfrutar de un rincón en el mundo hecho a su medida.

Afortunadamente, hay gente con ganas de compartir ese espacio privado con el fin de mostrar distintas disciplinas creativas de una manera más cercana. Los promotores de estas iniciativas coinciden en sus ganas de conocer a gente inquieta con la que compartir proyectos en un espacio acogedor y en que los asistentes son muy respetuosos y agradecidos.

La casa de Bárbara Aurell en Barcelona ejerce las funciones de vivienda y de su estudio de interiorismo. El gran protagonista del espacio es un largo salón de blancas paredes y blancos techos con bóveda y vigas con una terraza al fondo. Es ahí donde, bajo la denominación de Movimiento en Blanco, programa una exposición un jueves de cada mes. El requisito fundamental es que se trate de algo artístico: ilustración, pintura, escultura, fotografía...

Bárbara destaca que se trata de una iniciativa “por amor al arte: no hay ánimo de lucro, ni siquiera sé el precio que tienen las piezas que se exponen”. Sus razones para liderar este proyecto se contagian de pasión:“La vida es algo más que trabajar y tener obligaciones: no somos máquinas. ¡Ya está bien de tanto mundo gris!. Todo el mundo tiene algo que enseñar y que aprender. Hay mucho talento ahí fuera y hay que ayudar para que salga y nos salpique a todos. Es necesario compartir, ya no sólo algo artístico sino la vida misma: tus inquietudes, tus miedos, tus retos… La excusa es una exposición artística, la realidad es un grupo de gente inquieta con ganas de que pasen cosas.”

Le pregunto acerca de la experiencia de abrir las puertas de su casa a desconocidos. Le pregunto si hace desaparecer sus objetos personales “mi espacio, es mi hogar, mi estudio de trabajo y mi vida. Invito a la gente a mi casa y tiene que ser así. Lo único que quito son las obras de arte que tengo repartidas por casa para que no contaminen las obras del artista en MOVIMIENTO. Pero la casa se queda tal cual y ésa es la gracia. Esto crea un ambiente relajado y cotidiano para el artista y los invitados”.

Bárbara cuenta cómo configura esa lista de invitados mediante la que pretende poner en contacto a gente entre la que pueden surgir sinergias. “La lista de invitados incluye nombre y profesión y es una mezcla de la base de datos de MOVIMIENTO (forjada con gente interesada en estos dos años) y la proporcionada por el artista. La noche del evento, me dedico a mezclar a la gente mientras el artista explica su obra. En un momento dado, hago una pequeña presentación de MOVIMIENTO y del artista. El transcurso de la noche hace el resto. Días más tarde, se envía un mail de agradecimiento con un vídeo realizado por sinnombre.com.”


Andrew, interiorista y diseñador de mobiliario, y Mari Luz, fotógrafa, hablan de los comienzos de Openhouse Project, un apartamento que un día a la semana se convierte en galería y restaurante: “vivíamos en una pequeña casa con una gran terraza en el Barrio Gótico de Barcelona. Un día se me ocurrió exponer en casa un proyecto que estaba editando e invitar a amigos y fotógrafos. Nosotros poníamos el espacio, las fotos y el vermut y los invitados me ayudaban a editar el proyecto…. A Andrew le encantó la idea.
Más tarde, encontramos la casa donde vivimos ahora. Cuando la vimos dijimos: “¡Esto sí que es una galería. Hagámoslo aquí!”. Tres meses después inauguramos el proyecto. Primero con la idea de galería fotográfica; cuando Nobu, cocinero japonés, vino a vivir a casa, añadimos las cenas. Luego, incorporamos los conciertos de música clásica acompañando la cena. La periodista Ana Schulz, colabora en la programación de la galería”.
Para el proyecto expositivo, denominado The Gallery, se han especializado en proyectos fotográficos “que documenten una realidad muy personal e íntima en la que el fotógrafo sea uno de los protagonistas de la historia que cuenta”. No hace falta más que asomarse al título de la última exposición, a cargo del fotógrafo Román Yñán, “Hola me llamo Román y hago fotos a mi familia”, para saber a qué se refiere Mari Luz. Los dueños de la casa y promotores de Openhouse Project cuentan que les gusta “cómo se relacionan las fotos expuestas con el resto de la casa: con nuestras cosas en la habitación, en el salón…”

Para la iniciativa The Kitchen, intercalan un mes sushi party y otro, concierto más cena japonesa. “Se trata de una cena de pie para entre 25 y 50 personas. Se distribuyen mesitas con platos, palillos, soja, copas y vino, por toda la casa: los 2 salones, los dormitorios y la galería. Los platos de comida van saliendo como self-service. También puedes acercarte a la cocina para hablar con el chef y que te explique el plato. Nosotros compartimos la cena y la experiencia aunque siempre con la responsabilidad de que esté todo bien y no falte de nada.”

Para hacerles una visita “lo mejor es seguirnos en facebook. Tenemos un mailing de gente conocida y ahora ya no tan conocida, porque cada vez nos escribe más gente para que le apuntemos a la newsletter”.

EN CASA DE OTROS

Rick Treffers estaba en 2002 en su casa en Ámsterdam tocando una canción: “La acústica me gustó y pensé:'¡qué pena que no haya nadie aquí para compartirla conmigo!'. Así nació la idea de invitar a gente a mi salón y, más tarde, a otros salones y otras ciudades.”

Ése fue el comienzo de Live in the Living: conciertos de tres artistas cada uno de los cuales toca 15 minutos y repite después de un descanso para picar y conocer al público, al anfitrión y a los artistas. “La intimidad de este tipo de conciertos es única. No se puede comparar con un concierto en una sala o un bar, porque los músicos no utilizan amplificación y el público está más cerca y en silencio, prestándole la máxima atención al artista. Un lujo para todos, en un ambiente personal”.

Los 45 minutos de concierto previos a la pausa suponen una perfecta excusa para mezclar conversaciones entre músicos y asistentes durante el descanso. A la vuelta, existe una complicidad diferente y son más las anécdotas y referencias que introducen cada canción en la segunda mitad del concierto: “Después del descanso, en general, tanto los músicos como los espectadores suelen estar más sueltos debido a la integración durante el descanso y, a veces, también al alcohol -dice Rick guiñando un ojo-. Al principio, la gente y los músicos suelen estar un poco nerviosos, pero también esa sensación es bonita”.

Los orígenes del Sofá Underground, también empezaron ligados a la música -puede que algo tenga que ver que los promotores de ambas iniciativas sean músicos- pero, su principal diferencia con Live in the Living, es que ellos pretenden que el Sofá sea una lanzadera de proyectos de distintas disciplinas: teatro, danza y atrezzo, cortometrajes, lecturas, performances artísticas, exposiciones fotográficas, etc.

Chris Peterson, líder este proyecto, cuenta: “Cuando en 2008 me enteré de que Radiohead iba a tocar una sesión en vivo en un sótano, la idea me pareció fascinante. En EEUU ya tocaba con amigos en el garaje para nuestros conocidos pero en Europa es diferente porque los garajes y jardines grandes no son tan habituales. Hablando con mi amigo Cummings sobre la escena musical madrileña, él sugirió hacer algo como Live in the Living pero gratis. Me gustó la idea. Queríamos un microfestival de música y arte en pisos sin dinero de por medio. Cobrando entrada cambia el ambiente: pasas de ser invitado en casa de un amigo a ser un evento por cuyo servicio has pagado.”
Cierto es que, como señala Rick, Live in the Living tampoco se basa en el ánimo de lucro y los 10 euros (bebidas incluídas) que pagan los asistentes sirven básicamente para cubrir gastos: “Lo que se genera se reparte entre artistas y organización.”

Les pregunto qué tipo de gente ofrece su casa para esta clase de experiencias. Ambos organizadores coinciden en que existe un amplio abanico de personas, muchas de las cuales han asistido previamente como público a una sesión anterior.
Chris destaca la importancia de los anfitriones “son un ingrediente imprescindible ya que el entorno donde uno toca, expone, etc. ayuda mucho a crear buena armonía entre los participantes y la obra artística. Para mantener el aspecto hogareño, buscamos salones diáfanos por el centro de Madrid en el que puedan sentarse unas 30 ó 40 personas”.
Ambas propuestas, mantienen en secreto la dirección de los anfitriones. Ésta nunca se revela en la convocatoria y sólo las personas que se han apuntado a tiempo y tienen la suerte de figurar en la lista de admitidos, reciben un email con la información.
UN MOVIMIENTO QUE SE EXTIENDE
Live in the Living tiene sedes en Madrid, Valencia y busca aliados en Barcelona. Fuera de nuestras fronteras, también Alemania (especialmente Berlín) y varias ciudades en Holanda, se han rendido ante esta propuesta.
Chris invita a la creación de redes: “La idea es sencilla y ha inspirado a otros a hacer lo mismo en sus propias ciudades. Ya se han celebrado “microfestivales sofareños” en Bilbao, Sevilla, Valencia y Cracovia (Polonia). Pero no para ahí: estamos hablando con gente en Lisboa y Helsinki. No se puede ignorar algo que promueve la cultura de una manera tan cercana. Es un movimiento y este movimiento es tan tuyo como lo nuestro. Únete. Simplemente contacta con nosotros y lo hablamos”.

Envoltorios de abrir y guardar. Calle 20. Febrero

Continentes que importan

Si te dedicas al diseño de complementos, es fácil adivinar que tus futuros clientes aprecian la belleza. Nos acercamos a tres diseñadoras de joyas que tienen muy en cuenta que la belleza de sus piezas comienza con la presentación y este pequeño detalle marca una gran diferencia.

A veces, los envases trascienden de su función protectora y su intención identificadora de una marca para convertirse en parte de la obra que contienen y añadirle un marco estético y semántico dispuesto a hacer nuestras delicias.
Hay una historia detrás de cómo Zoe Arnold, Betty Pepper y Lucía Vergara (Après Ski), acabaron interviniendo el continente de sus complementos en pos de multiplicar su capacidad de transmitir sensaciones.

Zoe cuenta que desde pequeña le gustaba decorar cajas. Le fascinan los envoltorios que se convierten, no solo en el contexto de la joya, sino en una especie de pequeño museo portátil. “Mis piezas son conocidas por ser inusuales y extravagantes, con un halo surreal, como si se tratase de tesoros desenterrados de las profundidades de nuestras cabezas. Son a menudo delicados y complicados con el uso de diversos materiales y técnicas. No me limito a emplear materiales preciosos. Me guío más por las formas y emociones que provocan que por su uso como símbolo de estatus monetario”."La caja actúa como un marco que añade otra capa de contenido y puede plantear un reto: «buscar una asociación que relacione satisfactoriamente la imaginería del continente con la de la pieza interior».

Lucía cuenta que la idea de que el packaging tuviera el formato de caja de cerillas se le ocurrió junto al artista Antonio Ladrillo (uno de los colaboradores que han customizado una serie de sus cajas). “Nos encantó la idea de que el exterior fuera una especie de soporte publicitario, como antiguamente. Nos pareció interesante colaborar con ilustradores que pudieran dar su trabajo a conocer a través de mi producto”. Hasta la fecha, Lucía ha contado con amigos o conocidos a los que admira pero reconoce que, ahora que vive en Londres, tiene una lista pendiente de ilustradores ingleses con los que le gustaría colaborar. “Les doy libertad total, la única limitación es que la impresión ha de ser a una tinta o dos”.

La inspiración literaria está muy presente en las piezas de Zoe Arnold y Betty Pepper. Zoe es poeta y toma sus poemas como punto de partida para la creación de sus piezas. Betty sueña con volver la vista atrás en el futuro y encontrar que ha creado una biblioteca secreta de libros/cofres de joyas con historias dentro de historias. “Me gusta usar libros antiguos como lecho narrativo en el que descansan mis piezas”. Betty suele usar libros “huérfanos” encontrados en mercadillos benéficos. “Me inspira la forma en que hablan de dónde han estado o a quién han pertenecido, independientemente de su contenido. Sus inscripciones, sus aromas, las pistas de cómo han sido tratados o maltratados...”
El principio de todo fue la serie Book keeping, basada en el poema de John Wood “Poem for Everyman”, que habla sobre lo que escondemos de nosotros mismos y lo que mostramos a los demás. “Pensé en la frase “nunca juzgues un libro por sus tapas” y, a partir de ahí, empecé a construir una biblioteca secreta en las que las cosas no siempre son lo que aparentan. Los libros eran cajas de joyas y las joyas no están hechas con los materiales tradicionales”.
Acorde con su gusto por recuperar objetos que han tenido una vida anterior, a Betty le gusta reutilizar telas antiguas como componente esencial de sus accesorios. “Me da pena la facilidad con que se desechan las prendas textiles después del tiempo y la ilusión invertidos en su elaboración. En las joyas, aún hay trazos de los perfumes, los patrones, los colores desgastados y los recuerdos”.

¿Qué tipo de cliente sabe apreciar estas piezas cuyo valor va más allá del mero accesorio de moda? Zoe cuenta que quienes mejor entienden su obra suelen ser aquellos “que miran más allá: personas creativas que no temen ser diferentes. La compran muchos diseñadores de joyas. "Me hace muy feliz cualquiera que tenga una de mis piezas no solo por ponérselas sino por el cariño con que las atesoran. Esto no es moda: no es algo que uses un día y descartes en un tiempo. Trata del pensamiento y el alma”.
A Betty le interesa la capacidad de contar historias de las joyas y su valor sentimental. Las joyas que nos ponemos suelen ir ligadas a una historia: a quién perteneció, cuándo y por qué se compró, etc. “Yo utilizo juegos de palabras, mensajes ocultos, secretos y cuentos y disfruto pensando en que el que las ve o las compra participan de esto”. Como si se tratase de un juego, invita a que quienes llevan sus obras “a que se pregunten por qué algunas palabras están subrayadas. Todas las respuestas son válidas”.

Más cerca del planteamiento de diseño de colecciones de accesorios de moda con una finalidad decorativa y comercial, Apréski, piensa en personas que, como a ella, les encante coleccionar cosas. “Me parece positivo que el envoltorio complemente el producto pero también que tenga valor por sí mismo. Los clientes coleccionan el packaging y a veces me escriben pidiendo una caja en concreto porque les gusta el trabajo de un ilustrador, eso me hace especial ilusión”.


Chie Mihara. Calle 20. Septiembre 2012

CHIE MIHARA. ZAPATOS CON VOZ PROPIA


A Chie Mihara la descubrí de la mejor manera que se puede descubrir una diseñadora de calzado: a partir de unos preciosos zapatos. Ver que, tras ese exótico nombre, se encontraba una marca hecha en Alicante me hizo seguirle la pista y no me arrepentí: Mihara es de origen japonés, nacida en Brasil, estudió diseño en Japón y EEUU y ha acabado diseñando zapatos en España. 
 
Con esa trayectoria, la primera pregunta no podía ser otra: ¿qué te ha aportado cada una de estas culturas profesional y personalmente?, ¿dónde sientes que están tus raíces?
Inevitablemente mis raíces están donde nací. Brasil es un país que me gusta muchísimo y siempre siento una extraña añoranza por volver un día... Me encanta Estados Unidos: aprecio lo bien que funciona todo y la forma de ser práctica y sociable de sus habitantes. En Japón viví cuatro años y me quedo con su cuidado por los detalles y lo ordenados, inteligentes, amables y educados que son los japoneses.
España es donde me siento realmente en casa, me gusta su equilibrio entre trabajo y familia, la calidad de vida, lo bien que se come, lo mucho que se habla... (¡yo no!)
Es bueno que no tengo demasiado apego a las cosas, las personas ni las costumbres. Así que desecho y adopto nuevos hábitos sin tristeza alguna, me siento más libre así.

¿Por qué diseñar zapatos?¿cómo fueron los comienzos?
Nunca pensé en crear zapatos aunque sí que me atraía la moda. Después de un tiempo, me harté de ella cuando vivía en Japón, me fui a Nueva York y empecé a hacer escultura. Me encontraba a gusto y aprendiendo mucho, pero a los 3 meses echaba en falta la moda, me pregunté cómo podría aunarlos y entonces surgió la idea de diseñar zapatos. Me apunté al Fashion Institute Technology y dos años más tarde estaba trabajando en una tienda ortopédica y como diseñadora en una empresa Norteamericana.

Viendo tu proceso de creación en los vídeos de tu página web, es evidente que se trata de una tarea creativa pero tus creaciones tienen una vertiente práctica tan importante como la estética, ¿hay una filosofía detrás de tu marca?¿Qué aporta Chie Mihara?
El hecho de haber trabajado en una tienda ortopédica me ha ayudado a ver la importancia de un buen calzado. Todos los días veía mujeres con los pies destrozados a causa de los taconazos, de hormas estrechas, etc. Así que cuando lancé mi línea tenía claro lo que quería. De hecho ¡es tan sencillo hacer un zapato cómodo!. Es cambiar un forro acartonado por uno blando, elaborar una horma que distribuya bien el peso del cuerpo por toda la planta del pie, diseñar un tacón con una base más ancha para dar más estabilidad... Es solo tener la intención de hacer un calzado confortable y usar el sentido común.

Chie, ¿sigues las tendencias?
¡Sí, claro! Me documento mucho. Me encantan los desfiles y me empapo con todo lo visual -diseño gráfico, blogs, arte, etc.-
Cuando empiezo a dibujar, cojo la esencia de todo lo que he visto, no sigo una tendencia en particular, paso todo por mi filtro personal. Es el trabajo de un diseñador: mantener la integridad inspirarse sí mismo y no copiar literalmente lo que ya existe.

¿Hay un concepto detrás de cada colección?
Cada colección tiene una historia. Pero te das cuenta cuando estás trabajando en ella. Al principio las piezas del “puzzle” están sueltas y no sabes de qué va, pero mientras avanzas va tomando forma y te apasiona todavía más. Hacer una colección tiene que ser como escribir un libro para un escritor o pintar un cuadro para un pintor. Me meto en la historia y trabajo fines de semana, me quedo trabajando hasta muy tarde por las noches y ¡no me canso nunca!. Ahora sí, una vez que termino, me olvido rápidamente de ella y necesito empezar una nueva historia.

¿Qué nos espera el próximo otoño?
Muchos zapatos con cordones, abotinados, lunares, blanco y negro, tacones gruesos y voluminosas hormas. Me he inspirado de los viejos internados, la severidad, la institutriz que va desmaquillada, la austeridad. Me gustan los zapatos con calcetines negros caladitos combinados con faldas tubulares o bermudas de tipo escolar.

¿Te dedicas exclusivamente a las tareas de diseño o también intervienes en las estrategias comerciales y de comunicación de la marca?
Lo mío es sobre todo la imagen y la colección pero también veo calidades, soluciono con mi equipo cualquier problema de producción, superviso las ventas... Estoy en todo, menos en lo administrativo y financiero que simplemente detesto. Lo bueno es que tengo la grandísima suerte de tener un marido que es un excelente hombre de negocios.

¿Tienes una meta o sueño profesional por cumplir?
Cuando alcanzas tus metas tienes que plantearte otras nuevas, sino te estancas.
Mi objetivo es mantenerme siempre ilusionada y con alegría de crear nuevas colecciones. No es una tarea fácil, porque te vas haciendo mayor y me imagino que la moda te importa cada vez menos... pero quiero ser como Karl Laggerfeld, sólo hacer muy bien aquello que sé hacer y vivir creando siempre. 
 
Una buena filosofía de trabajo cuyos resultados esperamos seguir disfrutando mucho tiempo.

Micromecenazgo. Calle 20. Abril


























La tahona cultural. Mecenazgo a tu medida
Hasta ahora ser mecenas de arte era un privilegio reservado a unos pocos. Ahora, plataformas como La Tahona Cultural nos acercan la posibilidad de convertirnos en productores de proyectos artísticos en los que creemos y contribuir a hacerlos realidad.  
A menudo necesitamos iniciativas que nos faciliten apreciar el poder que tenemos en nuestras manos. Propuestas que nos dejen sin excusas para no sumirnos en la apatía pensando en todo lo que no hacen políticos y banqueros y empezar a cambiar cosas.

El crowdfunding consiste en la financiación de proyectos culturales mediante pequeñas aportaciones de usuarios a través de la red.

No es solo una labor altruista, nuestra buena acción tendrá un reconocimiento en forma de dedicatoria en el libro cuya publicación hemos hecho posible, entradas para el estreno de la obra de teatro, inclusión del logo de nuestra marca entre los patrocinadores...

Esperanza nos especifica el funcionamiento de La Tahona Cultural: “Los creadores exponen sus proyectos en nuestra plataforma y los internautas colaboran en su financiación con contribuciones desde los 5 a los 500 € a cambio de una “recompensa”.

Cada proyecto tiene 40 días para cumplir con su objetivo de financiación. Si cumplido ese plazo no lo ha alcanzado, el promotor no recibe nada y los donantes no hacen efectiva su donación. Si se consigue el objetivo, el promotor recibe su financiación menos nuestra comisión (8%)”.

Soluciones en tiempos de vacas flacas

Tras esta iniciativa hay tres emprendedoras: Teresa Marcos se encarga del diseño y mantenimiento del portal; Alicia Pire y Esperanza Gimeno, son socias en Etc & R Gestión de la Cultura Global y desde aquí promueven La Tahona Cultural.

Es precisamente en el seno de Etc & R donde surgió el germen de este nuevo proyecto: “estamos en contacto con muchos creadores con proyectos maravillosos que buscan financiación. En muchos casos decíamos que no ya que cada proyecto necesitaba una gran dedicación y el rendimiento no era proporcional al esfuerzo realizado. Las subvenciones también empezaban a reducirse... En este escenario, supimos que este tipo de plataformas tenían mucho éxito en otros países y nos lanzamos a la aventura. Cuando ya teníamos el proyecto elaborado, nos enteramos de que el Ministerio de Cultura iba a apoyar a las empresas que difundieran contenidos culturales en internet, solicitamos una ayuda y la conseguimos”.

Los proyectos
A través de su web, accedemos a siete categorías de proyectos: artes escénicas, artes plásticas, diseño, publicaciones, música, audiovisuales y patrimonio cultural.

“Los primeros proyectos procedían de clientes de Etc & R, pero cada vez son más los que acuden al portal directamente”.
Algunos ejemplos de iniciativas que han presentado en el mes que llevan en el aire:

Female Effects “es nuestro proyecto más multicultural. Se trata de un grupo de jóvenes compositoras procedentes de Francia, Australia, Corea, España, Irlanda y México, que quieren financiar una gira por España y Portugal”.

El libro La Diva en Casa, arquitectura del glamour, del arquitecto Adam Bresnick, “relata las peculiares relaciones entre algunas famosas divas y los arquitectos que hicieron realidad la casa de sus sueños”.

Con el documental Una Puerta al mundo, Jorge Corral Rojas pone el foco de atención en la escuela rural de un pequeño pueblo de Ávila como referente educativo.

Una nueva producción del Conservatorio Superior de Danza María de Ávila, la restauración de un campanario realizado por un discípulo de Gaudí,la antología de relatos Las mil caras del monstruo... Iniciativas artísticas tras las que residen grandes dosis de esfuerzo e ilusión.

Micromecenas generosos


El perfil de micromecenas difiere de sus expectativas cuando se embarcaron en la aventura: “son mucho más generosos de lo que esperábamos. La donación media es alrededor de 25 € y su edad es también superior a la que imaginamos. En general son personas allegadas a los proyectos, que desean promoverlos. Nuestro reto es involucrar a personas que apoyen el proyecto independientemente de que conozcan al creador”.

Para conseguir este objetivo, han basado su estrategia de captación de mecenas en una gran labor de difusión en internet y las redes sociales, pero insisten en que es imprescindible la colaboración de los creadores en este aspecto. “La clave del éxito reside en el trabajo conjunto”.
Haciendo balance del mes que llevan en marcha, ya pueden presumir de que han conseguido financiar dos proyectos. “Nuestra acogida ha sido muy buena, tanto por la prensa como por las instituciones, creadores y micromecenas. Nuestra web lleva más de 6.000 visitas procedentes de 55 países”.

No es casualidad que den tanta importancia a ser conocidas en distintos países: “Nos encanta la diversidad y la multiculturalidad. Pronto estaremos en inglés, portugués e italiano. Latinoamérica y Portugal son dos mercados que nos proponemos invadir.”
Sospecho que los invadidos quedarán contentos.



Calle 20. Entre telas. Septiembre 2011




Hace no mucho tiempo las máquinas de coser eran uno más de la familia y rara era la casa en la que no había una pero en los últimos años parecían relegadas a convertirse en objeto de coleccionista cual máquinas de escribir, más apreciadas por su valor romántico y estético que por el funcional. Para rescatarlas del olvido, llegan iniciativas como los café costura recién inaugurados en Madrid y Barcelona.

Un café costura recupera la idea del ciber-café sustituyendo los ordenadores por máquinas de coser que se alquilan por horas mientras puedes tomar una bebida. Dispuestos a ponérselo fácil a los amantes del háztelo tu mismo que quieren dar un toque personal a lo que visten, ofertan talleres de iniciación a la costura, para que no nos queden excusas.

Pero aún hay más. Costura, en Barcelona, se presenta como una mercería del siglo XXI cargada de servicios añadidos: telas diferentes, alquiler y venta de máquinas de coser, kits importados de Japón con sellos para estampar destinados a customizar ropa y accesorios, rotuladores para tela destinados a convertir tus zapatillas en una prenda única, kits de telas que incluyen patrones sencillos para coser la ropa de los niños... Leyla va más allá y nos cuenta: “Todos los diseños propuestos son susceptibles de realizar con pocas nociones de costura, pero también ofrecemos la posibilidad de que decidas el cómo y nosotras lo hagamos por ti”.
La idea partió de una japonesa, una valenciana y una argentina, “que nos encontramos en la guardería de nuestros hijos y coincidimos en gustos, inquietudes y necesidades”.
Cada una procedía de un ámbito diferente: Sonia tenía una tienda, Asami es dueña del restaurante Bouzu en el que trabajaba y Leyla era empleada de una productora audiovisual. Pero tenían en común que “todas aprendimos a coser de pequeñas y queríamos volver a ponerlo en práctica. La mecha se encendió cuando una de nosotras buscaba desesperadamente una camisa hawaiana que nunca encontró y le hizo pensar en hacérsela ella misma”.

Teresa, al frente del madrileño Teté Café, siempre ha estado rodeada de hilos y telas: su madre era modista, “en un grupo de teatro experimental de Zaragoza comencé haciendo mis primeros diseños para los actores y más tarde estudié Historia de la Indumentaria y Diseño de moda”. Antes de lanzarse a la aventura de abrir un café costura, trabajaba como estilista de vestuario para televisión pero “en un momento de cambio en mi vida me planteé la idea del "DIY" (siglas para el “háztelo tú mismo” inglés) como concepto de negocio creativo”.

Teté Café dispone de tres espacios diferenciados: el café costura; un showroom de ropa vintage y de diseñadores “para los que no tienen paciencia para hacérselo ellos mismos” y una sala destinada a realizar diversos talleres que van desde el bordado con aguja mágica al diseño de tocados y cursos de costura dedicados especialmente a niños y a hombres - “Me pareció una idea divertida y ellos están encantados con la idea” -cuenta Teresa al respecto-.

Más allá de estos establecimientos, los talleres-escuela para aprender a coser empiezan a tener cada día más demanda. Marian, al frente de Living de Crafts, empezó a crear complementos como hobbie pero no tardó en dejar a un lado sus inicios profesionales en el campo del medio ambiente, para lanzar su propia línea de ropa elaborada a mano y enseñar: “primero a través de un canal en youtube sobre costura y manualidades donde realizo tutoriales, reviews y consejos sobre el handmade y después con talleres presenciales”.

No hay más que pasarse por las sesiones organizadas en el centro social autogestionado Tabacalera para encontrar más pruebas de este creciente interés. Allí se puede atender desde a un taller de patronaje africano/occidental hasta al laboratorio de customización de ropa que se ha convertido en la marca de la casa.

Ante este resurgir del mundo de la costura, no es de extrañar que también las materias primas se reinventen y vuelva el interés por crear nuevos estampados textiles. La Casita de Wendy se ha convertido en un referente nacional en la materia: “Empezamos utilizando técnicas más básicas como la serigrafía o pintando a mano y ahora hemos incorporado la estampación digital”. Además de aplicarlo a sus diseños, hace tres años empezaron a impartir clases en El Estudio “pensamos que podíamos compartir las cosas que hemos aprendido. En los talleres de estampación enseñamos desde cómo preparar un archivo para estampación digital a cómo utilizar técnicas manuales como los sellos, el stencil y la serigrafía para estampar con pocos medios y conseguir resultados bonitos y profesionales”.

Silvia Calles impregna todos sus diseños de un inconfundible sello personal estampando sus ilustraciones en prendas cotidianas: “Lo que más me gusta es integrar las ilustraciones en pecheras, bolsillos, pequeños camafeos bordeados con pasamanerías sobre las prendas que diseño. Otra línea de trabajo es la sedigrafía en formatos muy grandes. Ahora estoy diseñando un all over para estampar los forros de las prendas de invierno, serán prendas con sorpresa...”. Le preguntamos por sus comienzos: “quise integrar mis ilustraciones en las colecciones de ropa y complementos que ya hacía. Hace años era difícil vender los cuadros que exponía y decidí trasladarlos a las prendas. Primero fueron prints plastiqueros en camisetas, luego sedigrafía, pero las ilustraciones perdían la textura del lápiz, perdían alma. Por fin encontré la estampación digital, que respeta a cien por cien los trazos”.
Su primera estampación fue la carita aniñada de mirada inquieta que hoy es la bandera de la marca. Por aquel entonces no podía ni imaginar que algún día existiría una colección “Silvia Calles´closet for MUMA Interiores” en la que se comercializarían muebles y ropa de casa
diseñados individualmente. “El soporte digital nos permite fabricar el sofá, mesa o silla con la ilustración, fondos y acabados que el cliente prefiera para su casa, hoteles u oficinas. Se me ha abierto un mundo enorme”.

Vanessa “Lady Desidia” nos cuenta más del proceso de producción de sus estampados: “Todo comienza anotando ideas y dibujando bocetos en papel sobre el tema que he elegido. Escanear y limpiar los dibujos en el ordenador, escalarlos y realizar diferentes composiciones. Decidir si se tratará de un all-over o un posicional estampado en una parte de la prenda, elaborar el rapport que mejor funciona, hacer pruebas de color, de texturas... elegir el tejido y el tipo de estampación, encargar la producción, y cruzar los dedos para que no haya demasiados problemas. Puede hacerse una producción relativamente pequeña. Nosotros preferimos ofrecer ediciones limitadas que podemos mimar, pero afecta a los costes”. Para cuidar el producto final, a Vanessa le gusta colaborar con especialistas: “Diseño los complementos ilustrados, los estampados y dibujo cómo quiero que sean los vestidos. Después delego la confección en alguien que lo hace muy bien. No me he formado como diseñadora de moda, por eso también me gusta hacer colaboraciones con diseñadores con los que conecto y a los que admiro, como las colecciones cápsula con Roberto Navazo o los maravillosos bolsos de La Carola”.

La oferta está servida, ¿alguien más se anima a incluir entre sus propósitos para el nuevo curso la creativa tarea de sumergirse entre telas?

Calle 20. Tiempo de Postales. Junio




















Quizá nuestros buzones reciban menos postales que nunca ahora que nuestros conocidos viajan mucho más, pero el encanto de estos escogidos retales de nuestros peregrinajes vitales permanece intacto y, como muestra, varias iniciativas artísticas las ponen de plena actualidad.


Una postal nos ofrece la posibilidad de compartir con quien está al otro lado del buzón una imagen que habla de viajes, de fragmentos de nuestra vida, de sensaciones y recomendaciones... Una postal es un conciso y evocador contenedor de experiencias y recuerdos.
Quizá sea ahí donde resida el valor de la correspondencia postal que el poeta García Lorca mantuvo con otros artistas de la época y que el prestigioso fotógrafo británico Martin Parr recopila para la exposición itinerante Geografía Postal de la Obra Social de Caja Madrid. También son las postales enviadas por Matisse desde Andalucía las que actúan como punto de partida y hilo conductor de una muestra en torno al pintor montada en el Museo de Bellas Artes de Granada. De vuelta a Madrid, Gilbert & George regresan a Ivory Press con Urethra Postcard Pictures cuatro décadas después de su primera exposición de tarjetas y Enrique Vila-Matas declara a los cuatro vientos su debilidad por coleccionar estas misivas iconográficas con las que llegó a formar una torre que asombraba a cuantos le visitaban en su casa de Barcelona.


Pero no todas las postales están necesariamente ligadas al pasado, desde Inbox (12) están decididos a que artísticas tiras de postales de distintas ciudades del mundo pueblen nuestro buzón con una particularidad: “cada tarjeta está dibujada por un ilustrador que refleja su lugar favorito de la ciudad en la que vive y desde el reverso narra qué convierte ese sitio en especial. De este modo, la publicación sigue conservando la esencia más personal que caracteriza estas cartas y nos acerca a sus autores”, cuentan los impulsores de la iniciativa.
Luisa y Ken relatan que el proyecto surgió de su afición por “la ilustración, los viajes y la nostalgia de abrir el buzón con la ilusión de que nos sorprendiera con una postal”. El resultado es simultáneamente una guía de lugares con encanto recomendados por artistas y un compendio de una selección de los mejores ilustradores de Madrid, Londres, Berlín, Nueva York y Tokio con un formato que permite incluirlo dentro de la categoría libro-objeto.
Ken explica que el nombre de la publicación surgió de esta añoranza de recibir postales: “Inbox (12) establece un paralelismo con el buzón de entrada del correo electrónico al indicar cuántos mensajes por leer tenemos”. Para lograr que el cartero nos complazca con doce postales de la ciudad que elijamos, solo hay que solicitarlo en http://inbox12.blogspot.com.


Otro original proyecto que pretende facilitar una interacción entre creadores y público es Postcards from Paris. Bajo este inspirador título, Anna Liebheart, adalid de la idea, ofrece la posibilidad de que un equipo de artistas recree para nosotros una vida alternativa en la ciudad de la luz. Solo tenemos que dar unas pinceladas sobre qué ingredientes tendría esa otra vida rellenando el formulario de su página web y el mecanismo se pondrá en marcha: un creador mirará París a través de las fantasías que nosotros proyectemos allí. Un día, al volver a su web, encontraremos una historia y una imagen creadas a la medida de nuestros sueños.
Anna cuenta que el proyecto surgió hace 5 años “cuando trabajaba en una librería de Madrid y colocando la sección de turismo encontré un mapa desgastado de París, lo abrí y pensé en la cantidad de posibilidades que tiene una ciudad: sus calles están repletas de historias. Luego miré a la gente que tanto busca escapar, que paga por dejar su propia vida en pequeños períodos de tiempo e ideé inventarles una vida en París. Así comenzó todo, con una chica desplegando un mapa y preguntando a los clientes: “¿le gustaría jugar a tener una vida imaginaria en París?””. Cinco años después Anna retomó el proyecto pero esta vez convocó a otros creadores para colaborar y así “conectar a distintas personas para revisitar París a través de las ficciones de otros. París necesita de gente que se detenga a mirarla desde otras perspectivas”.


El proyecto postal de Paul Paper parte de viajes para los que no es necesario moverse del sofá de casa o la butaca de nuestro cine favorito. Paul declara que “enviar y recibir postales es un pequeño, adorable y pasado de moda acto de amor” y qué mejor modo de agradecer a los personajes de una película que han conseguido “transmitirnos momentos de alegría, tristeza y revelaciones, además de permitirnos sentirlos más reales y cercanos que al vecino de la puerta de al lado”, que invitar a una serie de ilustradores a dibujar en formato postal a una de las figuras de la gran pantalla que haya logrado emocionarlo.
Haciendo gala de su afición al cine, Paul narra que el nombre del proyecto, Postcards to Alphaville, está inspirado en la película Alphaville de Jean-Luc Godard. Para curiosear cuáles son los protagonistas que han conmovido a cada uno de los dibujantes que participan en la iniciativa no hay más que navegar en la web. 


Volvemos a emprender la travesía con Pilar Bavar, que define Postales en tránsito como “un proyecto artístico y participativo”. Pilar ha elaborado durante años postales en técnica mixta. “Las he repartido entre conocidos que las han llevado consigo en sus viajes, las han intervenido con sus escritos, dibujos, recortes, etc. y las han enviado de vuelta. Este proceso ha establecido una red de vínculos entre los participantes, sus viajes y los textos que han elaborado en el reverso”.
Pilar siempre se ha sentido atraída por todo lo que implica el correo postal: “Recibir una carta que viene de otro lugar, ver los sellos, las señales que ha ido marcando el trayecto en la superficie del papel. Trazar el recorrido, imaginar cómo el remitente ha depositado el envío en el buzón. Adivinar por cuántas manos ha pasado el sobre, leer su contenido y sentir un poco del lugar desde el cual fue enviado... Creo que aún existen maneras de disfrutar el correo postal para establecer conexiones entre lugares, personas, recuerdos y acontecimientos. Por eso quise emplear un soporte sencillo y manejable como las postales, para poner a circular pequeñas obras entre personas interesadas e implicarlas en este proceso artístico.”
La documentación y resultados de estas conexiones se han recopilado en el blog y recientemente las 84 tarjetas elaboradas hasta el momento se han publicado en un libro-artista.


Antes de emprender el recorrido por cada uno de estos proyectos, se me ocurre proponer una banda sonora bajo la que abandonar nuestra imaginación a que visite los recovecos sugeridos en estas aventuras postales de la mano de Friend of all the world, del sello discográfico indie-folk alemán Thanks for the postcard. Buen viaje y ¡no os olvideis de enviar una postal!

Calle 20. Multiespacios. Abril




























ESPACIOS DONDE (CASI) TODO ES POSIBLE


El diseño, diversas propuestas artísticas y la artesanía contemporáneos necesitaban un lugar donde mostrarse más allá de los en muchas ocasiones inaccesibles circuitos más convencionales: bienvenidos a los multi-espacios, lugares versátiles capaces de transformarse en tienda, taller o escenario según la ocasión.


Aprovechar un mismo local para ofrecer una propuesta diversificada dirigida a un mismo tipo de público no parece una mala idea. Locales en los que los protagonistas son los jóvenes diseñadores y lo facturado a mano, donde las fronteras entre arte y artesanía se difuminan y confunden, donde es posible encontrar un vestido junto a un fanzine o un tocado, donde es posible disfrutar de una exposición de ilustración, una performance, un concierto o la presentación de un libro... Unos pueden acudir atraídos por un taller en el que estaban interesados y una vez allí encuentran el regalo perfecto para el siguiente cumpleaños o ir a comprarse una camisa especial y quedarse a un recital de poesía...


Sobra decir que los responsables al frente de este tipo de iniciativa no se aburren porque siempre andan planeando el siguiente evento. Hablamos con los impulsores de La Integral (Madrid), Duduá (Barcelona), Fatal de lo mío (Madrid), Ah! (Bilbao), Merengue (Barcelona), La intrusa (Madrid), Oslo (Barcelona) y El Beso (Madrid).


Tras cada uno de estos proyectos, normalmente hay un par de socios fundadores que antes de iniciar esta aventura, se dedicaban a crear objetos similares a los que ahora venden. Esta experiencia previa pone tras el mostrador a gente “que ha experimentado en sus propias carnes la vida de un joven que ama su trabajo y sueña con moverlo y que alguien crea en él” -cuenta Rocío describiendo a Julieta y Andrea Álvarez (El Beso).
Rocío y Belén (Fatal de lo Mío) recogen una auto-definición fácil de extrapolar al resto de protagonistas de esta entrevista: “inquietas, ilusionadas, positivas y perseguidoras de retos. En nuestra cabeza no dejan de bullir montones de ideas”.


La creatividad de las impulsoras se aprecia en cada detalle. Vanesa (Ah!) no para de planear nuevas ideas con las que contribuir a “darle a las piezas hechas a mano o de producción limitada el lugar que se merecen” y cuenta: “Disfruto con mi trabajo porque me permite investigar con la decoración, el escaparatismo y compartir cosas bonitas con mis clientes”. Una de sus últimas propuestas es tiendAH! EfimerAH!: “Es imposible contar con el trabajo de todos los diseñadores que nos gustaría, así que hemos creado un espacio dentro de la tienda en el que por un tiempo limitado le damos la oportunidad a un diseñador de mostrar su trabajo”. También son habituales sus colaboraciones en las acciones del colectivo de artistas de música electrónica y video-creación BIKE, con el que han puesto en marcha proyecciones y la presentación de su tercer trabajo.


Mientras en Fatal de lo Mío valoran compatibilizar la gestión de su multi-espacio con los encargos que reciben como diseñadoras gráficas, Alicia Roselló llegó a Duduá huyendo del ordenador tras estudiar diseño digital y motion graphics: “cuando terminé no quería trabajar más con el ordenador, solo quería hacer cosas a mano. Empecé con el ganchillo y fui probando técnicas, desde el tricot a la serigrafia. Barcelona está llena de cosas y gente creativa pero no encontraba un espacio para mostrar y vender mis productos, por eso abrí Duduá”.


María García y Micocotte cuentan que la idea inicial de La Integral era “reunir en un mismo espacio el trabajo de las dos socias, una marca que alberga producción textil y gráfica. A esto se le unió el trabajo de otros diseñadores, artistas, sellos de música y editoriales. Programamos exposiciones de artistas acompañados por un concierto. Hemos evolucionado sin perder la idea original y tanto empeño ha dado buenos resultados”.


Marina, organizadora de eventos, y Marcos, artista, venían de proyectos muy diferentes, pero coincidieron en abrir Merengue, un espacio respetuoso con el medio ambiente basado en la reutilización, la restauración y el trabajo en equipo, donde artistas de diversas disciplinas pudieran dar a conocer su trabajo y comercializarlo. Además “contamos con un producto propio llamado little tú en el que partir de fotos hacemos una reproducción artesanal del cliente en arcilla polimera”.


También Oslo cuenta con su particular “sello de la casa” porque se trata de un taller abierto donde sus cuatro fundadoras, procedentes del mundo del diseño de moda y complementos, además de dedicar un espacio para la artesanía, la ilustración y todo lo relacionado con objetos hechos a mano; crean vestuarios y atrezzos.


Emprender esta aventura conlleva muchas satisfacciones, todos hablan de la enriquecedora retroalimentación que les supone “estar en contacto continuo con creadores y personas inquietas y el poder ofrecer tus trabajos y los de otros que ellos valoran al público”.


Pero también hay un lado menos positivo: el trato infructuoso con los bancos y la burocracia, gente que no valora el trabajo hecho a mano; Vanesa (Ah!) alude a “ser contable, escaparatista, pinchadiscos, comunity manager, decoradora, relaciones públicas... te tiene que gustar mucho lo que haces sino sería imposible”. Y quizá el más difícil todavía: mantener el negocio.


Una mezcla de todo esto ha llevado a El Beso a su inminente cierre: “ha sido un éxito en prensa, contactos y movimiento creativo pero ha llegado el momento de sumergirse en otros proyectos y esto se ha visto acelerado por la crisis”. En el mismo barrio madrileño surgen nuevas alianzas y La intrusa vuelve a aparecer con energías renovadas de la mano de Con2tijeras, Berenbaum (dirigido por una de las ex-responsables de El Beso), Roberto Navazo y desietecorazones bajo el lema de “un local de y para los diseñadores”.


También Duduá cerró su espacio en 2009 tras 3 años en activo pero ha vuelto reinventada como espacio pop-up que se abre cuando hay un evento: se trata de un local multi-disciplinar para talleres, exposiciones eventuales y tiendas pop-up de jóvenes diseñadores o temáticas.
“Me di cuenta que la tienda "tradicional" no funcionaba, la gente prefiere aprender cómo hacer las cosas. Así que me lancé con los talleres y funcionan muy bien. Nuestro público es entre 20 y 40 años y la gente mayor se sorprende al vernos tricotando. Es un espacio cambiante, cuando hay talleres puedes encontrar mesas y un montón de gente alrededor, cuando hay exposiciones el espacio es más minimalista y cuando hay alguna tienda pop-up cambia por completo”


Esperamos que sigan surgiendo fórmulas para que este tipo de espacios tengan larga vida y el arte, el diseño y la artesanía contemporáneos sigan acercándose a pie de calle.

Calle 20. Collage: imágenes que no caducan. Diciembre 2010





























Cuando se trata de buscar imágenes para montar un collage, los medios impresos dejan de tener fecha de caducidad. Las noticias a las que acompañaban las fotos se convierten en meras agrupaciones de distintas tipografías y las fotos cobran valor por sí mismas. Paseamos por el panorama del collage actual en España y el uso de imágenes de tiempos pasados.

Las antiguas revistas, los libros con hojas carcomidas y papeles que amarilleaban olvidados en los cajones de las casas de nuestros abuelos vuelven a tener una segunda vida en manos de estos aficionados a imaginar nuevas posibilidades figurativas tijeras en mano.

Casi todos empezaron a hacer collage como un hobbie pero cada uno llegó a él siguiendo su propio camino. Dejamos que cada uno nos hable de sus inicios antes de meternos en materia: Los más precoces del grupo fueron Daniel Estheras (Madrid, 1987) y Dani Sanchís (Dénia, 1976) que recuerdan que su afición por recortar les viene de niños. Francisca Pageo (Murcia, 1983) cuenta que todo surgió “de manera paralela a mis diarios escritos cuando comencé a trabajar como asistente de fotógrafo y mi interés por todo lo visual aumentó”. Raúl Lázaro (Alicante, 1980) recurrió a esta técnica “huyendo del hiperrealismo, los renders y las ciudades virtuales que nos venden. También por esa capacidad para sugerir historias y vidas cruzadas tras de sí”. Julio Falagán (Valladolid, 1979) vivía cerca de un vertedero mientras estudiaba en la facultad de Bellas Artes, “allí descubrí el potencial de los despojos. Empecé haciendo ensamblajes tridimensionales y de ahí me pasé al collage. Es el mismo método de trabajo, pero más cómodo: el papel ocupa menos espacio que las chapas y las maderas”.

El caso de Mario Nofre, conocido como Artista Di Merda (Godall,Tarragona, 1975 ), fue más complejo: “durante mucho tiempo tuve cierto conflicto para representar algunas ideas: buscaba un procedimiento que diera forma a lo que quería hacer. Quería huir de cualquier gesto o trazo en las ilustraciones que imprimiera personalidad y que lo identificara con una forma de trabajar concreta. Prefería lo aséptico y la impersonalidad de lo ajeno. De esta manera me encontré con el encanto de la historia robada, el reciclaje de historias que conforman una nueva, con elementos que cumplen una función muy distinta de la inicial. Además, el collage proporciona una inmediatez que no hay en otros procesos de creación”.

Hay un paso del collage a la recuperación de imágenes del pasado, Francisca Pageo, bajo el pseudónimo de misspaq, afirma trabajar “desde la intuición” y asocia a su personalidad “un tanto melancólica y bastante imaginativa” el hecho de que le encante el toque de las imágenes de otras épocas. “Puedes crear historias y sensaciones de otros tiempos estando en el presente. Es como traer la memoria del pasado a nuestros días, pero enfocándolo desde un punto de vista actual y personal”. Para Mario Nofre, “las imágenes vintage suponen, en el momento de empezar cualquier trabajo, un punto de partida que lleva implícito una carga conceptual importante. Partir de ahí es mucho más fácil que enfrentarte a la hoja en blanco. Por otra parte, el gusto por las imágenes vintage en absoluto procede de una añoranza por el pasado. Cualquier tiempo pasado, sólo por el mero hecho de ser pasado, nunca es mejor. La imágenes vintage, en cuanto a la relación con el tiempo, sitúan al espectador en una posición de poder. Conocemos la historia posterior a aquella imagen y por ello nos seduce la inocencia que destilan, su ingenuidad. Puede ser una fotografía de la partida del Titanic o un cartel de la américa de los 50 donde se anunciaban los beneficios del tabaco para la salud. Percibir la ignorancia ajena nos reconforta y nos fascina. Todavía más si hay algo trágico en ella”. Daniel Estheras añade otra ventaja: “que no se identifique demasiado al personaje. Si utilizas fotos de hace años, la gente ya no se acuerda”. Dani Sanchís, sin embargo, se desvincula de esta relación con lo retro: “no me siento nada relacionado con la etiqueta "vintage" pese a que la materia prima para mis collages sean imágenes que puedan sugerirlo. Son las imágenes antiguas, de otra época y asimiladas por la cultura visual las que se cuelan en mi escritorio pidiendo ser utilizadas en mi trabajo, pero no sólo esas, también cualquier imagen que me sirva para poder contar aquello que se me antoje en el momento de sentarme a hacer un collage. Me atrae la imagen en general, aquella que conviviendo con otra alcanza un nuevo significado. Hallazgos visuales de uno u otro perfil inesperado a favor de una conspiración en forma de collage”.

“¡Collage analógico siempre!” - exclama Francisca Pageo-. “No podría hacer collages sino puedo tocar el material con el que trabajo, necesito usar las manos. Creo que los que nos dedicamos a esto tenemos una gran cantidad de energía, y que a través del acto de cortar y pegar logramos canalizarla un poco. Además, creo que es una manera bastante creativa y original de reciclar. De todas maneras, si el fondo de un collage o su tono de colores no me convence; no le digo que no a modificarlo un poco con Photoshop”. Raúl Lázaro explica que “siempre me ha gustado tocar, doblar, oler el papel, ver cómo cambian sus colores y sombras con el sol. Y eso sólo lo permite el collage analógico. Me resulta más sencillo trabajar con la mesa llena de papeles y recortes que en una carpeta del ordenador”.

Otra de las características comunes a casi todos los artistas que hacen collage es la acumulación de imágenes y todo tipo de papeles susceptibles de ser transformados en composiciones propias. Raúl ha publicado recientemente un libro titulado “Síndrome de diógenes”: “tengo varias cajoneras llenas de papeles y revistas. Algunos sobres llenos de recortes por temas y algunos libros de segunda mano comprados listos para mutilar”. Daniel Estheras cuenta más: “Todo esto comienza a dar un poco más de miedo cuando arrancas hojas de revistas de todos sitios (la consulta del dentista, en casa de tus amigos, ...) Pero en mi caso se trata más de un diógenes de cartones, hojas viejas, papeles,... Si alguien tiene algo de esto que quiera enviarme ¡que contacte conmigo!” -dice bromeando-. Julio, que a menudo rescata cuadros abandonados que utiliza como base de sus collages, se autoproclama “purista”a la hora de realizar su obra: “no utilizo photoshop, y por lo tanto tienes que tener suficientes imágenes para poder elegir cuál es la mejor en cada momento. Cuantas más tengas más complejo es, y más satisfactorio es el resultado. Yo soy muy Diógenes, siempre que voy a otra ciudad u otro país, lo primero que pregunto es dónde y cuándo ponen el mercadillo. Me gusta el olor a humedad de las revistas viejas”.

Francisca reconoce que su gusto por los objetos de otras épocas no se limita a las imágenes que utiliza en sus collages: “lo retro siempre ha estado presente en mi vida. En realidad esto de coleccionar parece ser genético, mi casa es grande y mis padres guardan muchas cosas de las que usaban antes, es imposible que no me haya influenciado. Además soy una apropiadora empedernida del ajuar de mi madre: las tazas de desayuno, el set de picnic, la maleta de fin de semana, sus juegos de mantelería bordados, las colchas para la cama... me parecen preciosos.” Para Estheras las tiendas de antigüedades son “pequeños museos” y recuerda que “cuando iba a la casa del pueblo siempre andaba rebuscando cosas antiguas. Siempre me ha encantado eso a lo que ahora se le llama vintage y se le añade un valor superior”.

Es a estas alturas del reportaje cuando una se da más cuenta de su extensión limitada, cuando casi no queda espacio para mencionar referencias como Joan Brossa, Josep Renau, Alexis Anne Mackenzie o los artistas pop de las décadas de los cincuenta y sesenta; sin espacio para contar que el tema de los derechos de autor al emplear fotografías ajenas es algo que, en rasgos generales, no les ha condicionado de manera especial en la selección de imágenes del pasado aunque a medida que esta afición personal ha empezado a tener más repercusión pública y profesionalizarse, ha sido un elemento más para sentirse más cómodos utilizándolas... Espacio para detenerse un poco en las obras de cada uno de ellos y ensalzarlas como les corresponde. Esa tarea la dejamos en vuestras manos, no dejéis de consultar sus páginas web...