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Masha Reva. NEO 2. Julio 2014


La diseñadora ucraniana presenta Odessa Series/ En su segunda colaboración con Syndicate of Kiev, reinterpreta el gusto de los ucranianos por el lujo y lo kitsch/ Comprometida con su país, dedica colección a los héroes que luchan contra la corrupción y la tiranía


Londres: “Estoy estudiando en la Central Saint Martins. He parado un año pero espero acabar el próximo marzo. Desde la distancia, he podido analizar quién soy cuando estoy fuera de casa, qué es único en mí y de qué sentirme orgullosa”.

Lujo: “Todos los ucranianos tenemos ese extraño gusto por el lujo en nuestro yo más profundo. Está en nuestra cultura el deseo de aparentar un estilo de vida lujoso. Me di cuenta analizando los chistes que la gente hacía sobre nuestros gustos. Yo lo encuentro cool porque los demás no lo tienen, es una seña de identidad. He exagerado esta idea de lujo y la he puesto en una sudadera destinada al consumo de masas. Era una contradicción que me parecía interesante.”
Syndicate of Kiev: “La marca no me da pautas a la hora de diseñar, me guío por mi intuición. Puede ser arriesgado, pero me gusta pensar que la combinación de lo conceptual y lo comercial es interesante y accesible al mismo tiempo. Ya estoy trabajando en mi tercera colección con ellos”.
Estampados: “Son el resultado de un proceso de reciclaje de fragmentos de distintas imágenes que voy modificando y combinando.”
Target: “Hago mis prendas para alguien a quien le gusta soñar y analizar, a veces con un poco de sarcasmo. Ahora estoy familiarizada con una producción más comercial pero espero ascender de nivel en un futuro próximo produciendo una temporada completa”.
Odessa: “Mi casa está en el sur donde la gente es apasionada y tiene la idea de que más es mejor. El verano pasado vi allí una exposición del director de cine de culto Paradzhanov y fue muy inspirador para mí, por eso nombré así la colección.”
Kiev: “Siempre he viajado entre Odessa, donde vive mi familia, y Kiev, donde es más fácil trabajar por ser la capital, pero no puedo imaginarme a mí misma viviendo en una ciudad durante mucho tiempo”.
Ucrania: “Me gustaría destacar que en Ucrania no tenemos problemas nacionalistas peligrosos entre quienes hablan ucraniano y quienes hablan ruso, como inventan los medios rusos. Somos un país pacífico que queremos una nación moderna, no volver a la URSS. Tenemos un proyecto solidario para apoyar a las víctimas de las protestas donde puedes comprar una de mis camisetas www.protestesheart.com. Estaré feliz si puedo ayudar a alguien.”

Comunicación: “Mi objetivo es establecer comunicación con el espectador y la moda es una de las muchas maneras de comunicarme, la más interesante para mí por el momento. No creo que sea una buena diseñadora, más bien una soñadora.”

Espacios Creativos: Fauna y Flora. El Costurero Magazine






Texto Luisa Bernal
Fotos Sandra Rojo

Tras Fauna y Flora están Marta, Óscar y un montón de delicados complementos en tonos pastel. Están la naturaleza y “una actitud ‘slow’ y sencilla que intentamos que impregne nuestra marca, nuestras piezas, nuestra forma de trabajar y nuestra vida. Una especie de contraposición a los valores de la vida urbana: estrés, monotonía, consumismo, despersonalización...”

Cuando Marta acabó el agotador rodaje de “Lo Imposible” (en el que trabajó como secretaria de producción) y empezó a usar las manos para crear y desconectar así del teléfono y el ordenador, no imaginó que esta “revelación vital” pudiera acabar convirtiéndose en su medio de vida. El momento decisivo llegó cuando la llamaron para volver a trabajar: “Tenía la certeza de que lo peor no era el cansancio físico y mental sino que mi trabajo era incompatible con la vida que quería: en casa, cerca de mi familia, con hijos... Tuve que elegir entre ‘mi profesión’, que me permitía ganar mucho dinero pero me robaba la vida, y ‘mi sueño’ de trabajar en Fauna y Flora. Salté casi sin red por mi sueño y creo que desde ese momento cambió la energía con la que me dedicaba a ello y conseguí no solo llegar a fin de mes sino, al cabo de un año,  plantearnos que Òscar dejara su trabajo como gestor cultural para incorporarse al 100% a Fauna y Flora. El fin era agarrar las riendas de nuestras vidas y vivirlas como nosotros la entendemos: con calma y pasión para disfrutar cada día” Ahora sus metas son la internacionalización de la marca “y encontrar un taller en el pueblo para trabajar también allí y pasar temporadas cerca del bosque”.

¿Cómo es vuestro proceso de trabajo?

Invertimos muchas horas en buscar piezas especiales y bonitas. Para esta temporada queríamos trabajar con minerales y madera y hemos pasado meses seleccionando piedras, formas, proveedores... Dedicamos mucho tiempo a buscar proveedores. Queremos trabajar lo máximo posible con proveedores locales para generar actividad a nuestro alrededor.
A veces las ideas surgen jugando a combinar piezas que ya tenemos en el taller. Al final, el trabajo creativo representa menos del 10% de las tareas. El 90% es producción, gestión y números, y hay que tomarlo con las mismas ganas.

Uno de los mayores placeres de hacer un pedido a Fauna y Flora es el momento de recibir el paquete. El envoltorio ya es una sorpresa que demuestra con cuánto cariño y buen gusto se ha preparado. ¿Es vuestro truco extra para fidelizar clientes?

Forma parte de la esencia handmade, el envoltorio tiene casi tanta importancia como el contenido. Es lo que humaniza nuestras marcas, las hace cercanas y diferencia de las grandes, donde la experiencia de compra parece robotizada. Nosotros cuidamos los detalles y dedicamos mucho tiempo a personalizar el packaging.  Es bastante trabajo extra pero la gente lo valora muchísimo.

Vuestro blog no se limita a mostrar vuestras creaciones, abre una ventana a lo que os gusta, lo que os inspira, lo que cocináis...

Fauna y Flora impregna todo lo que nos rodea. No sólo es nuestra forma de ganarnos el sueldo, sino también nuestra manera de entender y vivir la vida. Intentamos que eso se vea a través del blog. Es uno de los aspectos que más queremos trabajar.

¿Qué es lo mejor y lo peor de trabajar en pareja?

Llevamos 10 años de relación y compartimos la misma visión sobre qué es el trabajo y cómo hay que hacerlo, la misma entrega y objetivo vital. Además, nos gusta pasar tiempo juntos. Lo menos bueno es que el trabajo acaba invadiendo todos los aspectos de tu vida. Es difícil poner límites cuando tu negocio eres tú, lo compartes con tu pareja y encima lo tienes en casa.

¿Qué es lo que más os gusta de vuestro estudio?

Nos gusta que es amplio, tranquilo, luminoso y ventilado. Es suficientemente grande como para poder tener tres zonas de trabajo: el taller de montaje con su zona de empaquetado, la parte de oficina y un pequeño espacio de costura. Yo estoy básicamente instalada en la zona de montaje y Òscar ocupa la zona de oficina (él lleva las cuentas, las tiendas y los papeleos). 
Queríamos una mesa grande para trabajar los dos a la vez y terminamos haciéndola con una encimera de cocina de 3 metros. Para lo demás, hemos aprovechado cajas, cajones viejos y palets que hemos encontrado en la calle.

Entrevista y tutorial de Cherubina. El Costurero. Septiembre


No sé si cuando la madre de Ana García le recomendó que hiciera de su pasión su trabajo podría haber imaginado que esa pasión le iba a llevar tan lejos. Seguir su pasión por la moda y el oficio de la sombrerería la llevó a aparcar las oposiciones a la carrera juducial y fiscal, empezar a diseñar bolsos y artículos de bisutería y, animada por la buena acogida de sus creaciones, formarse en la London College of Fashion. Cuando volvió a Sevilla, abrió su primera tienda de tocados, sombreros y complementos elaborados a medida o en series limitadas de forma artesanal.
Ana habla de los inicios de Cherubina hace diez años y cuenta que bautizó su marca con el nombre de su abuela gallega: “una persona fuera de lo común que me sigue inspirando y dando ánimo diariamente aunque ya no esté”. También recuerda que comenzó “en un local muy pequeñito con una máquina de coser y mucha ilusión por mostrar al mundo toda mi creatividad. Desde el principio fue un no parar. Hasta ahora no sé lo que es el descanso”. Quizá sea una mezcla de esa creatividad, esa constancia y su buen hacer los que le han valido el premio a la empresaria del año 2008 otorgado por la Cámara de Comercio de Sevilla y el premio Aster al mejor emprendedor que entrega ESIC.
Ana se encarga de elaborar cada diseño “a mano, desde cero y uno a uno. La importancia se la doy a los acabados, quiero que nuestros clientes sientan que tienen joyas entre sus manos. En general estoy siempre trabajando con las máquinas y con las manos. Empiezo con una idea y la elaboro de principio a fin, hasta el último acabado”.
Encargada como está de todo el proceso de creación, Ana cuenta que no puede pasar todo el tiempo que le gustaría en la tienda de cara al público: “Me encantaría tener todo el tiempo del mundo para atender a toda mi clientela y elaborar los sombreros, tocados y complementos a la vez, pero no es posible. Hoy en día me cito casi en exclusiva con las novias, que son las que necesitan una atención más especial por mi parte”.
Por suerte, la marca sevillana cuenta en la actualidad con profesionales que asesoran a sus clientas para lograr que cada una destaque de forma personalizada. Entre los miembros del equipo, hay una persona muy especial para Ana: “mi hermana Lucía es mi mano derecha, es la que lleva el marketing y la comunicación”.
Ana reconoce la importancia que conceden a las redes sociales: “nos ocupan la mayor parte del día. En Facebook interactuamos instantáneamente con los más de 8.000 seguidores que tenemos. Nos dan sus opiniones y nos guían mucho en nuestro trabajo diario. En Pinterest también tenemos una comunidad internacional muy activa que a su vez da a conocer nuestro trabajo por todo el mundo”.
La historia de la indumentaria está íntimamente ligada a los complementos que acompañaron la ropa en cada momento, si Ana tiene que quedarse con una época, ésa es la victoriana “me gusta muchísimo su buen hacer y su elegancia”. Además de ese período, sus piezas respiran de todo lo que le rodea: “el cine, el street style, Nueva York, París... También lo retro y personajes como Isabella Blow o Elsa Schiaparelli”.
Seguro que alguien al frente de una marca que no se conforma con distribuir sus creaciones en tiendas nacionales que concuerdan con su estilo y en los Corte Inglés de las principales ciudades, y que ha empezado a abrir mercado en Asia; tiene grandes proyectos por cumplir: “me encantaría crear una línea de trajes de novia con la marca Ani Bürech, la marca especializada en novias y en tocados de alta gama de Cherubina”. ¿Sabéis de dónde viene este nombre que evoca a sofisticada dama alemana? Probad a leer Cherubina al revés.
Tengo la impresión de que Ana García alcanzará su sueño.


PIES DE FOTO:
“Intento transmitir una imagen impecable, muy limpia, romántica e innovadora a la vez”.
“Llevo en los genes la vena artística de mi madre, era profesora de BBAA y es la que me lo va enseñando todo”.

Moda en Amberes. Aún queda mucho por inventar...

El pasado fin de semana Amberes se convirtió en punto de encuentro de amantes, fabricantes y diseñadores de moda, agencias de estilismo, prensa y cualquier persona en busca de inspiración creativa. El motivo: el desfile anual del Departamento de Moda de la prestigiosa Artesis - Plantijn Hogeschool en el que estudiantes provenientes de una gran variedad de países y culturas presentaron sus colecciones.

Comienza a sonar el intenso tema principal de la banda sonora de 2046 y la pasarela se puebla de mujeres-ventanal. El recién graduado diseñador belga Wim Bruynooghe consigue sumergirme con sus poéticas creaciones en una colección que explora la relación entre un artista y su musa y cómo la personalidad de la musa queda cubierta por los ideales del artista.



La coreana Minju Kim, ganadora del H&M Design Award 2013 y cuyo diseño fue el protagonista del cartel de esta edición, confió en su lema “tus manos nunca te traicionan” para presentar una colección en la que los nuevos materiales tejidos artesanalmente y los volúmenes eran los protagonistas de una historia en la que la diseñadora buscaba la belleza de lo inesperado. 


La alternancia de tejidos protagonista de la colección inspirada en los Sioux, “Keen at Ease”, de Misora 
Nakamori

 

 

El viaje a Perú de la mano de la colorida colección “Keep in Balance” de Marketa Martiskova. 




 

Los juegos de volúmenes y movimiento de la colección “Ravine Resort” de Yuki Hashimoto


 

Las lujosas amas de casa de Felix Böhm cubiertas de perlas y rígidos delantales. 

Jezabelle Cormio moviéndose en su colección The Continental por un terreno movedizo entre los tejidos lujosos y los baratos para vestir a un hombre que cumple los estereotipos del hombre clásico que consigue ser atractivo pese a su mal gusto. 

La reinterpretación del mito de Daphne hecha por Jack Davey. 

Las nuevas razones para la esperanza de que no todas las posibilidades están agotadas en la moda masculina, gracias a diseñadores como Mattia Vanseveren, Casper Werner o Jino Lee... 

Definitivamente, nada como pasarse por esta pasarela de prometedores talentos para convencerse de que el mundo de la moda nos seguirá sorprendiendo.

Envoltorios de abrir y guardar. Calle 20. Febrero

Continentes que importan

Si te dedicas al diseño de complementos, es fácil adivinar que tus futuros clientes aprecian la belleza. Nos acercamos a tres diseñadoras de joyas que tienen muy en cuenta que la belleza de sus piezas comienza con la presentación y este pequeño detalle marca una gran diferencia.

A veces, los envases trascienden de su función protectora y su intención identificadora de una marca para convertirse en parte de la obra que contienen y añadirle un marco estético y semántico dispuesto a hacer nuestras delicias.
Hay una historia detrás de cómo Zoe Arnold, Betty Pepper y Lucía Vergara (Après Ski), acabaron interviniendo el continente de sus complementos en pos de multiplicar su capacidad de transmitir sensaciones.

Zoe cuenta que desde pequeña le gustaba decorar cajas. Le fascinan los envoltorios que se convierten, no solo en el contexto de la joya, sino en una especie de pequeño museo portátil. “Mis piezas son conocidas por ser inusuales y extravagantes, con un halo surreal, como si se tratase de tesoros desenterrados de las profundidades de nuestras cabezas. Son a menudo delicados y complicados con el uso de diversos materiales y técnicas. No me limito a emplear materiales preciosos. Me guío más por las formas y emociones que provocan que por su uso como símbolo de estatus monetario”."La caja actúa como un marco que añade otra capa de contenido y puede plantear un reto: «buscar una asociación que relacione satisfactoriamente la imaginería del continente con la de la pieza interior».

Lucía cuenta que la idea de que el packaging tuviera el formato de caja de cerillas se le ocurrió junto al artista Antonio Ladrillo (uno de los colaboradores que han customizado una serie de sus cajas). “Nos encantó la idea de que el exterior fuera una especie de soporte publicitario, como antiguamente. Nos pareció interesante colaborar con ilustradores que pudieran dar su trabajo a conocer a través de mi producto”. Hasta la fecha, Lucía ha contado con amigos o conocidos a los que admira pero reconoce que, ahora que vive en Londres, tiene una lista pendiente de ilustradores ingleses con los que le gustaría colaborar. “Les doy libertad total, la única limitación es que la impresión ha de ser a una tinta o dos”.

La inspiración literaria está muy presente en las piezas de Zoe Arnold y Betty Pepper. Zoe es poeta y toma sus poemas como punto de partida para la creación de sus piezas. Betty sueña con volver la vista atrás en el futuro y encontrar que ha creado una biblioteca secreta de libros/cofres de joyas con historias dentro de historias. “Me gusta usar libros antiguos como lecho narrativo en el que descansan mis piezas”. Betty suele usar libros “huérfanos” encontrados en mercadillos benéficos. “Me inspira la forma en que hablan de dónde han estado o a quién han pertenecido, independientemente de su contenido. Sus inscripciones, sus aromas, las pistas de cómo han sido tratados o maltratados...”
El principio de todo fue la serie Book keeping, basada en el poema de John Wood “Poem for Everyman”, que habla sobre lo que escondemos de nosotros mismos y lo que mostramos a los demás. “Pensé en la frase “nunca juzgues un libro por sus tapas” y, a partir de ahí, empecé a construir una biblioteca secreta en las que las cosas no siempre son lo que aparentan. Los libros eran cajas de joyas y las joyas no están hechas con los materiales tradicionales”.
Acorde con su gusto por recuperar objetos que han tenido una vida anterior, a Betty le gusta reutilizar telas antiguas como componente esencial de sus accesorios. “Me da pena la facilidad con que se desechan las prendas textiles después del tiempo y la ilusión invertidos en su elaboración. En las joyas, aún hay trazos de los perfumes, los patrones, los colores desgastados y los recuerdos”.

¿Qué tipo de cliente sabe apreciar estas piezas cuyo valor va más allá del mero accesorio de moda? Zoe cuenta que quienes mejor entienden su obra suelen ser aquellos “que miran más allá: personas creativas que no temen ser diferentes. La compran muchos diseñadores de joyas. "Me hace muy feliz cualquiera que tenga una de mis piezas no solo por ponérselas sino por el cariño con que las atesoran. Esto no es moda: no es algo que uses un día y descartes en un tiempo. Trata del pensamiento y el alma”.
A Betty le interesa la capacidad de contar historias de las joyas y su valor sentimental. Las joyas que nos ponemos suelen ir ligadas a una historia: a quién perteneció, cuándo y por qué se compró, etc. “Yo utilizo juegos de palabras, mensajes ocultos, secretos y cuentos y disfruto pensando en que el que las ve o las compra participan de esto”. Como si se tratase de un juego, invita a que quienes llevan sus obras “a que se pregunten por qué algunas palabras están subrayadas. Todas las respuestas son válidas”.

Más cerca del planteamiento de diseño de colecciones de accesorios de moda con una finalidad decorativa y comercial, Apréski, piensa en personas que, como a ella, les encante coleccionar cosas. “Me parece positivo que el envoltorio complemente el producto pero también que tenga valor por sí mismo. Los clientes coleccionan el packaging y a veces me escriben pidiendo una caja en concreto porque les gusta el trabajo de un ilustrador, eso me hace especial ilusión”.


Chie Mihara. Calle 20. Septiembre 2012

CHIE MIHARA. ZAPATOS CON VOZ PROPIA


A Chie Mihara la descubrí de la mejor manera que se puede descubrir una diseñadora de calzado: a partir de unos preciosos zapatos. Ver que, tras ese exótico nombre, se encontraba una marca hecha en Alicante me hizo seguirle la pista y no me arrepentí: Mihara es de origen japonés, nacida en Brasil, estudió diseño en Japón y EEUU y ha acabado diseñando zapatos en España. 
 
Con esa trayectoria, la primera pregunta no podía ser otra: ¿qué te ha aportado cada una de estas culturas profesional y personalmente?, ¿dónde sientes que están tus raíces?
Inevitablemente mis raíces están donde nací. Brasil es un país que me gusta muchísimo y siempre siento una extraña añoranza por volver un día... Me encanta Estados Unidos: aprecio lo bien que funciona todo y la forma de ser práctica y sociable de sus habitantes. En Japón viví cuatro años y me quedo con su cuidado por los detalles y lo ordenados, inteligentes, amables y educados que son los japoneses.
España es donde me siento realmente en casa, me gusta su equilibrio entre trabajo y familia, la calidad de vida, lo bien que se come, lo mucho que se habla... (¡yo no!)
Es bueno que no tengo demasiado apego a las cosas, las personas ni las costumbres. Así que desecho y adopto nuevos hábitos sin tristeza alguna, me siento más libre así.

¿Por qué diseñar zapatos?¿cómo fueron los comienzos?
Nunca pensé en crear zapatos aunque sí que me atraía la moda. Después de un tiempo, me harté de ella cuando vivía en Japón, me fui a Nueva York y empecé a hacer escultura. Me encontraba a gusto y aprendiendo mucho, pero a los 3 meses echaba en falta la moda, me pregunté cómo podría aunarlos y entonces surgió la idea de diseñar zapatos. Me apunté al Fashion Institute Technology y dos años más tarde estaba trabajando en una tienda ortopédica y como diseñadora en una empresa Norteamericana.

Viendo tu proceso de creación en los vídeos de tu página web, es evidente que se trata de una tarea creativa pero tus creaciones tienen una vertiente práctica tan importante como la estética, ¿hay una filosofía detrás de tu marca?¿Qué aporta Chie Mihara?
El hecho de haber trabajado en una tienda ortopédica me ha ayudado a ver la importancia de un buen calzado. Todos los días veía mujeres con los pies destrozados a causa de los taconazos, de hormas estrechas, etc. Así que cuando lancé mi línea tenía claro lo que quería. De hecho ¡es tan sencillo hacer un zapato cómodo!. Es cambiar un forro acartonado por uno blando, elaborar una horma que distribuya bien el peso del cuerpo por toda la planta del pie, diseñar un tacón con una base más ancha para dar más estabilidad... Es solo tener la intención de hacer un calzado confortable y usar el sentido común.

Chie, ¿sigues las tendencias?
¡Sí, claro! Me documento mucho. Me encantan los desfiles y me empapo con todo lo visual -diseño gráfico, blogs, arte, etc.-
Cuando empiezo a dibujar, cojo la esencia de todo lo que he visto, no sigo una tendencia en particular, paso todo por mi filtro personal. Es el trabajo de un diseñador: mantener la integridad inspirarse sí mismo y no copiar literalmente lo que ya existe.

¿Hay un concepto detrás de cada colección?
Cada colección tiene una historia. Pero te das cuenta cuando estás trabajando en ella. Al principio las piezas del “puzzle” están sueltas y no sabes de qué va, pero mientras avanzas va tomando forma y te apasiona todavía más. Hacer una colección tiene que ser como escribir un libro para un escritor o pintar un cuadro para un pintor. Me meto en la historia y trabajo fines de semana, me quedo trabajando hasta muy tarde por las noches y ¡no me canso nunca!. Ahora sí, una vez que termino, me olvido rápidamente de ella y necesito empezar una nueva historia.

¿Qué nos espera el próximo otoño?
Muchos zapatos con cordones, abotinados, lunares, blanco y negro, tacones gruesos y voluminosas hormas. Me he inspirado de los viejos internados, la severidad, la institutriz que va desmaquillada, la austeridad. Me gustan los zapatos con calcetines negros caladitos combinados con faldas tubulares o bermudas de tipo escolar.

¿Te dedicas exclusivamente a las tareas de diseño o también intervienes en las estrategias comerciales y de comunicación de la marca?
Lo mío es sobre todo la imagen y la colección pero también veo calidades, soluciono con mi equipo cualquier problema de producción, superviso las ventas... Estoy en todo, menos en lo administrativo y financiero que simplemente detesto. Lo bueno es que tengo la grandísima suerte de tener un marido que es un excelente hombre de negocios.

¿Tienes una meta o sueño profesional por cumplir?
Cuando alcanzas tus metas tienes que plantearte otras nuevas, sino te estancas.
Mi objetivo es mantenerme siempre ilusionada y con alegría de crear nuevas colecciones. No es una tarea fácil, porque te vas haciendo mayor y me imagino que la moda te importa cada vez menos... pero quiero ser como Karl Laggerfeld, sólo hacer muy bien aquello que sé hacer y vivir creando siempre. 
 
Una buena filosofía de trabajo cuyos resultados esperamos seguir disfrutando mucho tiempo.

Muñecos que son arte. Calle 20. Junio 2012



Las madres ya no podrán decir lo de “ya eres mayor para jugar con muñecos”. Los softies están aquí para demostrar que no hay edad para que un muñeco de tela sea el protagonista de nuestras estanterías. Eso sí, no sirve un muñeco cualquiera...
A mí -que cuando era pequeña siempre dejaba arrinconadas a las muñecas en pos de casi cualquier otra distracción- ahora se me abre la boca con estos softies o muñecos de autor hechos de tela que son toda una oda a la imaginación. La explicación a que con el tiempo estos otros muñecos hayan logrado cautivarme no puede ser otra que porque su estética particular y su elaboración de manera artesanal, que les convierte en objetos únicos, los acerca a un mundo entre el juego y el arte. Un estadio que los hace perfectos para despertar los resquicios de infancia que conservamos y satisfacer nuestro gusto por las cosas bonitas y especiales.
Nada mejor para sumergirnos en este mundo que entrevistar a tres creadoras con un universo muy personal: las responsables de Lana Pelana, Misako Mimoko y Jipi Jipi.


Los comienzos

Cada una llegó a esta actividad siguiendo un camino diferente: Marta (Lana Pelana) empezó a crear sus propios muñecos con la intención de que lo que dibujaba cobrase una vida de la que no era capaz de dotarlos en el papel. “No quería que mis muñecos parecieran bebés de trapo, sino personajes sacados de dibujos o garabatos en tres dimensiones”. María (JipiJipi) es hija de una modista pero nunca se había interesado por el mundo de la costura hasta que tuvo a su hija y decidió dejar su trabajo como directora de casting para poder dedicarle más tiempo. Eva (Misako Mimoko) empezó a trabajar con materiales textiles cuando estudiaba bellas artes “me interesaban artistas como Annette Messager, Tony Ousler, Mike Kelley,Tracy Emin, Sarah Lucas… que incorporaban elementos de la vida cotidiana a sus obras y utilizaban mucho prendas de ropa y muñecos para construir personajes. Dejé de hacer cosas durante un tiempo, pero lo retomé tras asistir a unos talleres de amigurumi”.
 
Las primeras veces tienen un don especial para grabarse en la memoria y los primeros softies no iban a ser menos, Lana Pelana cuenta que el suyo fue un regalo de cumpleaños para su pareja, “una especie de mini él. El regalo quedó raro, parecía un muñeco de vudú. Eso fue hace unos cinco o seis años y desde entonces he aprendido mucho, tanto en el cosido como en el patrón. Ahora lo hago todo más simplificado”.


La historia del primer muñeco que hizo Eva es bastante más atípica: “sentí la necesidad de hacer una muñeca de trapo el día que murió mi abuela. Pasé la noche antes del entierro cosiendo una muñeca pequeña. Una vez terminada, la perfumé con la colonia que solía llevar yo, se la entregué a mi padre y la enterraron con ella”. Más adelante, “el primer muñeco que hice como Misako Mimoko, fue siguiendo un patrón de una muñeca de Emily Martin que corría por entonces en la red y que acabó siendo un muñeco con cuatro patas totalmente diferente”.
 
En busca de la expresión

La creación de cada muñeco implica un cuidado por la estética, los colores, la combinación de telas empleadas, la expresividad, las formas, el acabado... Todas ellas parten de un boceto previo que sirve como guía a la que ser infieles durante el proceso de creación. María intenta que no pierdan la individualidad y confiesa que “coso un primer modelo y a veces lo cambio varias veces hasta que el softie expresa lo que yo me había imaginado”.


Marta disfruta de todo el proceso: “Empiezo con un boceto, luego busco las telas -muchas son ropa vieja reciclada, otras las compro- y voy buscando la mejor combinación. Me encanta bordar la cara de cada uno, ahí "cobran vida". El primer muñeco era muy historiado, ahora no me importa tanto el detalle y valoro más que tengan expresión en la cara, un toque desgarbado y unas telas bonitas”.


Misako Mimoko va más allá y también habla de las tareas comerciales ligadas a la creación de los muñecos a las que ella concede igual importancia: “La fotografía, la presentación en el blog, en las redes sociales, en la tienda… Vendo únicamente desde mi tienda online, así que también cuido mucho la relación con la gente que compra mis cosas, se trata de algo muy personalizado. El proceso del empaquetado es la guinda final. Intento que la experiencia de la gente abriendo el paquete que le ha llevado el cartero a su casa sea una fiesta, como abrir un regalo la mañana de Reyes”.
 
Niños grandes

Jipi Jipi se creó cuidando de que todas las telas fueran orgánicas pensando en que sus dueños serían niños pero María ha descubierto que “son muchos los adultos que se los compran para sí mismos”. Marta sabe que la mayoría de sus clientas son treintañeras que a veces los compran para sus hijos y otras, para ellas.
Igual le pasa a Eva, salvando una peculiaridad, sus clientes son “algunas mamás, que compran para decorar la habitación del bebé y, sobre todo, gente aficionada a muñecos y juguetes antiguos. La gran mayoría son gente de fuera: muchas americanas, francesas, australianas, inglesas... La gente de aquí al llegar a ciertas edades no suele comprar muñecos, como tampoco compran cuentos infantiles. Creo que es básicamente una cuestión cultural”.
Y tú, ¿aún sigues pensando que los muñecos son para niños?


Dresslab. Matt Brown. Diciembre 2011



































MATT BROWN. Reinventando la realidad

Matt Brown se presenta como un diseñador de Michigan que actualmente vive en Génova, Italia.

Pero ¿cómo llegó hasta aquí?, ¿qué quiere ser de mayor un niño que cuando crece se dedica a reinventar la realidad como si alargase indefinidamente el período de juegos convencionalmente confinado a la infancia? Cuando Matt Brown era pequeño tenía colecciones de todo. “Cuando estaba muy metido en una, pensaba que iba a seguir coleccionándolo durante toda mi vida. Así que quería ser cosas como geólogo, numismático o buscador. Durante algún tiempo quise ser contable para seguir las estadísticas”.

Matt contextualiza de tal forma cada uno de los objetos e historias que recrea, que consigue que los límites entre realidad y ficción desaparezcan. Comento algunos de sus trabajos con él:

“Food and the future of It” fue su proyecto de graduación en la universidad sueca de diseño Umea.
“Quería realizar un proyecto que removiese muchos sentimientos y algo relacionado con la comida me pareció emocionante. Además me encanta la comida –la buena y la basura-. También me gusta mucho la ciencia ficción y en aquel momento estaba viendo todas las películas de Star Trek con mi amigo Mikko. En clase usamos el método de la «tormenta de ideas» para definir nuestros proyectos y yo tuve la mía en un lugar cubierto de nieve junto a un río: teníamos que cavar una fosa para encender el fuego y luego cocinar pequeños trozos de carne y beber cerveza”.


Matt confiesa que echa de menos ser un niño y el diseño le ayuda a recuperar algunas sensaciones de la infancia: “los colores, las formas y los nombres de las cosas… Además intento no tomarme demasiado en serio a mí mismo y añadir un poco de humor a mi trabajo”.

Quizá también echa de menos que le sigan contando cuentos porque cada una de las historias que contextualizan sus proyectos es capaz de transportarnos al mundo que él acaba de inventar. “Me esfuerzo mucho en contar buenas historias, pero lo cierto es que no soy un escritor increíble así que para suplir mis lagunas como escritor, añado objetos físicos. Espero que a la gente le diviertan mis historias, una historia detrás de un objeto aporta un contexto y ayuda a la gente a imaginarse cómo se podría usar”.

De entre todos los proyectos realizados hasta el momento, hay uno por el que siente una especial debilidad: una historia sobre un movimiento underground que nunca existió llamado dogpiling, que consistía en un grupo de gente que se reunía para saltar unos sobre otros rodeados de velas. “Pasé uno de los mejores fines de semana de mi vida preparando todo con mi novia en Génova. Hasta hicimos canciones y una página de myspace para los grupos creados en la historia”.
-Un inciso para decir que antes de que contestase a esta entrevista yo creí que ese movimiento existió leyendo toda su documentación. Era un movimiento raro, sí, pero siempre hay gente para todo…-

Un proyecto que le ronda la cabeza es crear una familia de pequeños sintetizadores o radios. Cada una tendría sus particularidades y su propia personalidad. La idea pinta bien, habrá que seguirle la pista para ver si responde a lo que cada uno acabamos de imaginar leyéndolo.

MATT BROWN. Reinventing Reality

Matt Brown introduces himself as a designer from Michigan currently living in Genoa, Italy.
But how did he get here?, what does a little boy dream of becoming be when he grows up, when as an adult he devotes himself to reinventing reality as if indefinitely prolonging the playtime traditionally confined to childhood? When Matt Brown was little he had a collection for everything. “W
hen I was really into one of the collections I would imagine collecting it forever. So I’d want to be things like a geologist or a coin dealer or prospector. For a while I wanted to be an accountant because I liked to keep track of statistics”.

Matt contextualizes each of the objects and stories he recreates in this manner, achieving that the limits between fiction and reality disappear. Here I discuss some of his works with him:

“Food and the future of It” was his graduation project at the Swedish Design University, Umea.
“
I wanted to do a project that could stir up a lot of feelings and something with food seemed really exciting to me. Plus I love food- both the good stuff and the junk. I also like science fiction a lot and was watching all of the Star Trek movies at the time with my friend Mikko. Having brainstorms for our projects were part of the class, so I had mine out in the snow by the river. We would have to dig the fire pit out of the snow and then we’d cook small bites of meat over the fire and drink beer”.

Matt confesses he misses being a child and design lets him recuperate some of those childhood sensations: “The colors and the shapes of things, the names of things...Also- I try to not take myself too seriously and add some humor to my work”.


Maybe he also misses being told stories because each and every tale that contextualizes his projects is able to take us to the world he has just made up. “I try really hard to tell good stories, but the fact is I’m not that great of a writer. To supplement my shaky writing, I add physical objects. I hope people enjoy my stories. A story behind an object adds context, and helps people imagine how something could be used”.

Among all the projects carried out up until now, there is one he has a special soft spot for: a story about a fake underground scene around dogpiling, that consisted in a bunch of people getting together to jump on one another surrounded by candles. “I spent one of the best weekends of my life getting it all ready with my girlfriend in Genoa. We even made some songs and a myspace page for the fake bands in the story”.
-On a slight tangent, just to say that before he replied to this interview, I thought that movement really did exist when I read all its documentation. A strange movement, yes, but there’s always people from all walks of life…-

A project that’s going round in his mind is to create a family of small synthesizers or radios. Each one would have its own quirks and personality. It seems like a good idea, we’ll have to keep on his trail to see if it corresponds to what each of us has just imagined reading about it.



Calle 20. Entre telas. Septiembre 2011




Hace no mucho tiempo las máquinas de coser eran uno más de la familia y rara era la casa en la que no había una pero en los últimos años parecían relegadas a convertirse en objeto de coleccionista cual máquinas de escribir, más apreciadas por su valor romántico y estético que por el funcional. Para rescatarlas del olvido, llegan iniciativas como los café costura recién inaugurados en Madrid y Barcelona.

Un café costura recupera la idea del ciber-café sustituyendo los ordenadores por máquinas de coser que se alquilan por horas mientras puedes tomar una bebida. Dispuestos a ponérselo fácil a los amantes del háztelo tu mismo que quieren dar un toque personal a lo que visten, ofertan talleres de iniciación a la costura, para que no nos queden excusas.

Pero aún hay más. Costura, en Barcelona, se presenta como una mercería del siglo XXI cargada de servicios añadidos: telas diferentes, alquiler y venta de máquinas de coser, kits importados de Japón con sellos para estampar destinados a customizar ropa y accesorios, rotuladores para tela destinados a convertir tus zapatillas en una prenda única, kits de telas que incluyen patrones sencillos para coser la ropa de los niños... Leyla va más allá y nos cuenta: “Todos los diseños propuestos son susceptibles de realizar con pocas nociones de costura, pero también ofrecemos la posibilidad de que decidas el cómo y nosotras lo hagamos por ti”.
La idea partió de una japonesa, una valenciana y una argentina, “que nos encontramos en la guardería de nuestros hijos y coincidimos en gustos, inquietudes y necesidades”.
Cada una procedía de un ámbito diferente: Sonia tenía una tienda, Asami es dueña del restaurante Bouzu en el que trabajaba y Leyla era empleada de una productora audiovisual. Pero tenían en común que “todas aprendimos a coser de pequeñas y queríamos volver a ponerlo en práctica. La mecha se encendió cuando una de nosotras buscaba desesperadamente una camisa hawaiana que nunca encontró y le hizo pensar en hacérsela ella misma”.

Teresa, al frente del madrileño Teté Café, siempre ha estado rodeada de hilos y telas: su madre era modista, “en un grupo de teatro experimental de Zaragoza comencé haciendo mis primeros diseños para los actores y más tarde estudié Historia de la Indumentaria y Diseño de moda”. Antes de lanzarse a la aventura de abrir un café costura, trabajaba como estilista de vestuario para televisión pero “en un momento de cambio en mi vida me planteé la idea del "DIY" (siglas para el “háztelo tú mismo” inglés) como concepto de negocio creativo”.

Teté Café dispone de tres espacios diferenciados: el café costura; un showroom de ropa vintage y de diseñadores “para los que no tienen paciencia para hacérselo ellos mismos” y una sala destinada a realizar diversos talleres que van desde el bordado con aguja mágica al diseño de tocados y cursos de costura dedicados especialmente a niños y a hombres - “Me pareció una idea divertida y ellos están encantados con la idea” -cuenta Teresa al respecto-.

Más allá de estos establecimientos, los talleres-escuela para aprender a coser empiezan a tener cada día más demanda. Marian, al frente de Living de Crafts, empezó a crear complementos como hobbie pero no tardó en dejar a un lado sus inicios profesionales en el campo del medio ambiente, para lanzar su propia línea de ropa elaborada a mano y enseñar: “primero a través de un canal en youtube sobre costura y manualidades donde realizo tutoriales, reviews y consejos sobre el handmade y después con talleres presenciales”.

No hay más que pasarse por las sesiones organizadas en el centro social autogestionado Tabacalera para encontrar más pruebas de este creciente interés. Allí se puede atender desde a un taller de patronaje africano/occidental hasta al laboratorio de customización de ropa que se ha convertido en la marca de la casa.

Ante este resurgir del mundo de la costura, no es de extrañar que también las materias primas se reinventen y vuelva el interés por crear nuevos estampados textiles. La Casita de Wendy se ha convertido en un referente nacional en la materia: “Empezamos utilizando técnicas más básicas como la serigrafía o pintando a mano y ahora hemos incorporado la estampación digital”. Además de aplicarlo a sus diseños, hace tres años empezaron a impartir clases en El Estudio “pensamos que podíamos compartir las cosas que hemos aprendido. En los talleres de estampación enseñamos desde cómo preparar un archivo para estampación digital a cómo utilizar técnicas manuales como los sellos, el stencil y la serigrafía para estampar con pocos medios y conseguir resultados bonitos y profesionales”.

Silvia Calles impregna todos sus diseños de un inconfundible sello personal estampando sus ilustraciones en prendas cotidianas: “Lo que más me gusta es integrar las ilustraciones en pecheras, bolsillos, pequeños camafeos bordeados con pasamanerías sobre las prendas que diseño. Otra línea de trabajo es la sedigrafía en formatos muy grandes. Ahora estoy diseñando un all over para estampar los forros de las prendas de invierno, serán prendas con sorpresa...”. Le preguntamos por sus comienzos: “quise integrar mis ilustraciones en las colecciones de ropa y complementos que ya hacía. Hace años era difícil vender los cuadros que exponía y decidí trasladarlos a las prendas. Primero fueron prints plastiqueros en camisetas, luego sedigrafía, pero las ilustraciones perdían la textura del lápiz, perdían alma. Por fin encontré la estampación digital, que respeta a cien por cien los trazos”.
Su primera estampación fue la carita aniñada de mirada inquieta que hoy es la bandera de la marca. Por aquel entonces no podía ni imaginar que algún día existiría una colección “Silvia Calles´closet for MUMA Interiores” en la que se comercializarían muebles y ropa de casa
diseñados individualmente. “El soporte digital nos permite fabricar el sofá, mesa o silla con la ilustración, fondos y acabados que el cliente prefiera para su casa, hoteles u oficinas. Se me ha abierto un mundo enorme”.

Vanessa “Lady Desidia” nos cuenta más del proceso de producción de sus estampados: “Todo comienza anotando ideas y dibujando bocetos en papel sobre el tema que he elegido. Escanear y limpiar los dibujos en el ordenador, escalarlos y realizar diferentes composiciones. Decidir si se tratará de un all-over o un posicional estampado en una parte de la prenda, elaborar el rapport que mejor funciona, hacer pruebas de color, de texturas... elegir el tejido y el tipo de estampación, encargar la producción, y cruzar los dedos para que no haya demasiados problemas. Puede hacerse una producción relativamente pequeña. Nosotros preferimos ofrecer ediciones limitadas que podemos mimar, pero afecta a los costes”. Para cuidar el producto final, a Vanessa le gusta colaborar con especialistas: “Diseño los complementos ilustrados, los estampados y dibujo cómo quiero que sean los vestidos. Después delego la confección en alguien que lo hace muy bien. No me he formado como diseñadora de moda, por eso también me gusta hacer colaboraciones con diseñadores con los que conecto y a los que admiro, como las colecciones cápsula con Roberto Navazo o los maravillosos bolsos de La Carola”.

La oferta está servida, ¿alguien más se anima a incluir entre sus propósitos para el nuevo curso la creativa tarea de sumergirse entre telas?

Dresslab. Makoto Yabuki. Abril 2011

-ENGLISH VERSION BELOW-

























Una sesión de hipnotismo con Makoto Yabuki

Hay artistas que crean piezas centrándose en su valor estético, artistas que hacen cosas polémicas, artistas que se apuntan a una moda… y artistas que dan forma a su universo personal y generan algo que probablemente nadie más habría hecho realidad. El japonés Makoto Yabuki forma parte de esta última categoría.


Yabuki comenzó su carrera como diseñador visual en 1997 y seis años más tarde ya era director artístico de una de las compañías más reconocidas en el campo del diseño visual: TANGRAM.co.lt. La calidad artística de sus videocreaciones está avalada por premios en festivales como Siggraph, Art Futura, Onedotzero y Ars Electronica.


Es difícil encontrar información sobre este artista más allá de estos datos a modo de breve presentación. Sin embargo, resulta muy fácil toparse con su obra y quizá sea una señal de que son estas creaciones las que tengan mucho que decir sobre este inventor de paraísos en los que no existe la ley de la gravedad.


Su proyecto Faces (del que he seleccionado dos ejemplos: “mask” y “mirror”) ofrece un compendio de algunas de las constantes en
su obra: la difuminación de los límites entre lo analógico y lo digital, las formas geométricas tridimensionales y la creación de originales y aparatosos accesorios que incorpora a las modelos que posan como si de una sesión de fotografía de moda más se tratara…
Quizá sea con la serie Syn con la que nos deje adivinar su lado más oscuro,
pero para compensarlo, nos regala la evocadora White Box en la que la famosa hoja en blanco a la que todo creador se enfrenta, se transforma en una caja llena de posibilidades aún por descubrir. Superado el bloqueo inicial, Makoto, es capaz de dotar de tres dimensiones los dibujos abstractos que surgen de su lápiz. En el momento de inspiración, sus formas geométricas lo invaden todo y finalmente se acercan a objetos que reconocemos hasta lograr que la caja ocupe su lugar dentro de la historia.


A diferencia de en la video-creación As One, aquí a la belleza visual de la pieza hay que añadir su capacidad de crear una historia con un planteamiento inicial, un desarrollo y un desenlace.
Confine(s) nos muestra de manera sutil otra faceta del artista: aún manteniendo la volatilidad y geometría de los elementos, sus recurrentes círculos concéntricos y sus movimientos sinuosos; introduce un factor humorístico a través de su personaje principal tan asociable a algunos de los muñecos creados por el famoso Murakami…
Queda mucho por descubrir de este artista japonés. Tendremos que seguir la pista a las inspiradoras obras con las que seguirá haciendo posible que flotemos.



A Hipnosis Session with Makoto Yabuki

There are artists who make work concentrating on its aesthetic value, artists who create controversy, artists who follow a trend… and then there are artists who give shape to their own personal universe and generate something that most likely no-one else would have ever made reality. Japanese artist Makoto Yabuki forms part of this last category.


Yabuki began his career as a visual designer in 1997 and six years later he became artistic director of one of the most well-known visual design companies: TANGRAM.co.lt. The artistic quality of his video works is backed up by awards from festivals such as Siggraph, Art Futura, Onedotzero and Ars Electronica.


It’s hard to find much more information on this artist beyond these brief presentation details. However, it’s very easy to come across his art, and that’s perhaps a sign that his works say a lot more about this inventor of paradises where the law’s of gravity do not apply.


His project Faces (from which I have chosen the two examples: “mask” and “mirror”) offer a compendium of some of the constants present in his work: a blurring of the lines between analogue and digital, three-dimensional geometric forms and bulky accessories which he combines with the models, who pose as though it were a fashion photo shoot.


Perhaps it’s his series Syn that let’s us discover his darker side, but in compensation he offers us the evocative White Box, in which the famous blank page every artist has to face turns into a box full of possibilities to discover. Once over the initial block, Makoto is able to bring three dimensions to the abstract drawings that spring from his pencil. In a moment of inspiration, his geometric shapes take over everything and finally become recognizable objects until he manages to give the white box it’s place in history.
Unlike the video work As One, in addition to the piece’s visual beauty we can appreciate his ability to create a story, from the original idea, and its development to an ending.
Confine(s) subtly demonstrates another side of the artist: while keeping the volatile and geometric aspect of the elements, his recurring concentric circles and winding movements; introducing a comic element through its main character easily associated with some of the dolls created by the famous Murakami.
There’s still a lot left to discover by this Japanese artist. We’ll have to keep on the trail of his inspirational works which will carry on making us float.

Calle 20. Multiespacios. Abril




























ESPACIOS DONDE (CASI) TODO ES POSIBLE


El diseño, diversas propuestas artísticas y la artesanía contemporáneos necesitaban un lugar donde mostrarse más allá de los en muchas ocasiones inaccesibles circuitos más convencionales: bienvenidos a los multi-espacios, lugares versátiles capaces de transformarse en tienda, taller o escenario según la ocasión.


Aprovechar un mismo local para ofrecer una propuesta diversificada dirigida a un mismo tipo de público no parece una mala idea. Locales en los que los protagonistas son los jóvenes diseñadores y lo facturado a mano, donde las fronteras entre arte y artesanía se difuminan y confunden, donde es posible encontrar un vestido junto a un fanzine o un tocado, donde es posible disfrutar de una exposición de ilustración, una performance, un concierto o la presentación de un libro... Unos pueden acudir atraídos por un taller en el que estaban interesados y una vez allí encuentran el regalo perfecto para el siguiente cumpleaños o ir a comprarse una camisa especial y quedarse a un recital de poesía...


Sobra decir que los responsables al frente de este tipo de iniciativa no se aburren porque siempre andan planeando el siguiente evento. Hablamos con los impulsores de La Integral (Madrid), Duduá (Barcelona), Fatal de lo mío (Madrid), Ah! (Bilbao), Merengue (Barcelona), La intrusa (Madrid), Oslo (Barcelona) y El Beso (Madrid).


Tras cada uno de estos proyectos, normalmente hay un par de socios fundadores que antes de iniciar esta aventura, se dedicaban a crear objetos similares a los que ahora venden. Esta experiencia previa pone tras el mostrador a gente “que ha experimentado en sus propias carnes la vida de un joven que ama su trabajo y sueña con moverlo y que alguien crea en él” -cuenta Rocío describiendo a Julieta y Andrea Álvarez (El Beso).
Rocío y Belén (Fatal de lo Mío) recogen una auto-definición fácil de extrapolar al resto de protagonistas de esta entrevista: “inquietas, ilusionadas, positivas y perseguidoras de retos. En nuestra cabeza no dejan de bullir montones de ideas”.


La creatividad de las impulsoras se aprecia en cada detalle. Vanesa (Ah!) no para de planear nuevas ideas con las que contribuir a “darle a las piezas hechas a mano o de producción limitada el lugar que se merecen” y cuenta: “Disfruto con mi trabajo porque me permite investigar con la decoración, el escaparatismo y compartir cosas bonitas con mis clientes”. Una de sus últimas propuestas es tiendAH! EfimerAH!: “Es imposible contar con el trabajo de todos los diseñadores que nos gustaría, así que hemos creado un espacio dentro de la tienda en el que por un tiempo limitado le damos la oportunidad a un diseñador de mostrar su trabajo”. También son habituales sus colaboraciones en las acciones del colectivo de artistas de música electrónica y video-creación BIKE, con el que han puesto en marcha proyecciones y la presentación de su tercer trabajo.


Mientras en Fatal de lo Mío valoran compatibilizar la gestión de su multi-espacio con los encargos que reciben como diseñadoras gráficas, Alicia Roselló llegó a Duduá huyendo del ordenador tras estudiar diseño digital y motion graphics: “cuando terminé no quería trabajar más con el ordenador, solo quería hacer cosas a mano. Empecé con el ganchillo y fui probando técnicas, desde el tricot a la serigrafia. Barcelona está llena de cosas y gente creativa pero no encontraba un espacio para mostrar y vender mis productos, por eso abrí Duduá”.


María García y Micocotte cuentan que la idea inicial de La Integral era “reunir en un mismo espacio el trabajo de las dos socias, una marca que alberga producción textil y gráfica. A esto se le unió el trabajo de otros diseñadores, artistas, sellos de música y editoriales. Programamos exposiciones de artistas acompañados por un concierto. Hemos evolucionado sin perder la idea original y tanto empeño ha dado buenos resultados”.


Marina, organizadora de eventos, y Marcos, artista, venían de proyectos muy diferentes, pero coincidieron en abrir Merengue, un espacio respetuoso con el medio ambiente basado en la reutilización, la restauración y el trabajo en equipo, donde artistas de diversas disciplinas pudieran dar a conocer su trabajo y comercializarlo. Además “contamos con un producto propio llamado little tú en el que partir de fotos hacemos una reproducción artesanal del cliente en arcilla polimera”.


También Oslo cuenta con su particular “sello de la casa” porque se trata de un taller abierto donde sus cuatro fundadoras, procedentes del mundo del diseño de moda y complementos, además de dedicar un espacio para la artesanía, la ilustración y todo lo relacionado con objetos hechos a mano; crean vestuarios y atrezzos.


Emprender esta aventura conlleva muchas satisfacciones, todos hablan de la enriquecedora retroalimentación que les supone “estar en contacto continuo con creadores y personas inquietas y el poder ofrecer tus trabajos y los de otros que ellos valoran al público”.


Pero también hay un lado menos positivo: el trato infructuoso con los bancos y la burocracia, gente que no valora el trabajo hecho a mano; Vanesa (Ah!) alude a “ser contable, escaparatista, pinchadiscos, comunity manager, decoradora, relaciones públicas... te tiene que gustar mucho lo que haces sino sería imposible”. Y quizá el más difícil todavía: mantener el negocio.


Una mezcla de todo esto ha llevado a El Beso a su inminente cierre: “ha sido un éxito en prensa, contactos y movimiento creativo pero ha llegado el momento de sumergirse en otros proyectos y esto se ha visto acelerado por la crisis”. En el mismo barrio madrileño surgen nuevas alianzas y La intrusa vuelve a aparecer con energías renovadas de la mano de Con2tijeras, Berenbaum (dirigido por una de las ex-responsables de El Beso), Roberto Navazo y desietecorazones bajo el lema de “un local de y para los diseñadores”.


También Duduá cerró su espacio en 2009 tras 3 años en activo pero ha vuelto reinventada como espacio pop-up que se abre cuando hay un evento: se trata de un local multi-disciplinar para talleres, exposiciones eventuales y tiendas pop-up de jóvenes diseñadores o temáticas.
“Me di cuenta que la tienda "tradicional" no funcionaba, la gente prefiere aprender cómo hacer las cosas. Así que me lancé con los talleres y funcionan muy bien. Nuestro público es entre 20 y 40 años y la gente mayor se sorprende al vernos tricotando. Es un espacio cambiante, cuando hay talleres puedes encontrar mesas y un montón de gente alrededor, cuando hay exposiciones el espacio es más minimalista y cuando hay alguna tienda pop-up cambia por completo”


Esperamos que sigan surgiendo fórmulas para que este tipo de espacios tengan larga vida y el arte, el diseño y la artesanía contemporáneos sigan acercándose a pie de calle.